El sentir: Ganas de gritar ¡basta!

Estoy en el segundo piso de mi casaH

Ilustración Sofía Valenzuela




De su experiencia, habla nuestra lectora Cecilia Tapia.

"Estoy en el segundo piso de mi casa viendo el atardecer mientras mis gatos juegan en el techo. Hay un silencio sepulcral que se interrumpe por los caceroleos, que se vuelven cada vez más fuertes. Mi vecina escucha El derecho de vivir en paz de Víctor Jara en el patio. La calle se vacía como si fuese un pueblo fantasma y la gente se encierra con miedo, apurados, sintiendo que el día se corta de manera abrupta e injusta. Hace ya cuatro días que pasa esto y hace cuatro días que en mi interior siento una combinación de cosas: miedo, rabia, pena, angustia, esperanza, desolación. Me despierto ansiosa a prender la tele a ver qué pasó y las noticias pasan como un loop infinito donde nada parece mejorar, y la apago con la esperanza de que algo sea mejor el día de mañana. Siento pena y ganas de gritar ¡basta! cuando veo como todo a mi alrededor se destruye, cómo los lugares por los que tránsito a diario se sienten inseguros y empiezan a arder. Siento rabia cuando veo lentitud e ineptitud de parte de quienes deben hacernos sentir tranquilos y seguros y que al parecer viven en un país totalmente distinto al resto de los chilenos. Siento esperanza porque sé que después de esto nunca más el lugar donde vivo volverá a ser el mismo".

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