Urgente reforma a Carabineros

Carabineros

El debilitamiento de la policía uniformada solo termina beneficiando a quienes atentan contra el orden y la seguridad pública. Por ello, es necesario agilizar una reforma que le permita recuperar la confianza ciudadana.



El desarrollo de la crisis que se gatilló el 18 de octubre nuevamente relevó dentro de los focos de atención, junto con las demandas sociales que se planteaban, la urgente necesidad de introducir reformas en Carabineros. El hecho de que las situaciones de violencia y destrucción en el país no eran eficientemente previstas o enfrentadas, y que en su represión se generaban cuestionamientos desde la perspectiva del respeto a los derechos humanos, demandaban un cambio. Esto generó la presentación de distintas propuestas -algunas que ya se venían discutiendo- para la modernización de la policía uniformada, nuevas estrategias de acción e incluso asesorías de policías extranjeras.

Ya se vio un cambio en el inicio de marzo con una operación policial que permitió la detención de miembros de la llamada primera línea, no objetada por los tribunales de justicia ni cuestionada por abusos. Sin embargo, hay actuaciones que siembran dudas respecto del avance en cuanto a sus objetivos, como casos de exceso de fuerza policial conocidos estos días o anuncios apresurados respecto de la asistencia en las marchas por el Día de la Mujer convocadas el domingo pasado, que no hicieron sino exacerbar los ánimos y abrir un nuevo flanco de críticas a la institución y al gobierno, minando la confianza de la ciudadanía.

Es fundamental la atención que los mandos y las autoridades presten a estos hechos -y la sanción en caso que así lo ameriten-, ya que junto a los cambios estructurales es esencial abordar los problemas de imagen y legitimidad que enfrenta Carabineros. Hace menos de cinco años era una institución que despertaba un 57% de confianza en la ciudadanía, sin embargo, a afines de 2019 se había reducido a 17%, afectada por los escándalos financieros de personeros de la institución y por la llamada “Operación Huracán”. Es peligroso que la institución encargada de “garantizar y mantener el orden público y la seguridad pública interior en todo el territorio de la República, y cumplir las demás funciones que le encomiendan la Constitución y la ley, vea cuestionado su actuar y deteriore aún más la adhesión ciudadana por situaciones que se pueden prever, porque ello termina limitando sus capacidades para cumplir con su labor.

La mantención del orden público es un objetivo prioritario si el país quiere avanzar en materia económica y poder desarrollar una agenda social que dé adecuada respuesta a las aspiraciones de la ciudadanía; en la medida que este orden esté en riesgo o bajo amenaza, las posibilidades de la población se deterioran y se compromete un adecuado proceso constitucional. Para lograr ese objetivo, el rol de Carabineros es clave. Por ello, es fundamental agilizar la trasformación de las policías, con los proyectos de ley pertinentes, para disponer de una fuerza policial moderna, eficiente y respetada. Sin ella, los únicos que se benefician son la delincuencia, el mundo del narcotráfico y los grupos antisistémicos. Las transformaciones emprendidas en otros países, como la reforma a la policía de Inglaterra y Gales hace una década o incluso los cambios a la Policía de Investigaciones en Chile, permiten sacar lecciones para emprender con éxito un proceso que resulta urgente e indispensable.


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