Un alto en el camino: seis preguntas para la centroderecha



Por Valentina Verbal, historiadora, y Juan José Obach, director ejecutivo de Horizontal

Después de la estrepitosa derrota que sufrió la centroderecha en la segunda vuelta presidencial, se han visto muy pocas reflexiones profundas sobre el futuro de este sector político. Creemos que esta derrota debería suponer hacer un alto en el camino a partir de algunas preguntas fundamentales.

Primero, ¿cabe la derecha de José Antonio Kast dentro de Chile Vamos? Nuestra respuesta es negativa. Una centroderecha moderna debe asumir un compromiso irrestricto con la democracia y los derechos de todas las personas, incluyendo a las minorías.

Segundo, ¿cuál es el concepto de libertad que debería hacer suya la centroderecha? Este debe ir mucho más allá de la libertad económica que históricamente el sector ha reivindicado. Los votos nuevos de jóvenes y mujeres menores de 35 años que masivamente eligieron a Gabriel Boric dan cuenta de que las llamadas “libertades valóricas” sí son relevantes. Además, la libertad económica debe defenderse no solo por sus resultados materiales, sino especialmente porque resguarda el derecho de las personas a perseguir una concepción propia de felicidad.

Tercero, ¿qué visión de la justicia debería tener la centroderecha? Una que, a la vez que promueva la libertad económica con fuerza, haga suya una visión de justicia que desafíe el statu quo y promueva una sociedad de oportunidades para todos. Como lo atestiguan tantos autores liberales, la libertad necesita de condiciones materiales de existencia para su ejercicio efectivo.

Cuarto, ¿en qué sentido la centroderecha debería creer en un rol del Estado en materia social? El Estado debe ayudar a las personas a perseguir sus proyectos de vida y a lograr materializar necesidades concretas, como salir de la pobreza, vivir una vida segura, y generar una efectiva red de protección para las clases bajas y medias.

Quinto, ¿qué rol debería jugar la oposición bajo el gobierno de Gabriel Boric? Debe descartar de plano el uso de la “Ley del talión” y alejarse de la postura tomada por actual oposición de izquierda, la que fue en extremo obstruccionista; abusó de las acusaciones constitucionales; presentó proyectos inconstitucionales en materia de gasto público; y legitimó la violencia como método de acción política. Por el contrario, la oposición de derecha debe ayudar -desde su propio ideario- a perfeccionar los proyectos de ley que presente el nuevo gobierno.

Y sexto, ¿qué rol debe jugar la centroderecha frente al proceso constituyente? No obstante ser minoría en la Convención, debe hacer el máximo esfuerzo por persuadir a los convencionales de signo contrario -sobre todo, a los más moderados- de que una Constitución revanchista es un gusto que el país no está en condiciones de darse. La nueva Constitución puede ser una gran oportunidad para que Chile vuelva a ser un país de legítimos adversarios y nunca más de enemigos irreconciliables.

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