El debate que viene: ¿Es arte una obra creada con inteligencia artificial?

Imagen creada por Dall-E mini que retrata a Steve Jobs comiendo una manzana.

Programas como Dall-E y Stable Diffusion han ganado popularidad con modelos que generan imágenes a partir de lo que el usuario pida. Estas herramientas ya ganan espacio entre artistas y, aunque parece difícil detenerlas, abre preguntas en torno a la creatividad y los derechos de autor. Mientras nace la discusión, la galería Bitforms de Nueva York ya inauguró la primera exposición con obras creadas con IA.


Hace una semanas, la galería Bitforms de Nueva York inauguró la primera exposición con obras creadas a través de Dall-E, una Inteligencia Artificial capaz de convertir texto en imágenes que ha ganado gran popularidad en los últimos meses.

El sistema fue creado por OpenAI, compañía de investigación fundada, entre otros, por Elon Musk, y se ha posicionado como uno de los mayores creadores de imágenes a partir de IA, junto con servicios como Stable Diffusion y Midjourney, que también son parte de este fenómeno que irrumpe en el mundo artístico, gracias a la posibilidad de seguir instrucciones muy precisas para generar imágenes nuevas.

El tema también ha llegado a redes sociales, ya que hace algunos meses varias plataformas se llenaron de memes hechos sobre la base de imágenes obtenidas en Dall-E Mini, un generador de código abierto y uso gratuito que surgió cuando Dall-E 2 aún estaba en período de prueba privado. La versión Mini usaba menos recursos de software y hardware, por lo que tenía resultados de menor calidad, pero más graciosos, que muchos usuarios no tardaron en difundir.

Luego, en septiembre, OpenAI anunció que Dall-E 2 dejaba su fase beta cerrada y se abría a los usuarios, que solo registrándose pueden acceder a 50 créditos, lo necesario para hacer 50 solicitudes al programa, que genera cuatro imágenes por solicitud. Según la empresa, desde entonces el programa genera un estimado de dos millones de imágenes diarias, metiéndose de lleno en la competencia con Stable Diffusion y Midjourney.

Una década atrás, los usos más habituales y visibles de la Inteligencia Artificial estaban ligados a lo que se llama modelos clasificadores, que permitían agrupar automáticamente cierto tipo de contenidos como, por ejemplo, lo hacía Facebook cuando sugería etiquetas en una foto según los rostros que identificaba.

A medida que pasaban los años, los usos de la IA fueron mutando más hacía los modelos generativos, que como dice su nombre, son capaces de generar contenido nuevo. Uno de los grandes saltos en ese ámbito se dio el año pasado cuando OpenAI lanzó CLIP, un modelo denominado como multimodal. “El concepto viene de las neuronas humanas que tienen habilidades multimodales”, explica Eugenio Herrera, parte del Equipo de desarrollo del Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA).

Imagen creada por Dall-E 2, luego de que se le pidiera generar un cuadro realista con un artista pintando sobre un computador.

¿Qué significa eso? Herrera ejemplifica: “Si yo te muestro una foto de Alexis Sánchez y después escuchas un audio de Alexis Sánchez se te van a activar las mismas secciones de neuronas. Eso quiere decir que tus neuronas entienden el concepto más allá del medio en sí y a eso se le llama multimodal. La gracia de este modelo de Inteligencia Artificial es que lograba hacer eso”.

Esta capacidad permite al modelo establecer relación entre fotos y sus descripciones textuales. Eso, sumado a la capacidad generativa, permite que este tipo de programas puedan crear imágenes nuevas a partir de indicaciones textuales.

Precisamente, como parte de su trabajo en el CENIA, Herrera desarrolló sobre la base del modelo de Stable Diffusion una aplicación para la última edición del Festival de las Ciencias. El programa está pensado para que los niños puedan dibujar libremente y luego perfeccionar o complejizar sus creaciones a través de instrucciones textuales.

Imagen creada por la aplicación chilena Araucaria, que recibe instrucciones en español.

El debate en el mundo artístico

La irrupción de este fenómeno ha generado la inevitable discusión sobre si se puede considerar arte a algo creado por una IA, aunque la historia parece indicar que con tiempo cualquier nueva forma de crear termina siendo aceptada.

“Yo creo que sí es arte. Al final del día son herramientas, como tenemos pinceles con los que pintamos que también están hechos por máquinas o la fotografía, en torno a la cual también hubo este debate cuando empezó a entrar pero hoy en día no está en discusión. Si bien hay toda una barrera generacional, una vez que haya personas que crezcan con esta tecnología, esto ya no va a ser una pregunta”, opina Jorge Silva, fundador de Coilabs, empresa dedicada a la investigación en Web3, comunidades online y proyectos NFT.

La artista y docente, Valentina Maldonado, complementa la idea: “Yo creo que hay muchas manifestaciones que hoy día son arte y no están hechas necesariamente por artistas. Esto se viene cuestionando desde las vanguardias artísticas, desde la primera mitad del siglo XX, imagínate. Hay muchas imágenes, personajes y manifestaciones en internet que son una gran influencia en mi obra y que incluso las muestro en clases y no me cuestiono si son o no arte”.

Otro de los debates en torno a este tema ha sido el de pensar en quién recae la autoría de la obra creada a través de un modelo de IA.

“Sencillamente creo que la autoría es algo que ya no importa. Somos tan egocentristas que hasta competimos con ordenadores. Las creaciones a través de estos programas pasan por muchas etapas: tantas, que el autor es algo que se encuentra disuelto cuando se crea la pieza final. Yo creo que más que artistas o autores hay facilitadores entre la IA y las plataformas de visualización. El artista que ganó un premio por una imagen creada por IA es un mediador, no un creador”, opina Maldonado.

En su proyecto "Nifilm", la artista Velentina Maldonado generó una escultura tecno-cárnica, que mezcla tecnología con carne artificial.

Lo que es innegable, es que estas herramientas tienen el poder de cambiar radicalmente las reglas del juego del quehacer artístico, democratizando el acceso a la creación y entregando un número infinito de posibilidades nuevas en ese ámbito. Por lo mismo, el oficio de los artistas como se conoce actualmente está llamado a seguir evolucionando como lo ha hecho desde la pandemia

“Hay una amenaza al campo laboral, pero es una realidad que todas las personas ya vivieron y muchas otras van a vivir, de que las máquinas van a poder tomar su trabajo con la automatización”, señala Jorge Silva y agrega: “Siempre hay un ámbito competitivo también. Hay un límite de la atención que puede haber. Entonces las personas que hagan mejor uso de estas herramientas y pongan más trabajo humano van a resaltar y van a fijar los estándares”.

Silva destaca también que esta tendencia se hermana muy bien con otro fenómeno que ha surgido en los últimos años, el de los NFT. La sigla hace referencia a las palabras en inglés para tokens no fungibles, un tipo de criptomoneda que e permite integrar una serie de contenidos digitales y que se usa para difundir obras.

“Uno de las artes más cotizados en ese contexto es el arte generativo, que es arte hecho a partir de algoritmos. Entonces como es muy nativo del medio digital se aprecia mucho. Además es un espacio donde la innovación y la experimentación también se aprecia mucho, entonces yo creo que de cada vez va a entrar más”, opina.

Mientras tanto, los modelos de IA siguen desarrollándose a pasos agigantados y, como es propio de sus características, entrenándose y perfeccionándose a medida que son más usados. Por lo mismo, es difícil imaginar cuánto pueden seguir expandiéndose estas técnicas. “Hasta dónde pueden crecer, no lo sabemos. El límite todavía es el cielo y yo creo que estamos lejos de tocar un techo”, cierra Eugenio Herrera.

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