Un estilo presidencial que ha debilitado a la centroderecha



El anuncio del Presidente Sebastián Piñera en cuanto a otorgar urgencia legislativa al proyecto de matrimonio entre personas del mismo sexo –presentado por Michelle Bachelet en 2017-, desató una batahola entre los partidos de la centroderecha, llevando las relaciones con Chile Vamos, ya bastante deterioradas, a un punto crítico. Los parlamentarios, en este caso puntual, se quejaron de la forma, fondo y oportunidad de la iniciativa del Mandatario. Respecto de la forma, estiman inexplicable que La Moneda ni siquiera les advirtiese que el tema sería incluido en la cuenta pública. Asimismo, consideran una imprudencia poner en la agenda algo que divide al sector, como también el momento escogido, a pocos meses de una elección general, sabiendo que hay candidatos como Joaquín Lavín que quedan en una posición muy incómoda, toda vez que se ha manifestado en contra del matrimonio igualitario.

Aunque sorpresivo, no es la primera vez que el Presidente Piñera incurre en una conducta así. En agosto del 2013, cuando terminaba su primer gobierno, y a propósito de los 40 años del golpe de Estado, acuñó el término “cómplices pasivos –esto es, aquellos que pese a tener conocimiento de las violaciones a los derechos humanos, nada hicieron para impedirlas-, agregando que había sido un error de la derecha votar por el Sí en el plebiscito de 1988. Todo esto dejó en una posición muy incómoda a Evelyn Matthei, entonces candidata presidencial del sector, quien había votado que Sí y cuyo padre fue miembro de la junta de gobierno.

Más allá de los ejemplos puntuales, es claro que el Presidente tiene un patrón común en sus acciones frente a los partidos que lo apoyan: nunca se ha planteado como un líder de la coalición y sus acciones en general tienden a prescindir de los partidos. Esto ha creado una situación muy paradójica para el sector, pues si bien el Mandatario es el único que ha sido capaz de llevar a la centroderecha a La Moneda, por otra parte es también quien más la ha dividido siendo gobierno.

A lo largo de su mandato ha sido evidente que sus rasgos de excesivo personalismo y prescindencia de las consecuencias que sus actos dejan en su coalición se han ido acentuando. Asimismo, la tentación por arrimarse a iniciativas populares -como ocurre esta vez con el matrimonio igualitario- con el afán de granjearse el apoyo ciudadano aun si ello divide a su sector no solo ha terminado por desfigurar el sentido de su mandato, sino que han sido jugadas completamente en vano, como lo prueba el amplio rechazo ciudadano que desde hace tiempo exhibe su gestión, y la debacle electoral que Chile Vamos acaba de experimentar en los comicios de mayo.

Si bien en su sector también han proliferado políticos y parlamentarios que han buscado el camino populista, o han votado en contra del gobierno -como en el caso de los retiros de fondos desde las AFP-, lo cierto es que el resultado final es muy contraproducente para la centroderecha, y en esto el Jefe de Estado tiene la principal responsabilidad, toda vez que, lo quiera o no, es el líder de la coalición. El cargo lleva implícito aquello y es lo propio de un líder al menos intentarlo, pero en esto Sebastián Piñera está claramente al debe. Si detrás de su apoyo al matrimonio igualitario hay un genuino deseo de dejar como legado una derecha más liberal y moderna en temas valóricos, la forma de lograrlo es a la inversa de como lo hizo. Necesita convocar y convencer, algo que no era imposible dado que hay varios en la coalición que apoyan la idea. De lograrse aquello, no cabe duda de que la centroderecha podría haber quedado fortalecida. Pero salir intempestivamente, sin previo aviso ni planificación, solo consigue lo contrario: dividir, debilitar y quedar mal en sus propias filas.

Todo esto sucede cuando faltan pocos meses para la elección presidencial y en momentos en que el país enfrenta enormes desafíos en materia económica, social y política. Es decir, en un período en que el Mandatario debió buscar apoyos y consolidar el sector, su actuar provoca justo lo contrario, arriesgando a que en lo que resta de mandato pueda no solo ser abandonado por su coalición, sino que comprometer gravemente sus posibilidades electorales.

Comenta

Los comentarios en esta sección son exclusivos para suscriptores. Suscríbase aquí.