Felipe Harboe, senador PPD: "Hubo una hora y media en que temimos que se cayera todo el acuerdo"

Imagen Felipe Harboe-3

Él y el presidente del Senado, Jaime Quintana, estuvieron en el nervio negociador opositor. Acá detalla pasajes en que se alcanzaban "imposibles" con el oficialismo y otros en que se estuvo al borde del fracaso.


"Con este acuerdo damos por finalizada oficialmente la transición política. Y con las manifestaciones sociales pacíficas hemos iniciado oficialmente la transición social de Chile. Desde el Frente Amplio hasta la UDI fueron capaces de entender la profundidad de la crisis institucional; todos cedieron en sus posiciones originales", asegura Felipe Harboe, uno de los articuladores de la oposición del pacto para una nueva Constitución. El presidente de la comisión homónima del Senado destaca la "generosidad" de muchos en ambos bandos en esta maratón que tuvo momentos no aptos para hipertensos, y que por momentos -admite- estuvo al borde de fracasar y reponer la amenaza de los militares en la calle.

De los contactos que tuvo, ¿cuál fue más relevante? ¿Las conversaciones con el ministro Gonzalo Blumel? ¿Con parlamentarios?

Las conversaciones que tuvimos junto al presidente del Senado con el ministro Blumel fueron muy relevantes, un impulsor de este proceso. Gabriel Boric ayudó a que dentro del FA se rompieran las barreras naturales de desconfianza -por desconocimiento-, y también las relaciones personales. Conversé con muchas y muchos; se me va a quedar gente fuera. Mario Desbordes fue determinante y se lo dije; Felipe Kast fue un facilitador; en la UDI Juan Antonio Coloma y Ena von Baer tuvieron un rol relevante. Y destaco mucho el apoyo técnico del profesor Francisco Zúñiga.

¿Cómo pesó esa cita el martes en la noche en la casa de Blumel, justo después de que el Presidente por poco no aplicara de nuevo el estado de emergencia?

Esa reunión con el presidente del Senado y con el ministro en su casa, ese martes, marcó un hito. Antes del mensaje presidencial, desde La Moneda, Gonzalo Blumel le consultó a Jaime Quintana su parecer sobre una eventual salida de militares, y éste le manifestó que eso impediría un diálogo político. Y el ministro se jugó por que no hubiese Estado de Emergencia, y ahí hacemos una alianza para ver si en 24 horas éramos capaces.

Esa noche fue muy tensa.

Jaime, yo y el subsecretario Claudio Alvarado llegamos antes que el ministro a su casa, porque se había atrasado el punto de prensa en La Moneda. Alcanzamos a intercambiar opiniones y análisis y convinimos que había que impulsar un proceso de acuerdo. Después de eso conversamos con los presidentes de partido.

El miércoles era otro momento, cuando se convocó a los presidentes del PS, PPD, PR, DC, Evópoli y RN, y para mi sorpresa llega la UDI, el FA e incluso el PC y el PH. Los contactos con Andrés Allamand permitieron ir avanzando. Había que convencer a todos de un diálogo sin condiciones. Tuvimos momentos en que el acuerdo se cayó.

Anteayer jueves.

Claro, hubo un retroceso. El oficialismo estaba muy tensionado internamente, con posiciones distintas, pero conscientes de la debilidad del gobierno y de la necesidad de avanzar. Eso fue a eso de las 18:30 horas. A esas alturas, si habíamos avanzado a un quórum de 3/5 el miércoles, el jueves ellos habían retrocedido a 2/3; habíamos avanzado a un plebiscito de entrada, y ahora ellos decían que no; el día anterior avanzábamos al plebiscito de salida, ahora decían que todo debía ser ratificado por este Congreso. La postura de ellos era muy categórica. Todo eso hacía inviable el acuerdo

¿Qué pasó después?

Les contrapropusimos lo del plebiscito de entrada con dos propuestas, que es lo que prevaleció. Algunos personeros UDI manifestaron disposición, nos comunicamos con el ministro Blumel y comienza a materializarse lo que parecía imposible. A algunos en la UDI les parecía posible, lo que me parecía muy difícil de creer en un primer minuto. Ahí pensé que lo podíamos lograr, en contraste con lo que pasaba después de almuerzo, cuando pensaba que eso no iba a flotar en la derecha.

Fue más delicado el segundo retroceso, alrededor de las 21, cuando se iba a hacer el anuncio y la derecha rechazaba la tesis de "la hoja en blanco". Que en caso de no haber 2/3 para aprobar, prevalece la Constitución de 1980.

Sí. Eso lo planteó la UDI.

¿Evópoli también?

Sí. Era un planteamiento común de los tres partidos. Les dijimos que por ningún motivo lo íbamos a aceptar, que eso podía ser un veto permanente al proceso.

¿Temieron que se cayera todo?

Efectivamente. Hubo un momento en el cual no había mucha intención de poder avanzar, hasta que conversamos con el ministro del Interior y le dijimos, "bueno, preocúpense ustedes de arreglar a su gente".

¿Quién se lo dijo a Blumel?

Varios. Recuerdo -pueden ser más- a Ricardo Lagos Weber, se lo dije yo, Jaime Quintana, el senador Alfonso De Urresti.

¿Qué les contestó el ministro?

"Déjenme verlo, déjenme conversar con ellos". No nos metimos más hasta que volvimos a la ofensiva con los partidos oficialistas y vimos una apertura distinta.

¿Cuánto tiempo duró ese paro cardíaco?

Por lo menos estuvimos en la UTI una hora y media, diría yo.

¿Pensó que si no llegaban a un acuerdo antenoche se corría el peligro, en caso de desmanes como los del martes, que Piñera terminara sacando a los militares a la calle de nuevo?

Efectivamente. Tenía esa impresión. Porque yo creo que Chile no aguanta ni aguantaba una jornada tan violenta como la que vivió el martes. Podría generarse una decepción muy fuerte de parte de la ciudadanía, un recrudecimiento de la violencia, y no podíamos permitirlo. Estuvo en la cabeza de muchos presidentes de partido

¿Ve algún argumento razonable para que el PC no haya participado de esto?

El partido se había autoexcluido porque probablemente en su interior tenían diferencias y no querían llegar a acuerdo muy legítimamente. No soy yo quién para cuestionar la decisión del PC. Me quedo con la declaración de ayer de Guillermo Teillier: "No concurrimos pero adherimos y participaremos activamente del proceso". Me parece sano.

Después de todo esto, ¿qué pasa si el plebiscito de entrada rechaza la nueva Constitución?

Espero no ponerme en ese escenario. Trabajaré arduamente para que con una amplia mayoría tengamos una nueva Constitución. Chile no puede seguir discutiendo una nueva cada 4 años.

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