Fatiga visual, una de las consecuencias de la cuarentena




Aunque la constante exposición a las pantallas sea algo que comenzó mucho antes de la cuarentena, es innegable su incremento. Y es que si antes existían aquellos momentos que nos permitían descansar la vista, actualmente se hace mucho más difícil encontrarlos. Porque ahora, querámoslo o no, la mayoría de nuestras actividades giran en torno al computador, la televisión o el celular. Incluso para establecer una conversación con otros necesitamos de un dispositivo electrónico. El problema es que esto puede implicar algunos problemas para nuestra visión.

Así lo alertó un informe de Organización Mundial de la Salud que estima que la cifra de miopes para el 2025 podría ascender a 324 millones de personas a raíz del aumento del tiempo que se pasa en espacios interiores y de las actividades que implican una visión de cerca frente a diversos objetos, incluidas las pantallas. Además, según la Universidad Complutense de Madrid, el confinamiento provocó en España que un 50% de los adultos y un 20% de los niños presentaran síntomas oculares. ¿El más común de estos? La fatiga visual.

Desde Clínica Mayo definen este fenómeno como una “enfermedad frecuente que se produce cuando los ojos se cansan debido al uso intenso de éstos como, por ejemplo, cuando se maneja distancias largas o se está expuesto a dispositivos digitales”. La buena noticia es que no se trata de algo grave y que desaparece en cuanto se descansa la vista.

“Generalmente, la fatiga visual tiene como síntomas visión borrosa, sensación de un cuerpo extraño dentro del ojo, o un leve dolor de cabeza. Entonces, no produciría secuelas o daños irreversibles más allá de un malestar ocular. Además, hay algunas medidas preventivas para evitar aquellos síntomas”, explica Mauricio López, ex presidente de la Sociedad Chilena de Oftalmología y profesor asistente de la Universidad de Chile.

Una de estas medidas es aplicar la regla del 20, 20, 20 que consiste en que cada 20 minutos se dejen las pantallas por 20 segundos para enfocar la mirada en una distancia de 20 pies (seis metros aproximadamente). De esta forma podemos ‘flexibilizar’ nuestro sistema de enfoque impidiendo que pueda desajustarse o incluso bloquearse provocando borrosidad.

El especialista también recomienda parpadear con regularidad incluso de manera consciente para lubricar la córnea. “Nosotros tenemos el reflejo del parpadeo que es de forma automática, sin embargo, al exponernos frente pantallas y estar concentrados, se inhibe ese reflejo, lo que provoca que la córnea se seque y comience a doler o molestar. Por eso es recomendable que cada 10 minutos se parpadee intencionalmente o aplicar lágrimas artificiales al inicio y al finalizar una larga sesión frente al computador”, explica.

La posición, además de prevenir dolores musculares asociados al cuello y la espalda, es primordial para evitar la fatiga visual. “Hay que imaginarse que el ojo es como una cámara de fotos. Dentro de este se encuentra el cristalino y alrededor de él hay un músculo que tiene que acomodarse para enfocar. Entonces, si uno está enfocando todo el tiempo, el músculo se puede cansar. Pero si se mantiene una distancia entre 40 y 60 centímetros entre la pantalla y los ojos, y se mira idealmente hacia abajo –sin flexionar el cuello pero respetando un ángulo de 20 grados– el músculo se cansa menos porque teóricamente esa posición es más amigable”.

Y, por último, pese a que las pantallas han ido mejorando con el paso de los años, López aconseja bajar el brillo de la luz artificial, evitar los reflejos y aprovechar la luz natural. “Está comprobado que la falta de exposición a la luz natural disminuye la producción de la dopamina, hormona que al ser escasa provoca que el ojo se alargue y aumente la miopía. Además, es importante no tener el computador pegado a un vidrio ya que los reflejos entorpecen la visión y podrían alterarla”, argumente.

Sobre los anteojos contra la luz azul (aquella que afecta a la mácula que es la parte más importante de la retina) que prometen protegernos de las longitudes de onda más agresivas, el especialista asegura que su eficacia aún no está comprobada. “Últimamente han aparecido muchas capas de los lentes que dicen proteger de la luz azul, pero eso es un mito urbano. De hecho, la única capa que sería buena de los anteojos ópticos es la anti reflejos. Esto significa que evitan que aparezcan aquellas imágenes patológicas que produce la cara del lente y que, aunque en algunos casos no se puedan percibir, alteran la visión. Y para quienes tienen más problemas con la luz, se les recomienda hacer sus anteojos fotocromáticos. Esto permite que a medida que aparece más luz, se van oscureciendo”, concluye”.

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