Una fecha significativa

Dirigentes políticos y parlamentarios que la madrugada del 15 de noviembre de 2019 participaron del acuerdo por una nueva Constitución.




SEÑOR DIRECTOR

El 15 de noviembre del 2019 la mayoría de las fuerzas políticas y el gobierno llegaron a un acuerdo trascendente: iniciar un proceso constituyente regulado que debiera culminar con una nueva Carta Fundamental elaborada por una asamblea elegida por sufragio universal. Este propósito fue luego ratificado ampliamente por la ciudadanía en un plebiscito.

Por primera vez en nuestra historia su discusión y aprobación se hace en forma democrática y participativa. La Convención ha demorado poco tiempo en dotarse de normas para su funcionamiento y lo ha hecho respetando el marco jurídico vigente, sin extralimitarse en sus atribuciones como ha ocurrido en procesos constituyentes en algunos países de la región. Fracasaron los intentos por convertirla en un órgano revolucionario.

Ahora comienzan los debates de fondo en las siete comisiones temáticas creadas en el reglamento. Varios convencionales han señalado que se trata de alcanzar un cambio de paradigma en la organización del Estado, sus principios e instituciones. Efectivamente, se debe superar el equilibrio político surgido de la transición a la democracia para dar paso a una democracia plural, representativa, transparente, que se rija por el principio de mayoría, abierta a la participación, respetuosa de los derechos humanos y de la naturaleza, capaz de regular la evolución social y política del país y el desarrollo económico en las próximas décadas.

Hay que acertar con las mejores normas e instituciones para hacer posible la gobernabilidad en tiempos en que la sociedad se vuelve cada vez más compleja. Somos más los que tenemos un razonable optimismo en el trabajo de la Convención, que ha ido decantando posiciones alejándose de la estridencia y la contraposición, lo que permitiría alcanzar los 2/3 necesarios para terminar con éxito su tarea. Para lograrlo debe primar el respeto, el diálogo y una disposición a concordar, así como un enfoque realista de los temas acorde con la cultura política del país.

José Antonio Viera-Gallo

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