Violencia de género



SEÑOR DIRECTOR

La mejor forma de honrar a las mujeres víctimas de violencia de género no es con leyes con su nombre, porque nos recuerda que llegamos demasiado tarde, sino que asumiendo una perspectiva integral de la violencia. Un buen espacio para esto será la consagración de una vida libre de violencia en la futura Carta Magna.

Por eso, y a propósito de la carta enviada recientemente por Marcos Emilfork, es importante señalar que no basta hacer un recuento del porcentaje de denuncias de violencia intrafamiliar que no terminan en castigo. Hablar de violencia intrafamiliar es parte del error y de la escasa perspectiva de género presente en nuestra legislación y en las políticas públicas que intentan abordarla.

La violencia de género exige un tratamiento multidimensional que debe ir desde la prevención hasta la reparación de las víctimas.

Para eso son necesarias campañas dirigidas a la erradicación de prácticas machistas, como lo sería la aprobación e implementación de un programa educativo de Educación Sexual Integral en todos los colegios de Chile.

En lo que respecta a la sanción es urgente una ley integral que aborde la violencia ejercida por razones de género. Finalmente, necesitamos políticas de reparación a víctimas que permitan el tratamiento del daño sufrido y la posibilidad de rehacer sus vidas sin temor a una nueva agresión. Hoy Chile entrega solo una precaria institucionalización a las mujeres, dejándolas con escasas posibilidades de salir de manera efectiva del círculo de la violencia.

Este tipo de delitos requieren ser enfrentados más allá del castigo.

Ana Martínez

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