Hernán Larraín Matte Presidente de Evópoli: “El objetivo de proyectarnos está en jaque”

Hernán Larraín, presidente de Evópoli. Foto: La Tercera/Archivo




¿El populismo es, para Evópoli, el problema que explica esta crisis en la derecha?

Nos enfrentamos a una crisis de tres dimensiones: la crisis social, la pandemia y ahora los efectos en la dimensión económica. Esto ha generado una tensión para que el sistema político responda. Esto ha afectado a todos los partidos. Son tiempos muy complejos para hacer política y para gobernar, y al mismo tiempo de gran responsabilidad. Entre los fenómenos que hacen que este escenario sea complejo es que hemos visto cómo el populismo y la demagogia se han hecho presentes en nuestro Congreso y también en Chile Vamos. Y Chile Vamos tiene una responsabilidad especial, porque está gobernando. Han faltado convicciones, capacidad de trabajar en equipo, complicidad, un proyecto que ponga lo colectivo por delante de intereses personales. Y hay casos donde ha habido ausencia de liderazgo frente a nuestros parlamentarios. Ha habido declaraciones destempladas. Los partidos y presidentes de partidos tenemos una responsabilidad especial: existe una desconfianza, falta de comunicación y de articulación entre nosotros que hacen muy difícil la tarea y responsabilidad que tenemos de dar gobernabilidad.

Me imagino que está consciente del malestar que genera en el bloque, principalmente en RN, la actitud de Evópoli, que ellos califican como un intento por hacer ver una “superioridad moral” por parte de ustedes, que apuntan con el dedo al resto de la coalición. ¿Hay alguna autocrítica que hacer?

Para que esta autocrítica tenga sentido, todos debemos asumir que hemos fallado en alguna dimensión. Para salir adelante, es clave que asumamos que hay responsabilidades compartidas y que todos podemos hacerlo mejor. La superioridad moral no ayuda en nada. Al contrario: hay que ser humildes, reconocer que hemos fallado, que muchas veces nuestras convicciones se han visto debilitadas por el populismo, que algunos de los nuestros han presentado proyectos inadmisibles.

Chile Vamos se inició con la idea de proyectarse a ocho años. ¿Se desdibuja eso?

Ese objetivo de proyectarnos está en jaque. La fuerza, las ideas, las convicciones, la complicidad y las confianzas con las que nació Chile Vamos fueron fundamentales. Y se han ido perdiendo.

¿Retomarán alguna coordinación entre los partidos en este escenario o es difícil?

Nosotros hemos estado siempre disponibles a reunirnos, pero lamentablemente no hay esa coordinación… Son relaciones personales que hoy están distanciadas y que hacen que a Chile Vamos le cueste mucho trabajar en unidad.

Alguien tiene que tomar la iniciativa...

Bueno, espero que esta semana podamos volver a conversar. El miércoles es un día muy importante. Se pone a prueba la unidad de nuestro sector, y el gobierno está trabajando en una propuesta potente para la clase media… Esta semana Chile Vamos tiene una prueba de fuego.

¿La coalición debe ser “más chica”, como sugirió Blumel?

El espíritu de las palabras del ministro es claro: obviamente que las coaliciones aspiran a ser amplias y diversas, pero deben tener unidad, coherencia y moverse por convicciones. Y uno se pregunta hoy si hay miembros de Chile Vamos que comparten las convicciones que tenemos como proyecto. Espero que seamos una coalición amplia y diversa, pero caracterizada por su seriedad, responsabilidad y su proyecto de cambio.

¿Qué les diría a Desbordes y a Van Rysselberghe?

Espero que cada uno de nosotros tenga la capacidad de hacer la autocrítica de lo que hemos fallado y una actitud muy seria sobre cómo debemos actuar, porque de la forma en que lo estamos haciendo ahora no estamos cumpliendo con nuestro rol.

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