Las claves de una salida

Exministra de Educación, Marcela Cubillos.Foto: La Tercera/Archivo

Con la renuncia de la ahora exministra de Educación, Marcela Cubillos quedó de manifiesto su incomodidad en el gobierno y que su relación no era fluida con los actuales miembros del comité político. También resintió una sobreexposición mediática, en un contexto en el que zafó incluso de una acusación constitucional.


Disconformidad con el gobierno

Para nadie era un misterio que la ahora exministra de Educación no se sentía cómoda en el gobierno. Tampoco su relación era fluida con los actuales miembros del comité político -y no tenía reparos en demostrarlo-, esto, luego de la salida del exjefe de gabinete, Andrés Chadwick, una de las figuras más cercanas a Marcela Cubillos.

La exdiputada venía “acumulando rabia”, señalan en el oficialismo, y mantenía una molestia importante, sobre todo, por el rumbo que había decidido tomar el gobierno frente al tema constitucional y el orden público. Para la exsecretaria de Estado fue una mala determinación, por ejemplo, haber optado por la prescindencia de los ministros frente a las alternativas de “apruebo” y “rechazo” del plebiscito del 26 de abril.

Con todo, Cubillos manifestó todos estos puntos al propio Presidente Piñera, e incluso, según algunas fuentes, le habría pedido ocupar un cargo más político en el gobierno, situación que no ocurrió.

Golpe de la derecha más dura y guiño a Blumel

Tras la salida del exministro del Interior, Andrés Chadwick (UDI), producto del estallido social y el ascenso de Gonzalo Blumel como jefe de gabinete, muchos veían a la ahora exministra Marcela Cubillos como uno de los pocos bastiones de la derecha más dura en el gobierno.

Y en medio de la críticas que han surgido en ese sector, por el manejo del gobierno, sobre todo frente al orden público tras el 18 de octubre, la salida de una de sus representantes podría incomodar más a esa base de apoyo. Es decir, para muchos, La Moneda y el Presidente Sebastián Piñera podrían ampliar su distancia con el sector más conservador del oficialismo.

Por otro lado, tras la salida de Cubillos, se empodera, según señalan en el mismo Ejecutivo, el rol del actual jefe de gabinete, a quien se le vincula a un ala menos dura en el Ejecutivo frente a las decisiones que se han tenido que tomar por la crisis social.

Sobreexposición

En más de una oportunidad Marcela Cubillos hizo ver que ser la titular de Educación -donde zafó incluso de una acusación constitucional- la exponía mucho más que liderar cualquier otra cartera. Además, habría manifestado críticas a la labor de otros secretarios de Estado que no hacían el “gasto” con un trabajo en terreno y mediático como el de ella o del ministro de Salud, Jaime Mañalich, por ejemplo.

Cabe recordar además que la propia Cubillos no estuvo dispuesta a ser el rostro de La Moneda frente a la jornada de boicot que sufrió el inicio del proceso de rendición de la PSU, apuntando al ministro del Interior, Gonzalo Blumel, como el responsable del orden público.

Así, la ministra no habría estado dispuesta a enfrentar un marzo -que todos visualizan como complejo- en las actuales condiciones.

Un sucesor con buena relación con los gremios

Desde el Mineduc señalan que una de las principales características del nuevo ministro, Raúl Figueroa, es su buena relación con parlamentarios de oposición y los gremios, incluido el Colegio de Profesores, lo que será clave para el complejo periodo que viene. “Invita a conversar y se puede sentar con cualquier dirigente estudiantil o gremial, sin hacer promesas, con mucho conocimientos técnicos”, comenta una fuente del ministerio. Por ello, fue él y no Cubillos, quien llevó por ejemplo, las negociaciones del paro de los profesores el año pasado.

Figueroa, independiente y cercano a la UDI, es un convencido que los problemas de la educación están en la desigualdad en la educación preescolar y escolar y que es ahí donde hay que poner todas las fichas. Figueroa centrará toda su agenda en este sector. Las primeras señales de lo que será su gestión las dará la próxima semana cuando inauguré el año escolar.


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