Jaime Bellolio, exvocero de gobierno de Piñera: “Esta administración tuvo una soberbia inicial brutal”

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Jaime Bellolio cuando ejercía como ministro vocero de Gobierno de Sebastián Piñera. FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE/AGENCIAUNO

El otrora ministro señaló que, con el paso de los días, el Ejecutivo ha tenido que ir ampliando sus señales hacia todos los sectores -incluso pasando por sobre su coalición de gobierno- para ir avanzando en los problemas que se le han presentado, como la necesidad de declarar estado de emergencia en la Macrozona Sur. Asimismo, criticó al gobierno por no querellarse contra Héctor Llaitul y afirmó que el actual proyecto de Constitución "divide al país".




El exministro secretario general de gobierno, Jaime Bellolio, realizó esta tarde un análisis de los primeros 69 días del gobierno de Gabriel Boric, donde, a pesar de señalar que cree que el Mandatario es un “demócrata” que quiere lo mejor para el país, afirmó que su administración pecó de una “soberbia extrema inicial” y que, con el paso de los días, ha tenido que ir dando señales a todos los sectores -incluso pasando por sobre su coalición de gobierno- para ir avanzando en los problemas que se le han presentado, como la necesidad de declarar estado de emergencia en la Macrozona Sur.

En declaraciones durante el programa Terapia Chilensis, de Radio Duna, el exsecretario de Estado de la administración de Sebastián Piñera cuestionó además la señal de “impunidad” que está dando el Ejecutivo al no interponer una querella contra el líder de la CAM, Héctor Llaitul, quien tras el anuncio del gobierno de que desplegaría a las FF.AA en la zona, llamó a organizar una “resistencia armada”.

“Creo que hubo una soberbia inicial brutal, que se mezcla con una cosa un poco ideológica”, indicó Bellolio al ser consultado por los primeros días de gobierno. En este sentido, explicó que la posición inicial de los miembros del actual gobierno era “nosotros somos distintos, nosotros vamos a gobernar de otra manera” lo que, a juicio del ex ministro, finalmente se terminaron dando cuenta de que no eran sino “frases grandilocuentes”.

En este sentido, recordó el episodio que vivió la ministra del Interior, Izkia Siches, en su frustrado viaje a Temucuicui en los primeros días del gobierno. “Ellos pensaban que nosotros éramos lo representante de lo malo y ellos los representantes de lo bueno, y por tanto se iba a poder hacer no solo un diálogo (en la Macrozona Sur), sino que se iba a ratificar que iba a poder haber paz, dado que eran ellos”.

Sin embargo, recordó que el problema en la zona sur del país se divide en las reivindicaciones del pueblo mapuche y los delincuentes que “se cuelgan” de esto para realizar delitos como el narcotráfico y el robo de madera, entre otros.

“Suponer que porque eran ellos, y porque venían teóricamente respaldados por todo el pueblo, iba a significar el fin de la delincuencia y del crimen organizado en La Araucanía es simplemente iluso, porque esas personas van en contra de cualquier institución, y eso fue lo que lamentablemente pasó”, destacó Bellolio.

En este sentido, indicó que con el pasar de los días el Ejecutivo tuvo que adoptar decisiones con las que se mostraban absolutamente contrarios apenas días atrás, como la declaración de estado de excepción en la Macrozona Sur. “Por supuesto que las personas dicen ¿en qué quedamos? y yo me pregunto ¿Cuál es la verdadera convicción?, y yo creo que la convicción es más bien lo que ocurre hoy día. Yo creo que el Presidente Boric tiene una convicción democrática profunda, que quiere lo mejor para el país”, por lo que está constantemente haciendo gestos a las distintas identidades del país. “Obviamente hacer el estado de emergencia es algo que va a contrapelo de la propia coalición, de lo que ellos mismos habían dicho tres meses atrás, entonces luego se ve como que tiene que hacerse un gesto para compensar, de (mostrar) que no es lo mismo que se estaba haciendo en el gobierno anterior”, por eso se le da este carácter acotado.

Consultado si la coalición de gobierno se ha visto afectada producto de las continuas desavenencias con el Partido Comunista -como el choque por la instauración del estado de excepción-, Bellolio sostuvo que “hoy día se ve con más claridad que hay una lógica PC/No PC dentro del gobierno, y tampoco es casualidad que el mayor opositor al gobierno sea alguien del PC, o sea las cosas que le he escuchado al alcalde (de Recoleta, Daniel) Jadue son mucho más duras de las que le he escuchado a diputados republicanos”.

Agregó al respecto que “cuando el presidente del PC (Guillermo Teillier) dijo en La Moneda que no estaba dispuesto a apoyar un estado intermedio, en la tarde tuvieron que hacer el estado de emergencia”.

Dichos de Llaitul: “Es obligación del gobierno querellarse”

Luego que desde el Ejecutivo descartaran querellarse en contra del líder de la CAM, Héctor Llaitul, por su llamado a una “resistencia armada” en la Macrozona Sur -el Presidente Boric indicó, al respecto, que “nuestro gobierno no persigue ideas o declaraciones”- el exministro Bellolio indicó que ante la amenaza de un grupo que ya se ha atribuido acciones armadas, es deber del gobierno proteger el interés general de la nación.

“Creo que la libertad de expresión es esencial en una democracia (...), pero el límite de la libertad de expresión es la dignidad de las otras personas, Entonces no es que uno quiera censurar ex ante al señor Llaitul, pero una vez que hace esta amenaza, por supuesto que la democracia tiene que poder tener ciertas reglas en que él se haga cargo de las consecuencias de sus dichos”, sostuvo Bellolio.

En este sentido, se preguntó: “¿Qué pasa si alguien dice ‘voy a ir a poner una bomba al estadio Monumental’? ¿No hacemos nada?, obvio que si, es obvio que tienes que poner una querella, para evitar que ello ocurra, porque es obligación del gobierno que haya un estado de derecho”.

Aclaró que en el caso que implica a Llaitul, existe “una amenaza de subversión al estado de derecho por las armas, que eso además lo agrava, y que dado el contexto y el pasado de las cosas que se han atribuido (la CAM), hace que sea muy posible, y por tanto el Estado tiene la obligación de protegerse y eso significa proteger el interés general”.

Al respecto, indicó que en el mundo político existen personas que justifican el actual violento de estos grupos armados, lo que les produce algún grado de legitimación e impunidad.

Consultado por qué, por ejemplo, en España la policía logró desarticular a la ETA y en Chile las policías no han logrado terminar con los grupos armados en el sur del país, Bellolio sostuvo que “en este mismo sentido, hubo un momento en que la ETA y otros grupos estaban legitimados en la opinión pública y por tanto era más difícil poder combatirlos (...) y yo creo que (en Chile) algunos de estos grupos gozan de cierta legitimidad, porque hay ciertos grupos, políticos, en el Congreso por de pronto, y otros que dicen ‘está bien quemar e incendiar el centro de las ciudades porque te voy a hacer una amnistía, porque se dio en un contexto político y son los primeros en saltar para decir que el wallmapu tiene que poder defenderse”.

“Hay diputados que los justifican y con eso le dan un manto de impunidad”, destacó.

Convención Constitucional: “No hay que aprobar por aprobar”

Consultado sobre cómo está viendo el avance del proceso constituyente, el exministro Jaime Bellolio sostuvo que no está conforme con el resultado visto hasta ahora, ya que tendrá como resultado “una nación dividida”.

En este sentido, indicó que “el acuerdo de noviembre fue ‘démonos una nueva Constitución que es un marco de reglas comunes para que cada uno pueda expresar su proyecto de vida y que podamos convivir juntos’, y sea cual sea el resultado, el 5 de septiembre eso no va a haber ocurrido”, destacó.

Explicó que en la Convención Constituyente “hubo una exacerbación de estas identidades radicales (...) y que hoy día nos proponen un país con 11 naciones dividida en vez de un país donde tengamos una nación unida, y eso para mi es ya un salto profundo, además de quitarle contrapesos al propio Ejecutivo a través del Congreso, y también una politización posible del Poder Judicial. Esas cosas me parece que dañan la democracia a futuro, sea cual sea el gobernante”.

Finalmente, reconoció que la actual Carta Magna “ya cumplió un ciclo y hay que cambiarla de todas formas, pero eso no significa que hay que aprobar por aprobar. Tiene que ser una Constitución que nos permita desarrollar un pacto social donde convivamos juntos”, cerró.

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