Seguridad y DDHH



SEÑOR DIRECTOR

Un control de identidad efectuado por funcionarios policiales a un malabarista termina con múltiples balazos y una persona fallecida. La situación evidencia de forma macabra los síntomas de un problema social profundo, que va mucho más allá de la urgente y necesaria transformación que requiere la policía uniformada.

Toda sociedad debe definir claramente cuál es su visión de la seguridad, la fuerza estatal y el rol de sus instituciones armadas.

En Chile, la visión que nos define mantiene resabios de la guerra fría, la fuerza estatal no es conducida adecuadamente por la autoridad civil y las instituciones policiales gozan de una autonomía exacerbada -resguardada por el entramado constitucional- que no cumple criterios democráticos.

Los problemas en el sector seguridad y los abusos que hemos conocido tienen su origen en la Constitución de 1980, que mantiene la lógica impuesta por la dictadura en materia de seguridad. A corto plazo, Carabineros requiere cambios estructurales que el gobierno tozudamente no ha querido asumir y ha terminado bloqueando. A mediano plazo necesitamos una transformación más profunda, que debe ser debatida en la Convención Constitucional. Desde una Nueva Constitución necesitamos avanzar en una visión de seguridad que cumpla con criterios democráticos, tenga el foco puesto en el resguardo de las personas, respete los DDHH y, en definitiva, aporte al desarrollo y la paz social.

Ricardo Montero Allende 

Coordinador Reforma Policial Fundación Horizonte Ciudadano

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