Neuro HIFU: Terapia revolucionaria para pacientes con rigidez por Parkinson

Realizado por la Red de Salud UC Christus para controlar el temblor en los pacientes con Parkinson y Temblor Esencial, esta técnica única en Latinoamérica, hoy innova tratando la rigidez y lentitud que provoca la enfermedad de Parkinson.




En Chile entre el 1% y 2% de las personas mayores de 55 a 60 años tiene Parkinson, y cinco millones de pacientes en el mundo la padecen. Una enfermedad que ha crecido con los años debido al aumento de la esperanza de vida en la población y el envejecimiento de esta. Actualmente esta patología constituye el segundo trastorno neurodegenerativo más común después de la enfermedad de Alzheimer.

La enfermedad de Parkinson es crónica y progresiva, causando una pérdida paulatina de la capacidad física y mental, hasta pudiendo llegar a la discapacidad total. Afección que por lo general es tratada con medicamentos que aumentan la dopamina cerebral (disminuida en la enfermedad), además de tratamientos no farmacológicos como kinesioterapia, terapia ocupacional y fonoaudiología; y para los pacientes con respuesta insuficiente a los medicamentos, cirugía, el uso de estimulación cerebral profunda, y en los últimos años, el ultrasonido focalizado.

Con el objetivo de entregar alternativas de tratamientos a sus pacientes, es que la Red de Salud UC Christus incorporó en 2020 una innovadora tecnología para mejorar la calidad de vida de los pacientes con Parkinson y Temblor Esencial. La técnica se llama Neuro HIFU, y con ella muchos pacientes han logrado controlar el temblor de su cuerpo en un 80 a 90%.

Gracias a los avances de esta tecnología, recientemente se está innovando con el tratamiento de la rigidez y la lentitud que provoca la enfermedad de Parkinson. “En los últimos años se avanzó en aplicar este tratamiento para mejorar la rigidez y lentitud. Es una variación de la técnica original y la única diferencia es que uno cambia el sitio hacia donde dirige el ultrasonido. Hoy nos aventuramos en ello”, cuenta el Dr. Carlos Juri, neurólogo UC Christus.

Ya tienen varios pacientes seleccionados para someterse a este procedimiento, que es no invasivo y único en Latinoamérica. “En el cerebro hay varios circuitos que se encargan de distintas funciones, entonces la gente que tiene Temblor Esencial y Parkinson tiene algunos circuitos que están muy activos o hiperactivos. Lo que hacemos con esta técnica es, de alguna forma, apagar esos circuitos. Si usted tiene un sistema eléctrico con una ampolleta y corta el cable, la ampolleta se apaga. Esto es lo mismo, para que haya temblor se necesita que un circuito esté activo. Entonces lo que hacemos con este tratamiento es que ubicamos un punto de este circuito y lo interrumpimos”, explica el Dr. Juri.

Con la técnica Neuro HIFU la interrupción de esos circuitos neuronales se realiza sin tener que ingresar directamente al cerebro a través de una cirugía. Así lo detalla el especialista quien señala que: “Al paciente se le coloca un casco que emite ondas de ultrasonido y esas ondas se concentran en un punto del cerebro, que es el punto donde está el circuito que queremos interrumpir. Al concentrar las ondas en ese punto, elevamos la temperatura y producimos una pequeña lesión térmica. Con esa lesión se interrumpe el circuito y entonces se obtiene el beneficio”.

El tratamiento, que solo lo tiene Red de Salud UC Christus en Chile y Latinoamérica, está pensado en pacientes que no han logrado mejoría con el resto de las técnicas médicas. “Lo más importante es hacer la evaluación clínica y que el paciente tenga síntomas susceptibles de mejorar con este procedimiento como, por ejemplo, que el temblor sea de tal intensidad que le produzca molestias en su vida diaria”, comenta el facultativo.

El resultado del tratamiento es muy efectivo. Así lo cuenta el doctor Carlos Juri, quien junto al neurocirujano Dr. José Lorenzoni y al equipo médico de la Red se han capacitado en él: “Lo que hemos visto es que los pacientes logran controlar el temblor en un 80% y 90%. Personas que hace años no podían tomar un vaso de agua, que no podían escribir, que habían abandonado su trabajo o habían dejado parte de sus actividades laborales porque el temblor les impedía, hoy pueden continuar con sus vidas. Tanto es así, que la mayoría de los pacientes dicen: “Me quedo con un solo lado tratado, porque con eso ya puedo hacer mi vida”.

Historia de una técnica

La idea de usar ultrasonido en el cerebro tiene décadas. Sin embargo, no se había logrado desarrollar la tecnología que permitiera ponerlo en práctica. Según el facultativo hay trabajos muy antiguos donde los investigadores se preguntaban: “¿Por qué no usamos ultrasonido para tratar el Parkinson?” Sin embargo, recién en 2000 se logró consolidar el desarrollo de instrumentos para aplicar el ultrasonido desde fuera y concentrado en dosis adecuadas.

“A finales de la década del 2000 empezaron a realizarse los primeros trabajos con pacientes. Hacia mitad de la década del 2010, se publicaron los ensayos en el control del temblor de Parkinson en grupos de pacientes; y en 2016, la FDA (Food and Drug Administration) consideró que había información suficiente para validar esta técnica y dar su aprobación. Hoy este tratamiento está aprobado por la FDA de Estados Unidos y por la EMA (European Medicines Agency) para usarla como una técnica establecida para el tratamiento de estos síntomas”, detalla Juri.

A nivel mundial la empresa pionera que ha desarrollado este tratamiento ha sido la israelita Insightec, que tiene gran parte de sus trabajos en Estados Unidos. Los primeros ensayos los realizó el doctor Jeff Elias, que es un neurocirujano de la Universidad de Virginia, y con ellos se validó esta técnica por las agencias regulatorias. “Nosotros veníamos siguiendo este procedimiento hace varios años y fuimos conociéndolo con más detalle y capacitándonos, asistiendo a seminarios y teniendo prácticas con estos grupos, incluso con el doctor Elias. También somos cercanos al grupo médico del centro CINAC de Madrid, liderado por el Dr. José Obeso, quienes han sido pioneros y nos han colaborado mucho en comenzar a utilizar y perfeccionar esta técnica. Ha sido un trabajo de varios años, no es una máquina que apareció un día y dijimos ‘bueno, vamos por ella’, sino que fue un trabajo largo de investigación sobre la tecnología”, concluye el facultativo.

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