Un discurso honesto

AGENCIAUNO



El primer discurso presidencial de la era Boric era un desafío. El gobierno llegó al 1 de junio, su día 83 gobernando, con encuestas que muestran una baja en la aprobación y urgencia en temas contingentes que tienen a las personas cansadas y preocupadas: la delincuencia, inseguridad en los territorios y problemas económicos. El presidente y su equipo, hicieron un esfuerzo honesto y de calidad técnica por mostrar la ruta que se han trazado para enfrentar los desafíos que el país tiene por delante.

El primer discurso inaugural de los periodos presidenciales, es central. Muestra la cuota de realidad que los gobiernos deben tener, sin renunciar a los sueños y las esperanzas que son los pilares para cohesionar a quienes les importa la política y siguen al Presidente. Es un discurso que atempera el ánimo de la campaña. El presidente Boric ya sabe cómo es La Moneda, cómo el tiempo pasa volando desde el sillón presidencial y cuán difícil es gobernar las urgencias junto con llevar adelante las reformas. En el discurso se pusieron plazos para las reformas (tributaria, de pensiones y de salud) y a la vez se detallaron las decenas de medidas para atender la vida diaria de quienes habitan el país. Deberá ser un gobierno reformador y cotidiano a la vez. Este es un desafío mayor.

El discurso presidencial se asomó a la historia de Chile para entender el futuro. No hemos nacido hoy, Chile es una magna obra colectiva dijo el Presidente. Durante sus dos horas y 15 minutos saludó al menos en tres ocasiones al gobierno de Piñera, en clara señal de que no se construye desde cero ni se piensa en una refundación del país. Volvió a comprometerse con ser un gobierno feminista, descentralizador, diverso. Dijo que darían continuidad a políticas públicas bien inspiradas, como las zonas extremas del gobierno de la ex presidenta Bachelet o las vacunas, del gobierno del ex presidente Piñera.

Al menos entregó 60 anuncios y medidas concretas, y alrededor de 30 proyectos de ley. En medio de aplausos cerrados anunció el regreso del tren para Chile, que movilizará carga y pasajeros; la creación del Ministerio de Pueblos Indígenas, la política de Migraciones, una política exterior feminista, una estrategia nacional de integridad pública y combate frontal a la corrupción. Le habló a los niños y niñas, y también a las personas mayores. A ambos grupos les aseguró derechos y dignidad. Se comprometió con verdad, justicia y reparación para la violación de derechos humanos y con el crecimiento económico. Dijo que votar apruebo o votar rechazo eran opciones legítimas. Se comprometió con el diálogo, la democracia y la paz.

El último gobierno reformador fue el de la Presidenta Bachelet. Luego el gobierno de Piñera se burló de la idea de tener una nueva constitución frente a los empresarios en Enade. El presidente Boric retoma la senda de reformas, profundizándolas y comprendiendo que las desigualdades, desconfianzas y ausencia del Estado ha generado una fractura muy profunda en el país.

El Presidente tiene una noción clara de su rol. Ofrece diálogo, humildad y trabajo sin descanso para sostener la esperanza, la paz y el futuro esplendor, como señaló. La opinión pública estará esperando que el resto del gobierno se comporte a la altura de un presidente joven, con un discurso honesto, que pone su capital político para cumplir los anuncios y compromisos asumidos en este 1 de junio.

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