Recuerdos de teleserie: El mundo tras bambalinas de Pato Araya

Esta mañana se confirmó el fallecimiento de Pato Araya, a sus 76 años. El peluquero fue uno de los más connotados en su rubro, a través del cual dio vida a algunas de las propuestas estilísticas más trascendentes del mundo de las teleseries chilenas. Hasta hace algunos meses seguía trabajando en su peluquería de calle Napoléon, en Las Condes, y desde ahí concedió a Paula una entrevista hasta ahora inédita, que se iba a publicar en los próximos meses pero que quisimos compartir hoy para rendirle tributo y honrar su memoria y trayectoria.




Con 50 años de experiencia en peluquería, se hizo cargo de los looks de las principales producciones dramáticas de la televisión, en aquellos años dorados de las teleseries. Empezó con Martín Rivas en 1979, y desde entonces trabajó tanto en TVN como Canal 13, participando en teleseries tan icónicas como Villa Los Aromos (1981), La Madrastra (1981) y La Quintrala (1987).

Además de dar vida a algunos peinados que luego fueron replicados por cientos de chilenas, fue el primero en profesionalizar la continuidad, es decir, que el look de la actriz se mantuviera a lo largo de la grabación. “Yo dibujaba los peinados de cada actriz y los anotaba para repetirlos cuando se volviera a grabar esa escena o se continuara el capítulo”, recordaba sobre su experiencia en Martín Rivas. “El director me preguntó cómo iba a hacer la continuidad, que en ese entonces no existía, y yo le dije que iba a dibujar los peinados. La continuidad la inventé yo y luego se convirtió en profesión”. Tiempo más tarde, en un viaje a Estados Unidos conoció las cámaras instantáneas Polaroid y los dibujos pasaron a convertirse en fotografías.

¿Cómo influye el peinado en los actores y actrices a la hora de armar el personaje?

El peinado es el punto principal, antes que el vestuario. El peinado se hace primero, después se viste.

¿Se reunían los directores con usted para hablar del peinado?

Bien poco. El director venía y me preguntaba qué peinados iba a hacer. En el caso de Martín Rivas, por ejemplo, empecé a mirar la época y lo que se usaba en Europa porque en esos tiempos Chile se inspiraba mucho en Francia. Cuando hicimos La Quintrala mirábamos a Inglaterra. Ahí nos inspiramos en el look de Glenda Jackson para Isabel I (Elizabeth R), pero lo suavicé para que se notara que estábamos en América Latina y no en Europa. Cuando años después hice La Doña (2011) en Mega con Claudia di Girolamo, fue lo mismo, pero mucho más desgreñado, porque era más rural y los personajes tenían la basta de los vestidos descocidas.

¿Cuál fue su peinado más imitado?

El corte de pelo de Jael Unger en La Madrastra. El que le hice para salir de la cárcel, que era cortito, se lo hizo todo Chile. Esos personajes eran impactantes, eran íconos y todas estaban atentas para ver cómo se veían.

¿Y los más icónicos?

El primero fue el de la Jael Unger. En otras teleseries hubo melenas que usaron las distintas actrices. Cuando el director Arturo Moya Grau empezó a hacer las teleseries, usaba mucho personaje popular y gente mayor, cosa que ya casi no se hace. Entonces salía a buscar los personajes a cités o a ciertas poblaciones para ver cómo se peinaban realmente las señoras, cómo andaban vestidas. Y luego lo comunicaba en la producción. Me costaba, porque la señora era de pura permanente y las actrices no querían hacérsela. La señora salía a comprar a Independencia con el delantal, la pollerita gris, las medias gruesas. Tuve varios round -discusiones- con actrices porque no querían cortarse el pelo o hacerse los looks que requerían sus personajes.

¿No querían perder el glamour?

El glamour lo tenían igual, porque esas señoras también tenían glamour, un glamour del barrio.

¿Extraña el trabajo en teleseries?

Miro las teleseries de hoy en día y no se distingue el personaje popular del protagónico, porque todas se quieren ver igual. Y si te fijas, desde la protagonista hasta la nana tienen el mismo corte de pelo. Veo que no hay un estudio de personaje para ponerlos en el lugar que les corresponde. Empezaron a darle a los actores la posibilidad de crear el personaje, y no quieren ser ni feos ni pobres, pero resulta que hay personajes que sí son pobres y sí son feos.

Además que ahora están haciendo varios proyectos a la vez.

Pero antes pasaba lo mismo. A veces ya estaban trabajando en otras teleseries, pero intentábamos que se vieran distintos. Ahora les hacen el mismo estilo para la teleserie que están haciendo y para la que viene, entonces parece que interpretaran siempre a la misma persona.

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