Responsabilidades



SEÑOR DIRECTOR

Circula en redes sociales una entrevista a un destacado médico intensivista. En ella, el facultativo describe el día a día en una UCI azotada por el coronavirus y señala sentir rabia y molestia contra las medidas adoptadas por el gobierno y la conducta irresponsable de los ciudadanos, quienes a más de un año del inicio de la pandemia no habrían dimensionado el alcance de esta enfermedad.

Su labor -y la de todos aquellos que luchan contra este enemigo- es encomiable y el mundo entero les estará eternamente agradecidos. Sin embargo, no es cierto que la gente no entienda, ni que el gobierno tenga la culpa de nuestra situación, atendida su “comunicación de riesgo catastrófica”. La gente sí entiende, pero está cansada; cansada de no poder trabajar, de tener que bajar la cortina de sus negocios, de quebrar, de no poder mantener a sus familias. El gobierno, por su parte, ha cometido errores intentando manejar un virus impredecible que muta, que nos sorprende con nuevas cepas y que aún nos esconde el intrincado funcionamiento de una enfermedad desconocida.

La culpa no es de la gente; la culpa no es del gobierno; y, ciertamente, la rabia, el dolor, la molestia y la frustración no son monopolio del gremio médico.

Magdalena Price Elton

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