¿Por qué la economía preocupa al oficialismo?

Presidente Sebastián Piñera junto al ministro de Hacienda, Felipe Larraín.

Inesperadamente, el desempeño de la actividad se transformó en prioridad. El país volvió a crecer, pero parece no ser suficiente para consolidar las expectativas.


Las diferencias entre expectativas versus la realidad de las cifras económicas marcaron la agenda durante esta semana, aterrizando directamente en La Moneda. El martes el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, realizó un llamado al empresariado a trabajar con la autoridad para darle sustentabilidad al crecimiento, y pidió paciencia para esperar las reformas. El miércoles la respuesta por parte del gran empresariado no se dejó esperar: el mundo empresarial no invierte por emoción ni por llamados, sino que por realidades. Esta escena es el fiel reflejo de que las positivas cifras de actividad no están permeando las expectativas de los empresarios, ni mucho menos de los consumidores. Tanto, que el oficialismo lo tomó como bandera prioritaria.

¿Qué dicen los números? El crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) fue 4,7% en el primer semestre de 2018 -el más alto desde 2012-, y muy por sobre el 1,5% de 2017, mientras que las expectativas del mercado proyectan que el país avanzará 4% este año, volviendo a situarse por encima de la expansión del mundo (la última vez fue en 2013). Tras cuatro años de contracción de la inversión (una mala racha inédita), volvió a subir este año. El dato que persiste rezagado es la tasa de desempleo, en 7,2%, y los salarios han registrado una caída de 0,9% en los que va del año.

Precisamente dos variables que influyen de lleno en los consumidores y en la formación de las expectativas. Aunque los últimos datos están dando muestra de una mayor creación de puestos de trabajo de calidad.

Con este cuadro de fondo, la percepción de la situación económica empezó a empeorar. En la última encuesta de Criteria de julio, la situación económica esperada por los ciudadanos para los próximos 12 meses cayó de 48% a 42%, mientras que el pesimismo sobre el rumbo del país subió de 14% a 18%. Esta misma situación se reflejó en el último sondeo de Cadem, donde el 60% cree que la economía está estancada y el 38% por buen camino. Y apareció dentro de las prioridades por el cual la ciudadanía rechaza la gestión de Piñera la economía y los sueldos. En todo caso, los indicadores de confianza están en terreno positivo, luego de varios años en área negativa.

Arena política

En privado, en el oficialismo advierten que el desacople entre los índices económicos -que todos reconocen son positivos- y la percepción de la ciudadanía sobre estos es un tema delicado, porque afecta un tema central del gobierno de Piñera: la promesa de “tiempos mejores” asociada a más empleo, mejores remuneraciones y crecimiento económico. El tema copó la agenda desde el mismo lunes, cuando se abordó en el comité político ampliado de La Moneda. “Hemos señalado la necesidad en tener una agenda económica ofensiva”, dijo ese día el presidente de Evópoli, Hernán Larraín Matte. “El gobierno tiene que hacer un esfuerzo comunicacional y destrabar los proyectos de inversión que puedan tener dificultades”, sostuvo el senador UDI Víctor Pérez.

La situación quedó de relieve incluso tras el cambio de gabinete de este jueves, cuando Piñera ocupó buena parte de su discurso para referirse al tema, pese a no tocar al equipo económico: “Todos sabemos que gobernar es siempre una tarea muy difícil y que el desarrollo y el progreso no caen como el Maná del Cielo; siempre son fruto de un esfuerzo, de un compromiso, de un trabajo en equipo”. Dicho foco se mantuvo presente nuevamente ayer, ya que el mandatario volvió a la carga al señalar que “el crecimiento económico, la creación de empleos, el mejoramiento de los salarios, la creación de oportunidades para las Pymes, no es algo que se logra en forma automática, no se logra con demagogia, con populismo, con improvisaciones, sino que con buenas políticas públicas, con perseverancia, con dedicación”.

Más allá del discurso de Piñera, desde el oficialismo señalan que “el desafío es que las personas también participen de ese crecimiento, que lo sientan en su vida diaria, que las buenas cifras lleguen a sus casas”.

En ese sentido, piden que se avance en reformas que permitan avizorar que este mayor crecimiento económico se sustentará. Esta preocupación es coincidente a nivel empresarial, economistas y políticos. Larraín Matte, afirma que “las cifras que hoy conocemos, que son objetivas, deben estar acompañadas de una agenda de reformas económicas para generar un crecimiento sostenible en el largo plazo”. Javier Macaya, jefe de bancada UDI precisó que “el Presidente Piñera se juega parte importante de las razones por las que lo eligieron en el éxito de la gestión económica, por eso es importante aprovechar cada una de las instancias de reforma que vienen en los próximos meses para ser un poquito más audaces, y lo digo por la reforma tributaria, por la reforma previsional, donde tenemos que dar señales concretas para que los buenos indicadores macroeconómicos sean traspasados a la mirada más micro”.

El exdiputado y expresidente de la UDI, Ernesto Silva, comentó que “es normal que exista un desfase entre los resultados macro y el impacto en el bolsillo. El crecimiento y el mayor bienestar se sentirán pronto en los hogares”. No obstante aseveró que “el gobierno ha logrado que los tiempos mejores lleguen al generar un ambiente de confianza y certeza, pero si queremos que los tiempos mejores se queden, se requiere mucho más que confianza: es necesario alinear los incentivos para el crecimiento, y eso implica cambio tributario, laboral y de modernización del estado”.

El economista Patricio Rojas, economista de Rojas y Asociados, cree que “claramente se esperaba que la reforma tributaria estuviera lista mucho antes, ya que este es un tema que se vine discutiendo desde fines del año pasado cuando ya se sabía que el gobierno iba a asumir en marzo, por ello la mayoria de los agentes esperaba que la reforma se presentaría antes y al no hacerlo se entregan señales de que el gobierno se ha ido complicando con ese tema”. Alejandro Fernández, economista de Gemines, el Ejecutivo debe avanzar más rápido con el envío de reformas estructurales, “tiene que mostrar una actitud más proactiva y mostrar que está actuando, no solo en temas como el de la niñez y de la Araucanía, que son importantes, pero si la economía no anda, todo está mal”.

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