Guido Canales, sombrerero

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La fábrica de sombreros de Gonzalo Delpiano se encuentra en una pequeña calle sin letrero de Recoleta. Dentro de su taller trabajan de lunes a viernes tres personas – hubo un tiempo en que llegaron a ser doce – rodeados de estanterías con hormas de madera y aluminio de distintos pesos (las hormas, las que le dan su aspecto característico a la copa de los sombreros, pueden llegar a pesar casi 25 kilos),  materiales sin engomar, una pesada plancha a vapor con la que se estiran los bordes de los sombreros, cajas embaladas dirigidas a distintas regiones, etiquetas listas para ser pegadas y una alta prensa automática de color azul eléctrico donde se ubican las hormas que encima llevan lo que se convertirá en un sombrero. Es allí donde, Guido Canales, el único maestro sombrerero de la empresa, prensa entre 100 y 120 piezas al día. "La mayoría de mi familia es de Chillán y allá la tradición es el sombrero. Cuando me vine a Santiago, con un amigo que tenía, empecé a hacer sombreros. Llegué sin saber cómo confeccionarlos, solo sabía que me gustaban mucho, pero creo que si tú tienes interés en aprender, nada es imposible. Todo se empieza a aprender de otra persona y así fue como lo hice.

Ya llevo trabajando como maestro sombrerero en la fábrica de Gonzalo Delpiano 25 años y cinco en otro lado… en total llevo 30 años en esto". Los sombreros en la fábrica de Gonzalo Delpiano se hacen a pedido y Guido trabaja junto a otras dos compañeras que son las encargadas de los detalles de los sombreros como cortar y coser lo que sea necesario y también pegar los accesorios. Los sombreros de huaso, típicos de este mes, ya se encargaron y despacharon hace semanas. Aunque aclaran que este tipo de sombreros, a pesar de que creamos que la gran mayoría se encargan para septiembre, se envían a hacer de manera constante a la fábrica durante todo el año.

"Siempre quise dedicarme a esto. Me encanta mi trabajo, y creo que si no hiciera sombreros esta no sería mi vida porque realmente me gusta lo que hago. Hoy quedamos muy pocos maestros sombrereros, la mayoría de las fábricas en Chile cerraron o quebraron. Y mi trabajo es algo que adoro, un trabajo lindo, un arte como le dicen (…) porque ahora todo llega importado, pero aquí seguimos luchando y tenemos nuestra clientela desde hace años. Yo creo que la juventud de ahora no se dedica a esto por el calor. La plancha bota mucho vapor y esto en el verano parece un baño turco. Pero ya estoy acostumbrado. Es que a la gente ya no le gusta este rubro, pero a mí me encanta. Incluso estuve un año afuera trabajando en una empresa de alimentos pero no era lo mío, no me sentía bien. Y volví. Mi trabajo es este. Es lo que yo sé hacer y lo que de verdad me gusta".

Guido Canales trabaja en la sombrerería Gonzalo Delpiano ubicada en Bombero Núñez #201, Recoleta, teléfono 227779093.

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