El rol de las empresas en un mundo hiperconectado

Daniel Vercelli, socio y Managing Partner de la consultora Manuia, habla de los nuevos tiempos, fuera del escritorio y de la sala de reunión.


Las empresas de antes solían manejarse con una cantidad menor de variables clave, respecto de las de hoy, y los directivos pasaban un porcentaje alto de su tiempo tratando temas que se limitaban únicamente a la compañía y su actividad productiva o comercial central, al trabajo, a la operatividad diaria. Los equipos ejecutivos, desde sus salas de reuniones, estaban muy enfocados en cómo mejorar la productividad y superar a la competencia, en qué hacer para aumentar las ventas, cómo crecer año a año aplicando estrategias y ejecutando un buen plan de negocios.

Pero el mundo ha cambiado y todas las organizaciones han debido adaptarse a nuevos escenarios tanto interna como externamente. A nivel macro (y externo), aspectos como la crisis climática, la sequía, la economía circular, la sustentabilidad y el impacto social de la actividad privada se han vuelto desafíos globales que hacen imposible que las empresas se encierren en una burbuja o pretendan que todo siga igual. A nivel interno, empaparse de la realidad de los colaboradores para volver a conectar a nivel humano y así “salir de los escritorios y recorrer a pie la empresa”, tomando prestada una frase de Gonzalo Said, y además incorporar una mirada más empática en la toma de decisiones, también se ha transformado en un desafío, y una oportunidad.

Por eso, en un mundo hiperconectado donde todos nos vemos afectados de una u otra manera por los efectos de cada acción, es necesario analizar nuestro desempeño no solo a nivel de resultados financieros y operativos, sino que también aportar con soluciones que vayan en beneficio de las comunidades internas y de aquellas donde estamos insertos.

El Pacto Global de Naciones Unidas hace un llamado a los líderes empresariales de todo el mundo a repensar la forma tradicional de hacer negocios y usar sus posiciones de liderazgo para acelerar los cambios positivos, incluyendo dentro de los objetivos empresariales los diez principios del Pacto, que equilibran la preocupación por los ámbitos de las relaciones laborales, el medioambiente y la sociedad, con las metas del negocio.

Por otro lado, el reporte “Grandes Empresas y Sostenibilidad en Chile: Alcances de la implementación de la Agenda 2030 en el sector privado”, elaborado por Acción Empresas junto al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo establece como una de sus principales conclusiones que “para las grandes compañías chilenas los desafíos de la sostenibilidad dicen relación con la adaptación a un mundo en proceso de transformación, donde los retos medioambientales y sociales marcan nuevos parámetros para hacer empresa”.

La conclusión es obvia: la empresa que no evoluciona ni solidariza, corre el riesgo de quedarse atrás y no sobrevivir. Para cualquier ejecutivo o tomador de decisión ya no es gran mérito seguir implementando las mismas medidas de siempre, ocupado solo de las variables “típicas”. Ahora es fundamental para proyectar un negocio en el tiempo el considerar variables que antes no estaban presentes en la ecuación y que no se remiten solo al impacto en la rentabilidad de la compañía, sino también a las consecuencias en la sociedad y el planeta.

La prioridad absoluta ya dejó de ser solo económica. Se reordenaron los objetivos y la manera de hacer las cosas, por lo que una empresa moderna debiera preguntarse constantemente por las consecuencias directas e indirectas de sus acciones e implementar buenas prácticas que no se queden solo en el papel, sino que pasen a formar una parte relevante del “core” del negocio.

El sector privado es, sin duda, una de las mejores herramientas con que cuenta la sociedad para enfrentar y solucionar muchos de los grandes desafíos de hoy. Depende de quienes lo habitamos y lideramos salir de los escritorios y las salas de reuniones para recorrer a pie no solo las empresas, sino también “el barrio”, el entorno y las comunidades, para así apropiarnos de ese rol y trabajar para incrementar el impacto positivo de este sector día a día.

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