¿Seremos capaces de reconstruir nuevamente?

Imagen-MANIFESTACIONES-ALAMEDA732

Gran parte de la flota de blindados ha sido dañada en las protestas. Foto: Juan Farías.



Esta semana se cumplen 10 años del terremoto y tsunami que azotaron al país el 27/F. Dolorosa tragedia que, sin embargo, dio paso a un proceso de reconstrucción ejemplar, que en los primeros cinco años ya había recuperado más del 90% de las viviendas destruidas y que a la fecha ha completado la totalidad de planes destinados a la regeneración de las localidades afectadas. Partiendo por lo más urgente, se logró convertir la catástrofe en oportunidad y se realizaron obras que permitieron mejorar las condiciones de vida que las víctimas tenían previo a la catástrofe.

Tan impredecible como aquel terremoto, aunque esta vez se trató de un daño autoinfligido, hoy nuestro país está sufriendo una nueva crisis. No fue la fuerza de la naturaleza, sino que grupos de compatriotas que -por acción u omisión- mantienen desde el 18/O las zonas céntricas de nuestras principales ciudades en un estado de destrucción e incivilidad. Hasta mediados de enero, las pérdidas en infraestructura producto de ello se estimaban en US$ 1.400 millones, a lo que falta agregar los atentados al Metro y edificios ocurridos en las últimas semanas. Es decir, en tres meses se ha destruido el equivalente a más del 20% de los US$ 6.400 millones que el Estado destinó en una década a la reconstrucción posterremoto y tsunami.

Aunque de naturaleza y magnitud diferentes, hoy podemos decir que nuestro país necesita nuevamente una reconstrucción. Pero, lamentablemente, esta se ve lejana, pues no existe la unidad que caracterizó al proceso post 27/F, cuando voluntarios, expertos, empresas, instituciones sin fines de lucro y rostros de TV, cada uno desde su vereda, salieron a apoyar las labores de reconstrucción. Todo en un ambiente de voluntad política, que permitió instalar esta como prioridad nacional. Desde el 18/O, en cambio, enfrentamos una situación de polarización y falta de voluntad para colaborar. Mientras algunos intentan devolver algo de normalidad a la ciudad, restaurando fachadas rayadas con consignas de odio o rehabilitando espacios que han sido vandalizados, otros continúan apoyando y justificando su destrucción. Asimismo, en lugar de comprometerse tras los objetivos sociales comunes que unifiquen al país y asumir su responsabilidad de manera de ir restableciendo las confianzas, nuestra clase política eligió exacerbar las diferencias. Prueba de ello son las acusaciones y enfrentamientos que hemos visto en estos meses y, el emblema, su decisión de llamar a un plebiscito para una nueva Constitución que lo que hace es dividir al país en dos, sin espacio para matices -aunque afortunadamente hay algunos que se están esforzando en buscarlos-.

¿Cómo haremos para unificar nuevamente a una sociedad dividida, sin una clase política dispuesta a liderar dicho proceso? ¿Seremos capaces de reconstruir una vez más el país considerando el nivel de polarización? ¿Podremos enorgullecernos de ello en 10 años más, al igual que hoy lo hacemos tras el 27/F?

Comenta

Imperdibles