Tres coach venezolanas en el mundo de las mujeres emprendedoras de Chile

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Con un estilo directo y confiado, una ex finalista del Miss Venezuela y dos compatriotas, también expertas en comunicación, realizan asesorías y charlas para fortalecer la marca personal y la seguridad de las mujeres en el mundo laboral local.


Lorena Alexandra Delgado Cárdenas, 18 años, 1,80 de estatura, representante del estado de Trujillo, fue finalista del concurso Miss Venezuela 2001, en una ceremonia que tuvo la particularidad de desarrollarse tres días después del atentado a las Torres Gemelas. La transmisión partió con un homenaje a las víctimas y con la incertidumbre respecto de si la estrella invitada, Enrique Iglesias, podría llegar al acto, debido a las restricciones a los vuelos que existían por la tragedia del 11-S.  Iglesias finalmente pudo llegar, pero las limitaciones aéreas afectaron a Lorena Delgado, pues dejaron en Nueva York el vestido que tenía planeado usar para esa noche. Debió usar el repuesto que tenían preparado los vestuaristas del certamen.

Diecinueve años después Lorena Delgado, que fue elegida como “La sonrisa más bella” de esa edición, pasea por Santiago con el mismo talante que en la pasarela. Aunque las competencias de misses son de una época pasada, que privilegiaba un estándar físico clásico y estructurado en rígidas medidas corporales, hay aspectos como la confianza en sí misma y la búsqueda de la belleza, del tipo que sea, que ella rescata para su trabajo actual, como coach de mujeres.

Delgado recapitula su experiencia en el concurso de belleza más clásico del continente y dice: “Sin duda es una universidad como ninguna. Poder comprender desde la experiencia el efecto que tienen los estereotipos relacionados con la belleza en las mujeres es la base de lo que hago hoy en día, buena parte de lo que soy. El conocimiento que tengo sobre las mujeres y lo que vivimos y lo que me apasiona hacer, tiene que ver con mi camino como modelo profesional, la experiencia en el Miss Venezuela y los concursos internacionales”. Y concluye: “Sí, definitivamente volvería a participar, no cambiaría nada, ha sido una experiencia clave en mi vida y estoy muy agradecida por eso”.

Lorena Delgado se reúne con sus compatriotas Lelo Quevedo y Odette Abboud para la sesión de fotos de este artículo, en el Parque Bicentenario de Vitacura. Las tres son consultoras en imagen, comunicación y marca personal y saben posar, sonreír a la cámara y transmitir confianza. Se conocieron en Chile, en eventos de su área. El último que las congregó fue “Mujeres Notables” que se desarrolló a comienzos de mes en Providencia. Ahí, las tres demostraron en mini charlas de 15 minutos cómo con distintos énfasis buscan ayudar a mujeres que necesitan reforzar su seguridad y desplante para manejarse en el competitivo y cambiante mercado emprendedor.

Carola Concha, organizadora de los encuentros gratuitos Woman Pitch y Mujeres Notables, cuenta que las conoció en eventos de emprendimientos, “buscando nuevos rostros para subir a los escenarios tanto de Woman Pitch como de Mujeres Notables”. Las presentaciones de Lorena, Lelo y Odette son complementarias, pues se basan en “entregar herramientas concretas de empoderamiento, estrategias, presencia en redes sociales, etcétera a mujeres que quieren emprender o que ya comenzaron a hacerlo”, agrega Carola Concha, quien prepara nuevos encuentros que se anunciarán en sus redes (@carolaemprende y @WomanPitch.cl).

Para Lorena Delgado, el énfasis de sus asesorías está en que “todo comienza por dentro”. “Es imprescindible para el crecimiento personal en cualquier área, tomar consciencia de lo que somos, transformarse y potenciarse a través de hacer nuevas distinciones (…). Como consultora puedo aportar el acompañamiento y las herramientas necesarias para que las mujeres exploren su esencia, descubran su poder y potencien su belleza. Lo cual se ve reflejado en todas las áreas de su vida y produce una transformación extraordinaria”, explica.

Su colega, Odette Abboud, complementa con su propio planteamiento: “Por default somos una marca personal. La gente nos reconoce o nos ignora de acuerdo a lo que proyectamos. Y en el mundo del emprendimiento es muy importante ser una marca personal, tener una identidad que define lo que eres, lo que dices, lo que haces”. Luego reflexiona: “Una de las cosas que no puede pasar es pasar inadvertido; sencillamente no existes para el mercado”.

Abboud sabe no pasar inadvertida. Con su voz de locutora profesional y un gran bagaje de datos de marketing, comunicaciones e inteligencia emocional, logra captar a la audiencia con sus propuestas. De profesión comunicadora social, en su país natal ejercía en esta área. Antes de tomar la decisión de venirse a Chile, hace dos años y medio, trabajaba en la Cámara de construcción venezolana.  “El proceso para decidirme a migrar fue complejo: allá estaba bien, la crisis no había permeado mi trabajo todavía, aunque trabajaba muchísimo para llevar una vida justa”.  De todos modos, decidió migrar, tomando su propio camino: “No es lo mismo decir ‘yo salgo de Venezuela’ que decir ‘yo voy a Chile’. Cambiar la forma de ver las cosas, hace que las cosas cambien de forma”.

Lelo Quevedo es la que lleva más tiempo acá. A fines de 2012, y con 25 años, decidió venir: “Mi familia me apoyó, pero con suspicacia: ‘¿Chile? ¿Y por qué Chile?’, me dijeron muchas veces sorprendidos. Al final, terminé estudiando acá en 2014, hice dos diplomados y una certificación en 2019. Fue muy difícil al principio, porque era dejar el trabajo, la familia, los amigos, pero estaba convencida que era para mejor. Cuando llegué acá, era la ‘persona diferente’, ni siquiera entendía el español chileno”, dice riendo.

Es usual que las reflexiones y comentarios de Lelo Quevedo terminen con una risa, suya o de la audiencia. Porque una de sus claves para enganchar a la audiencia es el humor. Casi como un stand up. ¿Es este estilo una referencia para sus charlas? “No lo hago de forma tan consciente, mi charla está pensada en ‘la confianza de ser tú’, en la autenticidad, porque creo que de eso se trata mi mensaje (…) Quizás algún día haga algo de stand-up porque creo que el humor es una forma muy honesta de conectar con otros y quizás termine en Viña un día, uno nunca sabe”, dice con otra carcajada.

La propuesta de Quevedo se basa en horas de estudio y observación de chilenas y chilenos: “A principios de 2014 me dediqué a hacer un estudio de los chilenos y me puse a leer de historia del país, y después me levantaba temprano como si fuera a trabajar y recorrí todas las estaciones del metro: pasaba horas y anotaba todos los patrones que veía en las personas”. Con esa información realiza su trabajo de comunicación e imagen pública: “Uso mis enseñanzas y aprendizajes y eso lo combiné con lo que, según yo, hace falta en Chile: mayor confianza, más autoconocimiento y mejor comunicación. El mensaje central lo baso en mi propósito: trabajar para que cada persona vuelva a confiar en sí misma”.

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