Eduardo Durán, diputado evangélico y militante de RN: "El gobierno no debe dar indicios de apoyar una nueva Constitución"

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El parlamentario cuenta cómo el mundo evangélico está preparándose para el plebiscito de abril, y asegura que "así como predicamos en las calles, tenemos que ir dando a conocer los problemas que traería" una nueva Carta Magna.




En los cultos, prédicas en la calle y reuniones, obispos, pastores y representantes del mundo evangélico informan sobre el proceso constituyente. Así lo cuenta un representante de ese credo en el Congreso, el diputado Eduardo Durán (RN), quien afirma que se la va a jugar para que gane la opción del rechazo a una nueva Constitución en el plebiscito de abril.

¿Cuál es su apreciación de este proceso constituyente?

Este proceso llegó impulsado por la violencia, como muchas de las situaciones que el país ha vivido en el último tiempo, y los partidos buscaron una salida democrática para propiciar este acuerdo. Más allá de que en muchos o pocos puntos estemos de acuerdo, como miembro de un partido que buscó solucionar esta crisis, hay que honrar la palabra y seguir adelante.

Al plantear que este proceso llegó impulsado por la violencia, ¿lo considera ilegítimo?

El proceso en sí, cuando los actores políticos estuvimos involucrados a través de los presidentes de los partidos y lo apoyamos, no es ilegítimo. Lo que me parece fuera de lógica es que las decisiones se tomen con la ciudad bajo la amenaza de los saqueos y de la violencia.

¿Cómo va a enfrentar el mundo evangélico el plebiscito?

El mundo evangélico ha estado tomando conciencia de que es importante informarse y participar. He visto a obispos y pastores que ya tienen conocimiento del tema; hay muchas instituciones dando charlas para que la Iglesia tome conciencia de cuán importante es este paso. Espero que gane el rechazo y voy a trabajar por eso. Este es un trabajo de convencer. Así como predicamos en las calles, tenemos que dar a conocer los problemas que traería la nueva Constitución y cómo afectaría a la Iglesia.

¿Qué principios y valores podría afectar una nueva Constitución?

La Constitución le ha traído al país estabilidad y desarrollo. Consagra derechos inherentes al ser humano, básicos desde la perspectiva cristiana, como el derecho a la vida del que está por nacer, y aunque tengamos aborto en tres causales, sabemos que los grupos más liberales pretenden el aborto libre. Por otra parte, consagra el derecho de los padres a educar a sus hijos, la libertad de culto.

¿Esos derechos corren peligro?

Sin duda, los valores y principios que la Iglesia Evangélica profesa estarían expuestos a ser vulnerados en una nueva Constitución. Tenemos a un presidente de un partido (Heraldo Muñoz) que dice que si gana el rechazo, las protestas se intensificarían y no habría paz social, eso deja, al menos, grandes interrogantes sobre los verdaderos ánimos que están escondidos detrás de este proceso.

¿Y cuál es el verdadero ánimo del mundo evangélico?

Que hay que solucionar problemas, comenzando por las demandas sociales en las que todos estamos de acuerdo. Pero de ahí a poner sobre la mesa la reforma a la Constitución como el gran solucionador de todo, hay un mundo de diferencia.

Si gana la opción de nueva Constitución, ¿están preparándose para llevar candidatos a la convención?

En todo proyecto hay un plan B y, si gana el "apruebo", se están preparando personas para que defiendan con fuerza los principios que nos interesa mantener. Estamos trabajando para que, al menos, un evangélico por distrito esté representándonos.

José Antonio Kast planteó un diagnóstico similar al suyo y su partido ya inició su campaña por el rechazo. ¿El mundo evangélico tiene pensado aliarse con ellos?

No puedo hablar por la Iglesia Evangélica en su conjunto, pero como diputado evangélico, sí puedo decir que en estos procesos siempre hay que buscar aliados.

¿Cómo proyecta la situación en RN, donde hay división en el tema?

No se ha dado en un clima de animadversión, sino de respeto. Más cerca del plebiscito, las campañas se intensificarán y esperamos que ese clima se mantenga hasta el final, que no existan fracturas mayores.

Usted está en contra de la paridad de género en la convención, ¿por qué?

No me gusta que se altere la voluntad popular y este sistema lo hace. Algunos lo llaman "meter la mano en la urna" y, en el fondo, eso es.

¿Cuál es su evaluación del rol que ha tenido el gobierno?

El gobierno se ha visto forzado a cambiar; fue electo por un programa que no contemplaba una reforma a la Constitución. En esta situación, pienso que el gobierno debe mantenerse neutral y no dar indicios de apoyar una nueva Constitución.

¿Es traición o comprensión lo que siente?

No puedo decir traición, comprendo la situación, pero sí en algunos trances de estos últimos meses necesitábamos ver un gobierno más firme en las decisiones. Ha sido sobrepasado en algunas situaciones.

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