Todo gracias a la pelota



SEÑOR DIRECTOR

Mientras en un canal de TV hacían un detallado resumen de los excesos en la vida de Maradona, en otro mostraban las jugadas y goles del “10”, como ese gol imposible que le hace a Juventus en un tiro libre dentro del área, jugando por el Napoli en la temporada del 1985-86, y el gol en el Mundial del 86, no el de la “mano de Dios”, sino en el que gambeteó a medio equipo inglés.

Claramente existieron dos Maradona, uno el de los excesos y el otro el de las jugadas de otro planeta. La gran diferencia entre ambos es que el primero fue un ser humano, como cualquiera, con luces y sombras, y el segundo se hizo eterno.

Luis Enrique Soler Milla

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