Jorge Navarrete

Jorge Navarrete

Abogado

Opinión

Solo preguntas


Aunque fue menos sorpresivo de lo que a ratos aparenta, el voto favorable de dos diputados demócrata cristianos para aprobar la idea de legislar del proyecto de reforma tributaria del gobierno no solo levantó harta polvareda, sino que también se convirtió en el punto de partida de grandilocuentes afirmaciones. Y como la política siempre nos brinda sorpresas, la prudencia aconseja por ahora quedarnos en el plano de las preguntas, las que seguramente serán contestadas por el devenir de los acontecimientos en las próximas semanas.

Pregunta 1: ¿Fue éste un acuerdo institucional? Es sabida la debilidad del liderazgo del presidente de la Falange, especialmente en lo que se relaciona con la influencia sobre los congresistas de su partido. Si la mayoría de los diputados y senadores DC no secunda esta decisión, será no solo un golpe duro para el gobierno, sino también para quienes facilitaron este acuerdo, cuya credibilidad e interlocución quedará por los suelos.

Pregunta 2: ¿Hay una convicción o solo fue un movimiento táctico? De hecho, sorprende que a horas de darse a conocer la decisión de los diputados, fuera ese mismo partido el que pusiera en duda su apoyo para las últimas dos cuestiones que sobreviven del proyecto que diseñó la derecha: integración y atenuar la norma anti elusión.

Pregunta 3: ¿Cuál fue el costo que pagó el gobierno por este acuerdo? Suponiendo que la salida del subsecretario Castillo no estuvo sobre la mesa de las negociaciones -cuestión que solo sabremos en los próximos meses-, fue el propio ministro Blumel quien reconoció que el gobierno había sido “extraordinariamente flexible”; lo que me lleva a una recurrente frase que usamos los abogados: a confesión de parte, relevo de prueba.

Pregunta 4: ¿Ganó el gobierno? Y aunque es cierto que el oficialismo logró sortear la primera valla, muchos contenidos que este proyecto se han licuado en forma tal -y todavía podría ser más durante la tramitación- que es probable que no pueda cumplir su principal y original propósito: a saber, generar un punto de inflexión en las expectativas, por la vía de alentar la inversión y contribuir a reactivar la economía.

Pregunta 5: ¿Qué ocurrirá con la oposición ahora? Por una parte, su único activo -y tal como lo referencia la propia palabra “oposición”- es poder articular una mayoría legislativa contra el gobierno; cuestión para la cual se requiere de la DC. Por la otra, y aunque no parece plausible que la Falange abandone su coalición para sumarse a una de centro derecha, sus actuales aliados podrían terminar perdiendo la paciencia, dejándola aislada, sin pan ni pedazo, habiendo recuperado su identidad pero perdido toda su influencia.

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