¿Se derechiza la derecha?

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Eduardo Bolsonaro (izquierda), hijo del Presidente electo de Brasil, junto al excandidadto a Presidente, Jose Antonio Kast durante la visita del parlamentario brasileño a nuestro país. Foto: Agencia Aton.


Una diputada de RN se declara pinochetista, políticos chilenos se muestran junto a Bolsonaro, José Antonio Kast está cada vez más presente en la discusión, el gobierno no adhiere al Pacto Migratorio de la ONU. ¿Son hechos demostrativos de una derecha que se ha ido más a la derecha en sus posiciones?

No necesariamente. Primero, una precisión geométrica o geográfica si quieren. ¿Se han fijado que los de Puerto Montt hablan del norte para referirse a Temuco? Pues la gente de izquierda habla hoy de ultraderecha para referirse a la derecha. ¿No será que la izquierda chilena se ha polarizado y está viendo a la derecha cada vez más "al norte"? Porque después de la derrota en las elecciones presidenciales su movimiento ha sido hacia la izquierda, desafiando la lógica cartesiana. Si el electorado está a tu derecha, no debes moverte hacia la izquierda para seducirlo; y claro, si lo haces, desde allá todo se ve más a la derecha.

Lo que sí ha ocurrido, y este es un fenómeno global, es que hoy hay una derecha más consciente de sí misma, más confiada, más dispuesta a manifestar su opinión. Como ha sido señalado por varios, la izquierda ha perdido en los últimos años conexión con las demandas de la gente. Como dice Mark Lilla, siguiendo políticas identitarias e intentando representar minorías y sumar sus apoyos, lo que ha hecho la izquierda es alejarse del hombre común. Así lo indican las encuestas y los resultados electorales en diversos países. El progresismo, la obsesión por un lenguaje políticamente correcto, tiene cansados a muchos. El intento de establecer una "policía del pensamiento" que nos señala los límites de lo que es posible decir u opinar ha llevado a mucha gente a rebelarse y movilizarse votando por partidos de derecha que captan mejor su sentido común. Esto es patente en temas como las migraciones. La mayoría, incluyendo los inmigrantes, quiere que exista una migración ordenada, regulada, que no tensione a los países receptores, sino que permita ir acogiendo a los extranjeros que desean radicarse en otro país de una manera armónica. Pues bien, si manifiestas esa opinión te dicen que eres xenófobo, racista, fascista, primitivo, básico. La gente se cansó de eso.

Hay, además, un intento por descalificar y atribuir fanatismo a la derecha; incluso hablan de fascismo, doctrina que proclamaba: "Todo desde el Estado, nada fuera del Estado". De acuerdo con esta visión de la izquierda, en Chile habría una ultraderecha y no una ultraizquierda, pero resulta que al presidente del Tribunal Constitucional una turba lo ataca en la calle a pocas cuadras de La Moneda, le pegan y lo arrastran por el suelo. ¿Serán de ultraderecha? En Valparaíso, trabajadores portuarios dirigidos por simpatizantes del Frente Amplio agreden a trabajadores que quieren trabajar, tiran bombas molotov y forman barricadas. ¿Serán también de ultraderecha?

Pese a que la política chilena se ha crispado, lo que dificulta las cosas al gobierno, un tema importante de la agenda es hoy la seguridad ciudadana, lo que corresponde a una preocupación tradicional de la derecha. El desenlace que ha tenido hasta ahora el tema de Carabineros, con su lamentable efecto sobre la reputación de la institución, demuestra que este gobierno resuelve mejor las situaciones críticas. Ello nos lleva a pensar que la derecha y el gobierno no se han alejado de la sensibilidad de las mayorías, que son, más bien, moderadas.

Lo que sí es cierto es que aquellas posiciones más tradicionales y nítidas de la derecha, aun siendo minoritarias, se manifiestan hoy con mayor claridad, y ello pone una tarea al sector: debe administrar sus diferencias. Quien tiene un rol importante que jugar en esto es José Antonio Kast. Si él decide poner la mayor notoriedad que ha alcanzado al servicio de la centroderecha, ello ayudará al sector a evitar que el eje se corra a la izquierda. Si, en cambio, pretende capitalizar todo para sí, haciendo críticas populistas al gobierno, puede debilitarlo. ¿Qué opción tomará? ¿Qué precio cobrará por su apoyo? Son preguntas que están abiertas. Por el lado del gobierno y Chile Vamos, las preguntas son otras. ¿Quién conversa con José Antonio Kast? ¿Cuál es la estrategia frente a él?

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