Suspensión de procesos electorales de directivas y delegados sindicales

30 de Abril del 2020/SANTIAGO Vista de la faena durante la visita a las obras de construcción del nuevo hospital Salvador y Geriátrico en el marco del día del trabajador FOTO: FRANCISCO CASTILLO /AGENCIAUNO

Durante estos meses hemos vivido un proceso acelerado de aprendizaje en herramientas como Microsoft Teams, Zoom, Hangout, Facebook Live, entre tantas otras. Si logramos prolongar el uso extendido de estas facilidades para cuando termine la pandemia, la participación de trabajadores en asambleas sindicales, podría potenciarse fuertemente.



El pasado 29 de mayo de 2020 se publicó la ley N° 21.235 que suspende temporalmente los procesos electorales de directivas y delegados sindicales. Además, prorroga la vigencia de los mandatos de dichos directores y delegados sindicales en los casos que indica.

Esta ley puede fomentar el debate sobre tres puntos. En primer lugar, la necesaria incorporación de herramientas tecnológicas en el mundo sindical, y su consecuente capacitación tanto para dirigentes como para la asamblea de trabajadores. Durante estos meses hemos vivido un proceso acelerado de aprendizaje en herramientas como Microsoft Teams, Zoom, Hangout, Facebook Live, entre tantas otras. Si logramos prolongar el uso extendido de estas facilidades para cuando termine la pandemia, la participación de trabajadores en asambleas sindicales, -y, por tanto, la representatividad de sus dirigentes- podría potenciarse fuertemente.

En segundo lugar, se puede destacar el margen de libertad que da esta ley en su inciso tercero, permitiendo que las organizaciones sindicales que estimen que existen las condiciones para realizar elecciones las lleven a cabo de acuerdo a sus estatutos. Es importante que la legislación laboral empodere, tanto a trabajadores como a empleadores, para regular la vida al interior de la empresa de acuerdo a su realidad concreta y cotidiana. Este inciso puede ser un ejemplo para futuras discusiones legislativas de la imperiosa necesidad de dar libertad a los agentes que componen la relación laboral.

Finalmente, esta norma vuelve a poner en relieve el impacto del fuero laboral en las organizaciones sindicales. Esta protección laboral que impide la desvinculación del dirigente sindical durante el periodo que mantenga su mandato, permite a quien goza de ella, desarrollar su actividad de representación sin temer eventuales represalias en la continuidad de su contrato de trabajo. Se debe destacar la responsabilidad que conlleva tal protección, evitando una de las prácticas que sanciona nuestro actual Código del Trabajo, como es el ejercicio del fuero de mala fe o con abuso del derecho, pues sólo en la medida que los representantes utilicen este derecho para el efectivo desarrollo de su actividad sindical, se generará la necesaria confianza por parte del empleador para llegar a negociaciones colectivas exitosas.

Una pregunta que queda abierta es: ¿hasta cuándo podremos prorrogar la vigencia de los mandatos de dichos directores y delegados sindicales? Si el criterio es esperar al término de la pandemia, deberemos especificar de manera técnica qué se entenderá por tal, pues por estos días no hay experto que pueda asegurar una fecha exacta.

La autora es Abogada Estudio Jurídico Arteaga Gorziglia

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