Una alternativa a seguir en lo mismo



Por Claudio Sapelli, profesor del Instituto de Economía de la Pontificia Universidad Católica de Chile

La insistencia en una ruta que ha mostrado no ser suficientemente eficaz llama la atención. ¿Es por falta de alternativas de política? No, porque las hay.

Una serie de trabajos recientes unen la epidemiología y la economía para entender las opciones de política, y sus costos y beneficios. Varios de estos trabajos han llegado a conclusiones similares de política pública. Esto es, que una cuarentena total demasiado larga es ineficaz e ineficiente, en particular en países en desarrollo. Y que una cuarentena selectiva, diferenciada por edad, es más eficaz. La propuesta es que solo la población de mayor riesgo tenga cuarentena completa.

Estos trabajos usan la información que ha empezado a estar disponible para diseñar una mejor estrategia. Por ejemplo, que el virus concentra su mortalidad en los mayores de 65 y en particular en los mayores de 85. A su vez, que mucha gente no respeta la cuarentena, en muchos casos porque no puede.

En particular me interesa centrarme en el trabajo de Alon y coautores (NBER Working Paper 27273) en que muestran que la estrategia óptima es una cuarentena selectiva por edad, y que las ventajas de dicha estrategia sobre una cuarentena completa son mayores en los países en desarrollo.

Una ventaja de centrar la estrategia en un grupo reducido de la población es que las transferencias que hoy se están entregando a un porcentaje importante de la población se pueden centrar en ellos, asegurando un razonable pasar y permite financiar residencias sanitarias para aislarlos cuando en su hogar no es posible.

¿Por qué no es tan efectiva una cuarentena completa en países en desarrollo? Por un lado, por el mayor porcentaje de la población que vive “al día” y necesita salir todos los días, a trabajar y a comprarinsumos básicos. Y por el otro, por el mayor porcentaje de informalidad de las empresas, que es muy difícil que respeten lacuarentena. La combinación de estos dos aspectos puede incluso llevar a un crecimiento del sector informal en el contexto de la cuarentena.

Alon y coautores argumentan que la relativa ineficacia de la cuarentena completa en países en desarrollo puede llevar a que esos países extiendan por demasiado tiempo la cuarentena total. Y demuestran con su modelo que los países en desarrollo pierden muchos de los beneficios de una cuarentena completa si la alargan demasiado. Concluyen que la longitud óptima de una cuarentena completa es menor en un país en desarrollo.

Para peor, también demuestran que en un país en desarrollo la distribución de los beneficios de la cuarentena total se concentra en la población de mayores ingresos. Es que los más pobres se ven forzados a seguir circulando, corriendo riesgos de salud, en tanto que los de mayores ingresos no tienen que correr esos riesgos.

Esta es una alternativa eficaz, basada en que quienes tienen menos riesgos sigan con sus vidas, en tanto que se protege a los que tienen más riesgo.

Es conveniente subrayar que hay importantes temas filosóficos involucrados en la selección de la política a adoptar. En particular, con la cuarentena completa se genera un alto costo a los jóvenes y niños, para proteger a los viejos. A su vez, la opción de una cuarentena selectiva respeta la libertad de una parte importante de la población, que hoy está siendo restringida innecesariamente. Personalmente, pienso que la opción por los jóvenes y por la libertad son argumentos de peso para optar por la estrategia propuesta.

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