El sentimiento de culpa

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La culpa es una de las emociones más desgastantes del ser humano. Un sentimiento que angustia, paraliza y enferma a quienes la sienten. Por culpa asumimos responsabilidades que no queremos, lidiamos con personas que nos hacen mal, malcriamos a nuestros hijos por nuestra ausencia y seguimos en un trabajo que no nos satisface; y aunque suene contradictorio, también sentimos culpa por ser felices, existosas y por no ser las madres perfectas.

El sicólogo catalán Eric Corbera en su charla 'La adicción a la culpa', señala que nacemos culpables y que es una de las grandes programaciones mentales que hemos heredado socialmente. Un arquetipo que funciona por sí solo en función de cada cultura y que está en nuestro inconciente colectivo. "La culpa en nuestra sociedad es omnipresente y está en todas las cosas", señala.

Es difícil pensar una vida sin culpa, pues su ausencia puede ser patológico. Así lo explica el sicólogo Gregorio Valenzuela, quien señala que "en relación a la culpa hay dos niveles: uno es la ausencia de culpa, que habla de las personas con rasgos de personalidad sicopática, antisociales y que no tienen sentimientos de remordimiento por las cosas que hacen; y, por otra parte, está la culpa más neurótica, que tiene que ver con la tensión que se genera entre el desarrollo de la conciencia moral, las exigencias de la sociedad y el deber ser versus las incoherencia que uno tiene como persona. En esa tensión aflora la culpa, atribuyéndose uno la responsabilidad de los actos. Sin embargo, cuando existe un exceso de culpa, va en la línea más depresiva y hay que tratar el ánimo; y si es muy grave trabajar con farmacoterapia para liberar el sistema y volver a reconectarlo", dice.

Patricia Aitken Saavedra, sicóloga chilena, explica que la culpa es una emoción negativa que nos hace conectarnos con sentimientos complejos como la angustia, la tristeza y el dolor, pero también es necesaria como parte de un proceso de regulación social. "Si miramos la culpa como una responsabilidad que asumimos por algún acto negativo que hayamos tenido, esta nos insta a intentar corregir y reparar. Las personalidades sicopáticas, por ejemplo, no sienten culpa y es por eso que no pueden arreglar la falta que han generado sobre ellos o sobre los demás", explica.

Lo cierto es que en el cotidiano sentimos culpa cuando creemos que hemos roto ciertas normas personales o sociales que pueden ser religiosas, éticas y existenciales. Esta emoción, junto con la vergüenza y el orgullo, es conocida por la sicología como una 'emoción autoevaluativa', lo que implica que existe algún tipo de juicio de la persona sobre sus propias acciones.

Cómo evitar la autodestrucción

Existe una culpa que es adaptativa y que experimentan todos los seres humanos desde que son niños y que sirve de regulación social. Sin embargo, cuando la culpa adquiere un mayor grado de intensidad o de cronicidad es parte de trastornos importantes como depresión y trastorno de estrés postraumático, entre otros. "Es ahí cuando afecta seriamente las relaciones sociales y emocionales de la persona que la siente y debe ser tratada para poder continuar con una vida con bienestar", explica Patricia.

¿Cómo saber si el grado de culpa es enfermizo?

Cuando no podemos librarnos del sentimiento, cuando ha pasado mucho tiempo y seguimos sintiéndonos culpables, cuando hemos hecho todo para arreglar la situación y todavía seguimos conectadas con ella y se hace un sentimiento cotidiano.

¿Qué consecuencias trae vivir así?

Dejamos de autocuidarnos y no nos sentimos merecedoras de que nos pasen cosas buenas en la vida. También puede ser peligroso en las relaciones de pareja porque puede dar pie a situaciones de maltrato y complacencia; y en relación con los hijos podemos caer en la sobreprotección. Es importante considerar que el lenguaje y la forma en que nos tratamos afecta nuestra plasticidad cerebral. Si constantemente nos sentimos culpables y las palabras que usamos para referirnos de nosotros van con ese tinte, claramente afectamos toda nuestra vida.

¿Cómo regulamos la culpa?

Lo primero es darse cuenta de que ese sentimiento es responsable del deterioro de la calidad de vida. Me gusta mucho recomendar a las personas que vayan a terapia porque es un espacio sano. Quienes son culposos tienden a aislarse porque se castigan, entonces finamente el proceso de terapia cobra mucha relevancia en estos casos. También es bueno contar con redes de apoyo y poder tener esos espacios de comunicación y amor.

¿Cómo ayudar a nuestros hijos a vivirla sin enfermarse?

Cuando somos madres todo lo que nos pasa afecta a nuestros hijos. Por lo tanto para criar bien tenemos que estar bien nosotras y cuidarnos mucho. Si somos culposas, claramente afectará la manera en que ellos ven el mundo. Las mujeres tendemos a ser tan autoexigentes y sentirnos culpables por no ser la 'madre perfecta' cuando lo más importante es ser 'suficientemente buena'. Darles el mayor amor, para que ellos sientan que hagan lo que hagan, seguirán siendo amados. Así la culpa en ellos sera solo adaptativa y no patológica.

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