Violencia política



SEÑOR DIRECTOR

De a poco vamos cayendo en la autoridad absoluta de un solo partido/grupo que intenta imponer su verdad ya sea a través de golpes de autoridad en el Congreso o a través de la violencia, en todas sus formas, en distintas partes del territorio nacional. El discurso facilista que todo es responsabilidad del Estado se empieza a imponer ante la pasividad de todos quienes tienen la responsabilidad de persuadir a través de la palabra y de sus actos, las ideas que estiman correctas.

Hoy hay una sola verdad, la violencia. Ejemplos: el pueblo tiene hambre y es responsabilidad del Estado, resultado: el retiro del 10% de las AFP. El Estado es violador de los DD.HH., resultado, la inamovilidad de los medios que componen la violencia legítima del Estado, por lo tanto, la equivalencia de la violencia genera un quiebre en el estado de derecho, por ejemplo: las municipalidades tomadas y liberadas en La Araucanía.

Cualquier expresión de la autoridad (cualquiera que ella sea), es calificada de autoritaria, ideológica, mezquina, y se enfrenta a grupos que, a través de la violencia, en el Congreso, en las redes o en la calle, buscan desacreditarla.

Estamos entrando a un callejón peligroso, Dios quiera que el rebrote que ha sucedido en todos los países afectados por el Covid-19 no coincida con las fechas del plebiscito (también resultado de actos de violencia), ya que si así ocurriere, los efectos de un aplazamiento del acto eleccionario pueden traer consecuencias aún más graves de lo que estamos viviendo ya que también sería responsabilidad del Estado.

Es responsabilidad de las autoridades imponer las cuotas de cordura necesarias para encaminarnos al bien común.

Jorge Sanz Jofré

Docente Facultad de Gobierno

Universidad del Desarrollo

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