Isabel Plá, ministra de la Mujer y la Equidad de Género: “Este es un momento histórico que están empujando las mujeres”

En una semana marcada por las tomas feministas y un fuerte debate respecto de los resabios machistas, la secretaria de Estado aborda los desafíos que enfrenta el país en materia de equidad de género.


Isabel Plá recuerda que apenas llevaba seis días al frente del Ministerio de la Mujer cuando su sobrina Luciana, que esta semana cumplió 13 años, le mandó un video por WhatsApp con un mensaje que le hizo entender el desafío que tenía por delante. “Ese video lo vio mucha gente y mostraba a dos niños, un varón y una niña, que debían llenar dos botellas con pelotas y por ese trabajo cada uno recibía un número de galletas. La niña en cada entrega obtuvo una recompensa menor que su compañero por ser mujer… Bueno, mi sobrina me escribió: ‘Isa, esta es tu pega’”.

La ministra aborda este desafío con convicción, y si bien asegura que “estamos en el Dicom internacional” en materia de equidad, dice que hay alentadoras señales que anticipan un cambio histórico.

¿Cuál es su diagnóstico del momento actual de la mujer en Chile y puntualmente lo que ocurre con las tomas feministas y los movimientos que se están empezando a mostrar en el mundo universitario?

Yo lo que veo en Chile, y lo hemos conversado y lo hemos constatado de manera más fuerte estos últimos tres meses, es que estamos atravesando por un momento bien histórico en esta materia, porque estamos transitando desde el Chile de siempre, ese que tiene un sesgo que afecta a las mujeres, que tolera la discriminación, que le parece natural el acoso, el Chile en donde muchas mujeres, por muchas generaciones, han construido una muralla de silencio alrededor del acoso e incluso del abuso, de la violencia, a un Chile moderno, que tiene otros estándares, que está exigiendo también otros estándares de convivencia, un Chile que rechaza el abuso en todas sus expresiones y que está exigiendo, con mayúscula, equidad de género, porque es lo que le parece justo. Así lo veo yo. Y veo en el movimiento de las estudiantes una expresión más hacia el Chile moderno

Las demandas feministas se replican en diversos países, pero ¿qué tan crítica es la situación en Chile?

Estamos rezagados y creo que el dato más claro es el de la participación laboral de las mujeres. Tenemos una enorme brecha para incorporarnos al trabajo, porque en Chile, a pesar de que es un país estable, que es un país que tiene pujanza económica, que es uno de los países líderes de América Latina, somos uno de los países que estamos lejos del promedio de la zona en materia de participación laboral. Estoy citando la última encuesta del INE, la que salió el 30 de abril. Todavía las mujeres no alcanzamos el 50% de participación laboral y América Latina tiene aproximadamente una tasa promedio de 55%. Los países Ocde tienen 61% y los países con los que nos gusta compararnos, como Dinamarca, Finlandia, Suecia, todos esos, tienen en torno al 70%.

Tenemos brechas de acceso y cuando nos incorporamos al trabajo, tenemos brecha salarial. Después tenemos brecha en las pensiones, después, por ejemplo, solo una de cada tres matrículas, a propósito de la educación, en las carreras de mayor empleabilidad están ocupadas por mujeres. Tenemos brecha en materia de violencia, o sea, en materia de violencia en el marco de la pareja, las mujeres tenemos entre siete y 10 posibilidades más de ser víctimas de violencia. Incluso, las niñas, cuando uno revisa el anuario de la fiscalía hay más víctimas niñas que niños. O sea, ya desde la infancia está la brecha y la diferencia. Y llega un momento en el mundo, y particularmente también en Chile, en el que ya hay un ‘cabreamiento’ generalizado, un ‘no se tolera más’. Y algo que me ha llamado la atención, que nos ha llamado a varios la atención y que es una buena noticia, es que también muchos hombres se han subido a este tren. O sea, esta ya no es una causa exclusivamente de las mujeres. Es una causa también de un número cada vez mayor de hombres, que se da cuenta, que entiende lo que significa, que entiende que ningún país que aspira a estándares de progreso, como ha dicho el Presidente, no solo económico, sino también progreso social, en calidad de vida, puede tolerar brechas, puede tolerar tratos injustos ni discriminatorios.

¿Dónde se resiente más esta brecha laboral?

Quiero aclarar que estamos hablando de trabajo remunerado, porque en Chile todas las mujeres trabajan, no todas trabajan remuneradamente. Nosotros lo que detec- tamos es que hay varias razones de esta baja tasa de participación, pero hay una que es muy importante y que es una doble brecha, porque si tú miras la participación laboral por quintiles, tenemos que del 20% de las mujeres más vulnerables, menos del 30% participa. O sea, una de cada tres mujeres más vulnerables trabaja de manera remunerada, en cambio del quintil más rico la participación es del 65%. O sea, hay una doble brecha: por participación laboral y por condición socioeconómica.

¿Cómo pretende este gobierno resolver ese problema?

Estamos impulsando una serie de reformas y de políticas públicas, justamente, que apuntan a ese tema. Una razón más emblemática para nosotros y prioritaria, en la que ya estamos trabajando en nuestro ministerio, junto con el Ministerio del Trabajo y también con la colaboración de Hacienda, es la reforma del Código del Trabajo para las salas cuna, que tiene básicamente dos áreas: derogar el artículo 203, que es el que establece un mínimo de 20 trabajadoras para que la empresa les entregue salacuna. Nos parece que a esta altura un número arbitrario, que ha impedido que muchas mujeres se incorporen al trabajo, y la segunda parte de la reforma es encontrar una fórmula para financiar esto y que sea una fórmula que pueda hacer efectiva tanto la mamá trabajadora o el papá trabajador que tenga el cuidado de sus hijos. Porque uno de los puntos que tiene que ver con la dificultad de la mujer en incorporarse al trabajo es que todos los derechos de protección de la familia recaen hoy día casi exclusivamente en los hombros de la mujer.

¿En qué aspecto las mujeres sufren hoy con mayor crudeza la inequidad de género?

Sin duda alguna, en la violencia. Yo miro el anuario de la fiscalía, reviso las denuncias de violencia de los menores de 18 años, segmentados entre niños y niñas, y veo que hay 5.500 denuncias de violencia contra las niñas y 3.500 contra los niños. O sea, nosotros no queremos que ningún niño y ninguna niña sufra violencia. Pero a mí me duele el corazón cuando veo que las denuncias de violencia son mayores contra las niñas. Ya el ser objeto de violencia viene desde la infancia. Y después, en los grandes, de 120 mil denuncias , casi 100 mil son de denuncias de violencia contra las mujeres. Yo pienso que para nosotros la expresión más cruel de esa inequidad es la violencia, porque detrás de la violencia está la idea de que las mujeres tienen que ser objeto de violencia, que la mujer es propiedad de su pareja, que la mujer solo puede hacer lo que su pareja le permite que haga. Entonces, es la negación, tal vez instintiva, de muchos hombres, la negación de que las mujeres son personas, con iguales derechos e igual dignidad. Igual derecho a tener autonomía, a desarrollarse, a trabajar, a salir de su casa, a tener un trabajo remunerado, a tomar decisiones en sus vidas.

¿Cree que lo que está sucediendo en las universidades y colegios es el comienzo de un momento histórico?

Creo que el país está atravesando por un momento histórico para las mujeres, por cierto. Pero también está siendo histórico para los hombres, porque este momento va a impulsar cambios que van a modificar la vida de las personas, hombres y mujeres. Y no solamente de nosotras. Pero, por supuesto que es un momento histórico que están empujando las mujeres. Es importante admitir que hay un sector de la sociedad que se resiste a entender con plena claridad que las mujeres tienen igualdad de derechos.

¿Cómo se enfrenta a ese sector? Está el caso del escritor Rafael Gumucio, que tras sus declaraciones hacia el feminismo, ha sido blanco de durísimas críticas, incluso se ha pedido su salida como profesor de la U. Diego Portales…

Lo importante en esta discusión es no minimizar las demandas y discutir el fondo del tema: es que a lo largo de nuestra historia las mujeres han sido víctimas de injusticias y abusos.

¿Cree que las tomas universitarias son el mejor camino para expresar este descontento?

Tras cada toma, en que podemos no compartir la forma, hay mujeres de carne y hueso que han debido enfrentar verdaderas situaciones de violencia y abusos. Ante eso, no nos podemos quedar inmóviles.

¿Cómo se analiza este tema en el gabinete del Presidente Piñera?

Para el Presidente este ha sido un tema importante, no solamente ahora, sino que desde que yo lo conozco. En su primer gobierno, él impulsó con mucha fuerza, junto a la exministra Carolina Schmidt, la ampliación del posnatal, duplicando el permiso posnatal y además incorporándole un elemento muy importante que es el posnatal parental, con la posibilidad de que los padres también participen del permiso parental y del cuidado de los hijos, entre los tres y seis meses de vida.

Pero la paridad de género no se aplica en el gabinete: solo siete mujeres entre 23 ministros…

Yo formaba parte del equipo del Presidente Sebastián Piñera antes que llegáramos al gobierno y me consta su especial preocupación por convocar mujeres a su gabinete, tanto ministras y subsecretarias. Y hay más mujeres que hombres en las subsecretarías. A nosotros nos encantaría tener más mujeres y, de hecho, estamos convocando siempre más mujeres que quieran sumarse a la actividad pública. Creo que son los partidos también los que tienen que hacer un mayor esfuerzo, que ya lo hicieron con ocasión de las elecciones parlamentarias (2017), para poder cumplir con la cuota que obligaba la reforma electoral. La idea es que se sigan haciendo esfuerzos, porque convocar mujeres para que sean candidatas, también nos permite sumar más mujeres que estén en la función pública.

¿Le parece apropiado establecer cuotas de género? ¿No se subestima la capacidad de la mujer para acceder a esos puestos?

Por muchos años critiqué las cuotas, y ya desde hace cinco a seis años empecé a ver las cosas de una manera distinta y me di cuenta de que en espacios de alta responsabilidad, especialmente en el Congreso, que es donde es más difícil llegar para las mujeres, las cuotas de manera temporal ayudan mucho a mover la aguja. Y respecto de sumar mujeres a directorios, por ejemplo, nosotros tenemos un compromiso que el gobierno está cumpliendo de mantener un piso mínimo de 40% de mujeres en empresas públicas. Y me he dado cuenta de que para las mujeres el mérito, la competencia y el talento no son suficientes. Paridad con calidad es perfectamente compatible. El hecho de que una mujer se incorpore a un espacio de alta responsabilidad, ocupando, por decirlo así, una cuota, no quiere decir que será una mujer que no hará un trabajo de igual calidad que como podría haberlo hecho un hombre.

La figura de la sociedad conyugal en el matrimonio es vista como un resabio machista…

El Presidente envió al Congreso, el año 2011 un mensaje que modifica el régimen de sociedad conyugal. Ese mensaje se aprobó por unanimidad, si mal no recuerdo, en la Cámara de Diputados, y luego no siguió a tramitación. Y nosotros ahora hemos retomado ese proyecto de ley, que tiene urgencia y que lo va a impulsar el ministro de Justicia (Hernán Larraín) conmigo y que esperamos que, efectivamente, pueda ser una realidad.

¿Qué cambios se van a impulsar en esa materia?

A grandes rasgos, nosotros estamos en el ‘Dicom internacional’ en esta materia. La sociedad conyugal, tal cual como está planteada hoy en día, no se adapta a la Constitución de la República, que establece en su primer artículo “igualdad de derechos y dignidad para las personas”. Lo que está proponiendo el proyecto de ley es que tanto el hombre como la mujer, los contrayentes, puedan administrar en igualdad de condiciones sus bienes, porque, hoy día, los bienes propios, que son los bienes que trae la mujer, los bienes muebles propios, un auto por ejemplo, desde antes de casarse, no pueden ser administrados por la mujer y pasan al “jefe de familia”, como establece la ley. Entonces, lo que se propone también, y para eso habrá que hacer algunas modificaciones, tal vez en ese proyecto, pero justamente de eso se trata la tramitación que va a tener por delante, en este segundo trámite.

Otra demanda que ha surgido desde las tomas feministas es la necesidad de incluir en las mallas educacionales un ramo de formación en equidad de género, ¿lo comparte?

Eso corresponde a una materia importante, en la que está trabajando el Ministerio de Educación. También es relevante que desde la primera infancia, sobre todo, niños y niñas, comprendan todo lo que hemos conversado en esta entrevista. Que la dignidad de las personas no tiene distinción, que no son tolerables las discriminaciones, que no es tolerable el trato desigual, que no es tolerable la violencia ni el acoso contra las mujeres. Y cuando se trata de situaciones que están tan internalizadas en nuestra cultura, que son casi como intuitivas e inconscientes para que cambien, es muy importante hacerlo desde la infancia y desde la formación de las personas.

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