El rol de los trabajadores fiscales en la crisis

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La Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (Anef) dio esta semana continuidad al paro nacional en formato progresivo con actividades que concluían el día de ayer con una movilización convocada por la Mesa de Unidad Social. La entidad -que agrupa a 16 gremios-, más allá del pliego de las demandas propiamente gremiales tradicionales como ha sido la negociación por reajustes y condiciones laborales, ha sumado a su agenda la demanda de una Asamblea Constituyente como único mecanismo para una nueva Constitución, una agenda social que se haga cargo de las necesidades sociales más urgentes del pueblo chileno y un "Estado social democrático y de derechos", lo que también se agrega a llamados anteriores a rechazar el TPP11, entre otros.

Si bien es razonable que dicho gremio pueda asumir posturas ante los temas país, es inexplicable la falta de sensibilidad con el momento que vive el país, así como la reticencia a restarse de los esfuerzos que el gobierno y la mayor parte de las fuerzas políticas intentan hacer para lograr entendimientos que permitan destrabar la actual crisis. Buscar imponer una agenda atribuyéndose una representación más allá de sus representados, y para ese fin recurrir a medios de presión completamente ilegítimos, como es el hecho de privar a la ciudadanía de los servicios del Estado -algo que los turnos éticos no logran subsanar-, en el contexto actual no hace sino aumentar la efervescencia social con las consabidas consecuencias que hemos visto por estos días.

Es tiempo de hacer causa común con el resto del país que demanda poder acceder a mayor igualdad y mejores condiciones de vida, pero siempre que ello sea por las vías institucionales y en apego a la legalidad. Las entidades convocantes de trabajadores y funcionarios deben asumir con responsabilidad el rol que les compete en la vida nacional, y favorecer por sobre todo los entendimientos, no la polarización ni la coacción.

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