Archivo: las promesas de Piñera en su primera cuenta pública

En su primera vez ante el Congreso Pleno, en 2010, el recién asumido Mandatario aseguró que Chile dejaría atrás el subdesarrollo y erradicaría la pobreza.


Las 44 carillas que conforman la primera cuenta pública del Presidente Sebastián Piñera, leída un 21 de mayo de 2010, muestras las promesas que le hacía al país y el rumbo claro que seguiría durante sus cuatro años al mando del Palacio de La Moneda.

Por ambicioso que esto parezca, aquellas palabras podrían resumirse en un solo párrafo:

“Además de reconstruir Chile piedra por piedra y ladrillo por ladrillo, vamos a volver a crecer y crear empleos. Vamos a conquistar el desarrollo y derrotar la pobreza. Vamos a ganarle la batalla a la delincuencia y el narcotráfico. Daremos una educación de calidad a todos nuestros hijos y una salud digna a todas nuestras familias. Haremos más participativa, vital y transparente nuestra democracia”.

En esas frases queda plasmado el espíritu con el cual llegó por primera vez en la historia a rendir cuenta de lo que habían sido sus primeros meses de gestión.

La reconstrucción y otros siete pilares (crecimiento, empleo, delincuencia, educación, salud, pobreza y fortalecimiento de la democracia) fueron las temáticas que marcaron su discurso y bajo las cuales se autoimpuso los desafíos.

A sólo 83 días de haber asumido sus funciones, y después de 20 años de gobierno de la Concertación, Piñera llegaba a Valparaíso con la promesa de que, “antes de que la década concluya, Chile habrá alcanzado el desarrollo y superado la pobreza”.

De la misma forma, el Mandatario establecía un compromiso con la ciudadanía de que en sus cuatro años de gobierno, instaría al Congreso a pronunciarse respecto de “los temas más trascendentes para el futuro de Chile”, pues haría “todos los esfuerzos necesarios para crear un clima de unidad y colaboración y buscar diálogos y acuerdos fecundos, en todas las áreas”.

“Al dirigirme al Congreso Pleno, en mi primer mensaje a la Nación, no vengo a ofrecer reposo ni sosiego, sino entrega y sacrificio, futuro y esperanza”, indicó en aquel momento.

Pese a que aún estaba fresco en la memoria de muchos el recuerdo del 27F, y a pesar de que ello no estaba en sus planes (como insistió en recordar), “nunca antes en nuestros 200 años de vida independiente, habíamos estado tan preparados para conquistar el desarrollo, derrotar la pobreza y crear una sociedad de auténticas oportunidades, verdaderas seguridades y sólidos valores”.

Para alcanzar dicho objetivo, como mencionó en aquel momento, solo se necesitaban ganas, voluntad, coraje y unidad.

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