El rol de los países latinoamericanos frente a las nuevas tecnologías

La interrogante es si los países podrán adecuar su normativa interna para poder beneficiar a las grandes empresas de tecnología, a través de incentivos, como un medio de reactivación económica.


Nos encontrarnos en un momento donde dos situaciones se contraponen: por un lado, las economías regionales están en una situación compleja, como resultado del gran gasto público en los cuales han incurrido, a través de programas de incentivos económicos o programas sociales para ayudar a las pymes y a las personas; y por otro lado, la expansión del rubro tecnológico, el cual fue uno de los que registró mayor ganancia a nivel macroeconómico en la región. Es importante preguntarnos cual será la relación que tomará el Estado en relación a las nuevas tecnologías, y preguntarse por un lado si los estados acompañarán la expansión de las fintech -que son los llamados vehículos que llevan todas las actividades de tecnología- o por si el contrario tomarán una posición pasiva frente a esta situación, optando por un proteccionismo e intentando incentivar el empleo y la industria local. Al analizar que está sucediendo actualmente en varios países de la región, en cuánto a la relación Estado-tecnología, tendremos países como Panamá, que protegen a la industria local, y países como Argentina y Perú, entre otros, que buscan incentivar la inversión extranjera a través de incentivos fiscales tecnológicos. En el caso de Argentina nos encontramos frente a una situación donde se está intentando, por un lado, buscar inversión extranjera mediante la reactivación de la LEC (Ley de Economía del Conocimiento), como fue en su momento con la inversión de Amazon previo a la suspensión. En el caso de Panamá, está la situación de un país que a través de la normativa interna Ley 76, busca incentivar la economía interna, a través del aumento de su producción, utilizando e incentivando el uso de nuevas tecnologías con beneficios para las empresas locales. Al realizar un análisis del caso de Uruguay, siendo uno de los pioneros en materia de incentivos fiscales, hay un escenario donde el país esta abriendo sus puertas a las multinacionales, luego de la modificación de la normativa interna de 2017, adecuando su legislación interna a la acción BEP5 de no discriminación. Cada país está actualmente en una situación completamente distinta y realizar un análisis desde el punto de vista fiscal en incentivos tecnológicos no es tarea fácil, debido a que cada país cuenta con su normativa interna. La pregunta que debemos hacernos es si se los países podrán adecuar su normativa interna para poder beneficiar a las grandes empresas de tecnología, a través de incentivos como un medio de reactivación económica. La pregunta aún continúa. Como bien sabemos, 2021 será un año en que se espera un crecimiento aún mayor del rubro tecnológico, pero lo que no se sabe es si los países adecuarán sus normativas para ayudar a las economías regionales a crecer -y poco a poco comenzar a salir de la actual situación-, o si por el contrario, buscarán una posición proteccionista en la cual buscarán cerrarse, en pos de un crecimiento a nivel local.

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