Revitalizar la política

El alcalde Joaquín Lavín participó en el matinal de Canal 13.



Urge revitalizar la política en Chile. Ello no significa acudir a los programas matinales de la televisión abierta todos los días, ni convertirse en un comentarista permanente de la actualidad. Tampoco implica decir aquello que, se supone, otros quieren escuchar, esto es, hacerse vocero de la “corrección política”, reverenciar con un amén los resultados mayoritarios en las encuestas y hacer eco a las tendencias dominantes en redes sociales. Lo que realmente comporta es poner a las personas, de carne y hueso, como finalidad de la acción política, reflexionar sobre en qué consiste el bien común aquí y ahora, actuando en consecuencia, y hacer valer la auténtica autoridad, es decir, la sabiduría práctica capaz de valorar situaciones, resolver dificultades y conducir a la ciudadanía hacia la consecución de los más altos fines posibles, atendidas las circunstancias. Ésta debería ser la actividad política a la que debiésemos aspirar.

Por contraste, qué lejos ha mostrado encontrase nuestra política criolla, ya hace bastante tiempo, de ese desiderátum. Desde luego, penosos fueron los últimos meses, en que predominó la violencia delincuencial-terrorista, donde tantos políticos ofrecieron un espectáculo lamentable, salvadas las excepciones (que siempre las hay). Durante el breve tiempo en que el país ha volcado su atención a la pandemia Covid-19, la respuesta de los tribunos ha sido solo algo mejor: tan raudamente concordaron una nueva fecha para el plebiscito programado y, de paso, de cuanta elección popular estaba por venir (materia que les afecta muy directamente a ellos) como, en contrapunto, obstaculizaron temporalmente una ley que permitiese proteger el empleo ante la severa crisis económica a la cual estamos entrando (asunto que incide directamente en la mayoría de la población). Qué falta hace superar las pequeñeces, comunicarse verdaderamente con las personas, conocer y recorrer el país para comprender realmente que es lo que aquellas necesitan y anhelan. Revitalizar supone conectarse con lo que les ocurre a millones de chilenos, sin colores ni sesgos. Resulta altamente decepcionante ver a la casta de políticos de siempre afanados en darse gustitos ideológicos y regalar(nos) mezquindades. Deben dejar, de una vez, de ser una parte del problema y pasar a ser parte de la solución.

¿Están ellos en condiciones de dar lo que Chile requiere? Francamente no parece, pues “lo que natura non da Salamanca non presta”. Tal vez, este período de turbulencias nos deje como lección que nuestras formalidades democráticas no están cumpliendo con su razón de ser: ayudarnos a tener una buena vida política, partiendo por contar con políticos idóneos. He aquí una tarea imprescindible por abordar. Está de sobra claro cuál será el principal escollo para avanzar en ella.

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