La compleja agenda del ministro Larraín

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El ministro de Justicia, Hernán Larraín.

El titular de Justicia es uno de los más expuestos mediáticamente del gabinete. Debe impulsar una serie de proyectos que han sido criticados en el propio oficialismo. Este miércoles deberá enfrentar una interpelación en su contra.




No ha sido fácil el aterrizaje del ministro de Justicia, Hernán Larraín, en el gobierno. Desde que asumió como secretario de Estado, Larraín ha tenido una agenda programática intensa y "compleja", reconocen en La Moneda. Debido a la misma razón, sostienen que es uno de los ministros más expuestos mediáticamente, teniendo que enfrentar más de una crítica, incluso desde su propio sector.

El secretario de Estado tiene que encabezar varios proyectos que han estado en el foco de atención; por ejemplo, el proyecto de identidad de género, la indicación para la ley de adopción, y el proyecto de imprescriptibilidad de los delitos sexuales cometidos contra menores, entre otros.

De hecho, esas iniciativas están incluidas dentro de las 26 urgencias legislativas que ingresó el Ministerio de la Secretaría General de la Presidencia (Segpres), el pasado 29 de mayo, junto con otras que recaen en la cartera de Justicia.

Pero no solo "la carga legislativa" ha sido la razón del complejo aterrizaje en Justicia. El ministro ha tenido que lidiar con algunas descoordinaciones, según han calificado del propio Ejecutivo, a la hora de anunciar el contenido de los proyectos, lo que -según reconocen desde La Moneda- ha generado que Larraín manifieste su incomodidad en más de una oportunidad.

Uno de los primeros episodios fue cuando el Presidente Sebastián Piñera fijó, el 7 de abril pasado, postura sobre el proyecto de identidad de género, y dijo estar a favor de incluir a los menores desde los 14 años de edad para el cambio registral de sexo. Tema que genera resistencia en los sectores más conservadores de Chile Vamos y que -hasta hoy- tiene entrampada la discusión en la comisión mixta.

El "problema" fue, sostienen fuentes de Palacio, que minutos antes, en el marco de un consejo programático de la UDI, el ministro Larraín había dicho que "no hemos tomado una decisión definitiva".

Ese hecho, de todas formas, pasó inadvertido. Ese mismo día, Larraín afirmó la polémica frase de que "la mayoría de jueces son de izquierda", lo que le significó una semana de críticas del Poder Judicial y cuestionamientos privados del oficialismo, ya que el gobierno públicamente salió a respaldarlo y rápidamente dieron por superado el tema.

Un segundo episodio fue cuando, el 29 de abril pasado, la Segpres retiró el proyecto que venía de la administración de Michelle Bachelet y que repara a víctimas de violaciones a los DD.HH. Si bien el ministro estaba de acuerdo con la idea, acusó que fue avisado sobre la marcha.

La decisión generó tanto rechazo en la oposición que impulsaron una interpelación que se realizará este miércoles y que está a cargo de la diputada Carmen Hertz (PC). "Cuando tuve la certeza de este retiro por parte de quienes lo hacen en el gobierno, ya era tarde", dijo Larraín cuando se aprobó la ofensiva.

De hecho, por estos días el secretario de Estado se ha enfocado en preparar junto a su equipo la interpelación. No ha realizado entrevistas, ha tenido poca exposición mediática y se ha dedicado a estudiar los temas. "Está minimizando riesgos", comentan en su entorno.

Otro hecho que debió enfrentar el ministro fue cuando el Mandatario anunció, el 3 de mayo, la imprescriptibilidad de los delitos sexuales contra menores. El día anterior, Larraín y el ministro del Interior, Andrés Chadwick, habían transmitido en el Congreso que el gobierno estaba por aumentar el plazo de la prescripción del delito.

Con todo, en esa oportunidad, en La Moneda destacaban el rol que jugó el ministro. De todas formas, la iniciativa -que está con urgencia suma en el Congreso- lo ha tenido dando explicaciones debido a que no genera consenso ya que algunos acusan que se afecta "la certeza jurídica".

El último episodio que debió enfrentar el ministro Larraín es la decisión del Presidente Piñera de aplazar el envío de la indicación por adopción hasta después de la cuenta pública que se realizó el viernes. Otra iniciativa que genera división en Chile Vamos, debido a que la propuesta "no discrimina a nadie" y se deja abierta la opción de que familias homoparentales puedan adoptar.

El ministro exteriorizó su desacuerdo y dijo que "lamentaba" el retraso. Esto, según dijeron desde el gobierno, debido a que no le cayó bien que no pudiera cumplir, por segunda vez, el compromiso que había adquirido con el Congreso para ingresar la indicación.

En el Ejecutivo algunos comentan que con estos episodios se pone en riesgo el capital político del ministro, debido a que pierde "fuerza" su rol negociador con la oposición. Otros, en tanto, sostienen que es parte de la tarea que tiene que asumir como secretario de Estado y alinearse con lo que diga el Mandatario.

Con todo, en el Ejecutivo sostienen que la relación del ministro con el jefe de Estado es directa y que está bien evaluado en su trabajo. Una señal que apunta en esa línea fue cuando en la cuenta pública el jefe de Estado dijo que esta semana se ingresará finalmente la indicación. "Si no hubiese dicho nada del tema hubiese sido una mala señal", comentan las mismas fuentes.

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