Rescate a grandes empresas

Ministerio de Hacienda



SEÑOR DIRECTOR

 Sorprende el entusiasmo de algunos economistas, políticos y autoridades por lanzar planes de rescate para grandes empresas, más bien por razones demagógicas que de otro tipo. Lo más tentador para una empresa en dificultades es reclamar ayuda estatal y recurrir al lobby político. Se junta el hambre con las ganas de comer.

Es el momento de confiar más que nunca en soluciones de mercado para problemas complejos y de ser responsable con el uso de los recursos públicos. Que el Estado cobre una comisión atractiva a las empresas por su aval, como ha sugerido el ministro de Hacienda, me parece un mal menor frente al ingreso a la propiedad accionaria. Algunos comentarios al respecto. 

1) Cualquier plan de rescate debe estar abierto a toda empresa. No cabe la selección a dedo ni planes con nombre y apellido, como parece ser el caso.

2) Todo plan de ayuda debería ser entregado a aquellas empresas que ofrezcan las mejores condiciones económicas y de pago para el Estado de Chile, aplicando un mecanismo transparente similar a una licitación.

3) Los planes deberían aplicarse solo a empresas cuyos accionistas aporten más del 50% del financiamiento necesario. Eso demuestra el compromiso de sus dueños con la viabilidad del negocio.

4) Debe excluirse a aquellas empresas que hayan sido objeto, en los últimos 10 años, a sanciones por infracciones a las leyes tributarias, laborales, medioambientales y libre competencia, sea en Chile o en el exterior. Debe tratarse de empresas ejemplares por sus valores y ética corporativa.

5) Quien debe diseñar, ejecutar y supervisar el cumplimiento de cualquier plan de rescate debe ser un organismo autónomo como el Banco Central, aislándolo de toda intervención política y asegurando un adecuado manejo técnico del problema.

Francisco Orrego B.

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