La pera

pera




Esta fruta, originaria de Asia, viene de la familia de las rosáceas (la misma de las manzanas y las cerezas) y además de su particular forma se caracteriza por ser un alimento muy hidratante. Si bien los especialistas recomiendan comerla en invierno, porque es cuando está más fresca, se dice que "la pera nunca espera". En estos días en que la temperatura empieza a subir y se anuncian las primeras olas de calor de la temporada es una buena idea rescatarla.

Las peras son dulces y de una consistencia harinosa que se deshace en el paladar. Como se trata de una fruta carnosa, una porción por día ayuda a mejorar el proceso digestivo y nos puede aportar hasta el 20% de fibra que necesitamos a diario. Su consumo frecuente facilita el paso de los alimentos por el tracto intestinal y por su alto contenido de calcio facilita el crecimiento óseo de los tejidos y del sistema nervioso de los niños. En las personas mayores, por su lado, depura el organismo y contribuye a descalcificar las arterias.

¿Cómo más se puede ocupar en la cocina?

La pera sirve para hacer compotas, licores, néctar e incluyo mayonesa. También se puede comer cocida, asada o al natural. María José Narea, nutricionista de la Universidad Mayor, explica que en sus distintas preparaciones tiene distintos beneficios. "Al natural nos aportan fibras insolubles, que sirven para mantener un colon sano, mientras que cuando están cocidas, a pesar de que pierdan sus vitaminas, son muy beneficiosas para personas con problemas gastrointestinales, como vómitos o derivados, ya que ayudan a la rehidratación y a recuperar el potasio que se pierde".

¿Cómo elegir una buena pera?

Aunque tienen cáscaras de colores y tamaños distintos que pueden ser sinónimos de su madurez, el secreto no está a la vista sino en el tacto. Si al presionar la base del tallo con el pulgar la fruta cede levemente, significa que está madura. En cambio si se resiste un poco, hay que dejarla reposar todavía algunos días más. Solo hay un poco de espera.

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