Hacer crecer la relación con hijos en cuarentena




Estar confinados a habitar en espacios pequeños con más personas, incluso si son miembros de nuestra propia familia, puede ser difícil. De hecho el encierro fue el catalizador que utilizaron por años los más populares reality shows de principios de milenio para generar conflictos entre sus participantes. Y si esto lo llevamos a la realidad que viven miles de familias, ocupando departamentos o casas muchas veces pequeñas, sin posibilidad de salir o distenderse con actividades recreativas fuera del hogar, las relaciones entre padres, hijos y hermanos pueden volverse muy tensas.

Sin embargo, la cuarentena también ofrece una oportunidad inédita a los padres de pasar más tiempo que nunca en compañía de sus hijos, sin distracciones ni interrupciones. Esta puede convertirse en una instancia para sanar vínculos, limar asperezas y profundizar los lazos que nos unen con quienes tenemos más cerca pero que, muchas veces, producto del acelerado ritmo de vida con el que nos movemos, no reparamos para conversar y realmente compartir, incluso si solo se trata de pasar un momento disfrutando de la compañía del otro.

En un estudio publicado por el Journal of Family and Marriage en 2015 se mostró que, en promedio, las madres pasaban casi dos horas al día con sus hijos, pero que este tiempo dedicado a los niños y adolescentes tenía pocas repercusiones en sus vidas si la cuidadora no está en condiciones de realmente compartir tiempo de calidad con sus hijos. El estudio agregaba que esas horas incluso podían ser perjudiciales si la madre estaba bajo condiciones de estrés, privada de sueño, ansiosa o nerviosa. ¿La clave para que los momentos en compañía de los hijos sean realmente provechosos? Se tienen que dar en un contexto de salud de todos.

Para muchas mamás la cuarentena ha sido la oportunidad para generar esos espacios de tranquilidad y conversación con los hijos sin que la rutina se interponga. “Antes de vivir esta pandemia el ritmo agitado no dejaba mucho espacio para el tiempo en familia, por lo que la comunicación entre padres, madres e hijos era escasa”, explica la psicóloga clínica especialista en infancia y adolescencia María José Cuellar. Estar todos confinados ha generado más instancias para conocerse, las familias comenzaron a hacer cosas que antes no hacían, como jugar, ver películas y cocinar. “Tener a los hijos en casa es una oportunidad que hay que aprovechar, es el momento de conocer aspectos que uno no veía, ya sea por la falta de tiempo o porque cada uno estaba en sus actividades del día a día. Aquí hay una oportunidad para reencontrarse, ver qué cosas tenemos en común, porque los hijos al ir creciendo van cambiando sus gustos y uno a veces se pierde esos intereses”, dice.

Precisamente aprovechando el tiempo juntos es como Daniza Tomicic ha pasado los últimos dos meses y medio en cuarentena con su hijo de 10 años. “Con Mateo teníamos una relación cercana y nos llevamos bien, pero estas circunstancias nos han permitido afianzar nuestro vínculo de una forma completamente nueva”, explica Daniza, quien comparte las 24 horas del día con su hijo desde que se suspendieron las clases y comenzó el aislamiento. “Nos hemos podido replantear todo, desde lo cotidiano hasta cosas más profundas. Él tiene 10 años y quizás antes hablábamos de algunos temas por encima, pero con la contingencia hemos tenidos que tocar temas complejos”.

Daniza comenzó a trabajar desde la casa producto de la pandemia y en este tiempo junto a su hijo ha podido pasar mucho más tiempo con él jugando, pero también conversando sobre la importancia de la salud, de cultivar los afectos y de lo afortunados que son por estar sanos y juntos en la casa. Para ella más allá de todas las actividades con las que llenan sus tardes, son las instancias de diálogo las que le han ayudado conocer profundamente a Mateo. “Esto nos ha permitido generar mucha más confianza el uno con el otro, porque él me ve enfrentando esta situación con optimismo y yo lo veo como un niño tranquilo frente a la adversidad y con mucha empatía”, explica.

La psicóloga María José Cuellar agrega que plantearse otros temas de conversación a raíz de la situación que está ocurriendo en el mundo puede generar nuevas instancias de diálogo entre todos los miembros de la familia. “Permite ver los puntos de vista de los hijos, conocerlos en mayor profundidad, abrir espacios que antes no estábamos acostumbrados y enseñarles a raíz de un tema que a ellos les interesa”, explica.

Pero también agrega que para resguardar las relaciones en un momento que de por sí es estresante para todos, es clave mantener la fluidez en la comunicación. “La prolongación del encierro ha generado más irritabilidad tanto en las madres como en los niños y jóvenes, por lo que puede suceder que conflictos que venían de antes puedan aumentar si no hay buena comunicación”. La recomendación de la especialista es establecer acuerdos comunes y hacer uso de las instancias de conversación y diálogo. “Es recomendable plantear a nivel familiar las inquietudes e incertidumbres de cada uno de los integrantes de la familia, pero no con el fin de corregir, ya que esto puede generar que se pongan más a la defensiva. La instancia debe ser para conversar y buscar soluciones”, explica.

Si todavía no se está en ese lugar porque las relaciones son aún distantes o porque los niños son más pequeños, la especialista explica que, independiente de la edad, otra forma de poder llegar a nuestros hijos es realizando actividades de carácter más lúdico, como los juegos de mesa. Y es que de esta manera se puede establecer un contacto y comunicación con niños o adolescentes de manera indirecta. “Entrar en el mundo de los hijos es todo un desafío, pero no es imposible, por lo que informarse y conocer las cosas que a ellos les gustan y que les atraen puede ser una forma de entrada para comenzar a tener una relación más estrecha”, explica María José Cuellar. “Los hijos quieren la atención de sus padres, pero la quieren a su manera, por lo que es complicado para uno saber cómo hacerlo sin invadir o incomodar. Es importante recordar que imponer cosas, sobre todo en estos momentos que nos encontramos más sensibles y quizás menos tolerantes, solo generará que aumente el conflicto en la relación familiar. Para llegar a un equilibro es fundamental llegar a acuerdos en común”.

Comenta