Una tregua en la guerra comercial

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La firma del acuerdo que fija una tregua en la guerra comercial entre Estados Unidos y China que se prolongaba por casi dos años no solo entregó una señal positiva a una economía mundial amenazada por el riesgo de una recesión, sino que además fue una muy buena noticia para Chile, en un año donde el panorama económico se vislumbra complejo.

La disputa entre las dos mayores potencias generó desde principios de 2018 una escalada arancelaria cuyas repercusiones afectaron a la economía mundial. En agosto pasado, por ejemplo, el anuncio de Estados Unidos de elevar los aranceles en 10% a importaciones chinas por un valor de US$ 300 mil millones motivó una devaluación del yuan, que cayó a niveles que no se veían desde 2008, desencadenando un desplome de los mercados mundiales y un fuerte recorte de tasas por parte de los bancos centrales de varias economías de Asia y Oceanía, que alertaron entonces sobre la "creciente incertidumbre" y el "ambiente hostil" que se había creado.

Ese panorama incierto parece en parte haberse reducido tras el pacto firmado por el presidente Donald Trump y el viceprimer ministro chino Liu He en la Casa Blanca. Sin embargo, el acuerdo no pone fin al conflicto. Se trata, como lo definió el propio mandatario de Estados Unidos, de una primera fase, la que si bien deja en pie los aranceles fijados en los últimos años ofrece una serie de concesiones para ambas partes. Washington celebra el compromiso de China de adquirir bienes por al menos US$ 200 mil millones durante los próximos dos años y la elaboración de un plan para fortalecer la protección de la propiedad intelectual -una histórica demanda estadounidense-, manteniendo los aranceles por bienes chinos por un valor de US$ 360 mil millones de cara a la siguiente etapa de la negociación. Puntos que no solo le permiten al mandatario estadounidense contener los eventuales costos económicos internos de una prolongada disputa con China, sino que además puede presentar como un triunfo ante sus electores de cara a los comicios de noviembre donde aspira a reelegirse.

China, por su parte, logró evitar que el acuerdo tocara los cuestionados subsidios a algunas de sus industrias o que hiciera referencia a la ciberseguridad, pese a que inicialmente EE.UU. había exigido garantías por parte de Beijing frente al espionaje industrial. Un punto que quedó postergado para una segunda etapa, que aún no está claro cuándo podría concluirse. Lo cierto es que el actual pacto asegura al menos un año de relativa tranquilidad, aunque no despeja del todo la incertidumbre. Por ahora, el acuerdo fue bien recibido por los mercados y Wall Street acumula un alza récord desde el anuncio de octubre pasado.

Para Chile, el panorama también se vislumbra positivo. No solo el cobre ya bordea los US$ 3 la libra y acumula un alza de casi 9% desde octubre, sino que además, como consecuencia de ello, las exportaciones han registrado un fuerte aumento en diciembre y podrían convertirse en el motor del PIB este año, entregando algo de alivio frente a la exigua actividad que se prevé para la economía chilena.

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