Las horas claves de la inédita remoción de Soto

Imagen HERMES SOTO-2

Mandatario inició el proceso de destitución del general director de Carabineros, luego que éste se negara a aceptar la renuncia que le pidió el Jefe de Estado. El uniformado había quedado en un complejo escenario tras las últimas revelaciones del caso Catrillanca.




Declaraciones de parlamentarios, de oficialismo y oposición, comenzaron a ser difundidas ayer, pasadas las 15.30, en las que los legisladores daban por hecho que Hermes Soto ya había dejado su cargo de general director de Carabineros.

A esas alturas ya había trascendido que el gobierno había tomado una decisión en esa línea, la que se adoptó durante la mañana y bajo completo hermetismo. Sin embargo, pasaban los minutos y desde La Moneda no se producía ninguna notificación pública ni confirmación oficial. Lo cierto es que, por esos momentos, Soto tenía una postura que iba en contra de los planes del Ejecutivo, originados luego de la revelación -el miércoles- de dos videos sobre el operativo que terminó con la muerte del comunero mapuche Camilo Catrillanca, registros que no estaban en conocimiento de Soto, del gobierno ni de la fiscalía.

En medio del complejo escenario que significó esa situación para el gobierno, Soto llegó ayer a las 16.59, acompañado por su edecán, a La Moneda. El general director ingresó por calle Teatinos a Palacio en un auto con vidrios polarizados para reunirse con el Presidente Sebastián Piñera y el titular del Interior, Andrés Chadwick. En esa cita, el Mandatario le solicitó formalmente su renuncia.

Las señales detrás de esa determinación comenzaron el miércoles, cuando Chadwick por primera vez no lo respaldó públicamente y dejó en duda su continuidad. Y los signos en esa línea se incrementaron ayer en la mañana, cuando el general director no asistió al comité de seguridad que se desarrolla los jueves, a las 11.00, en La Moneda.

El diagnóstico del Ejecutivo era tajante: Soto no podía seguir en su cargo porque había quedado debilitado y no tenía autoridad ante sus subalternos, ya que él no había sido informado de la existencia de los nuevos videos. El hecho, junto con dejar en evidencia de que a Soto le ocultaron nuevamente información, generó que se reactivara la crisis en el gobierno por este tema, poniendo inmediatamente en cuestión la continuidad de Soto y, además, dejando a Chadwick expuesto a críticas y a la amenaza de una acusación constitucional en su contra, ofensiva que, en todo caso, aún no tiene respaldo suficiente en la oposición.

Sin embargo, Soto terminó añadiendo un elemento adicional al ya complejo escenario que enfrentaba el Ejecutivo: su decisión de negarse a renunciar, algo que no sólo quedó en claro durante la reunión que sostuvo con Piñera y Chadwick, sino que ya le había comunicado previamente al titular de Interior.

En La Moneda afirman que fue ayer a primera hora que el ministro Chadwick, tras mandato de Piñera, se comunicó con Soto y le transmitió que debía dejar el cargo, dándole la opción -dicen las mismas fuentes- de que él presentara su renuncia. Sin embargo, Soto se negó, argumentando que era una mala señal para la institución y que implicaba reconocer que cometió errores, junto con señalar que el gobierno debía removerlo.

Así, a las 16.10 Soto convocó a una reunión a todo el alto mando en la Dirección General de Carabineros, en el piso 7 del edificio ubicado en calle Zenteno, para comunicarles que no dimitiría. Y mientras continuaban llegando todos los generales, alrededor de las 16.30, la idea era conversar sobre la decisión, pero en el gobierno -enterados de las intenciones del director de la institución- decidieron citarlo a La Moneda, donde reafirmaría su postura.

Con la resistencia del general director, Piñera decidió destituirlo, empleando por primera vez una facultad creada en 2005 y que debe concretarse mediante un decreto fundado con las razones, escrito que debe ser visto por el Congreso y la Contraloría antes de poder nombrar a su sucesor . "Es algo inédito", recalcaban ayer altas fuentes de gobierno, transmitiendo su molestia y argumentando que por primera vez un general director no dimitía pese a la solicitud del Presidente de la República. Esto, en contraste con los casos de Bruno Villalobos y de Eduardo Gordon.

Tras la cita en Palacio, que duró cerca de 50 minutos, Soto se retiró sin dar declaraciones, mientras que el Jefe de Estado -flanqueado por Chadwick y el subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla- realizó una declaración a las 18.09.

"Dado todo lo ocurrido, como Presidente de la República he llegado a la conclusión que Carabineros de Chile necesita un nuevo liderazgo para poder enfrentar con mayor voluntad, velocidad y eficacia todos los problemas que lo aquejan en el presente y todos los desafíos que deberá enfrentar en el futuro", manifestó el Mandatario con un papel en su mano. Y añadió: "En el día de hoy le he pedido la renuncia al general Hermes Soto Isla, general director de Carabineros, para lo cual hemos iniciado los procedimientos correspondientes".

Esa última frase fue la ratificación de que Soto se había negado a renunciar y que, por lo tanto, el Ejecutivo se vio obligado a iniciar el proceso de destitución mediante un decreto.

Por la noche, Piñera profundizaría en el tema en una entrevista con Mega, en la que señaló que "o él renuncia o yo le pido la renuncia; en este caso, fue lo segundo". Asimismo, manifestó su respaldo a Chadwick, afirmando que está cumpliendo su labor. Y comentó que "estoy consciente de que hay ciertas divisiones, enfrentamientos al interior de Carabineros entre distintos liderazgos, lo cual es muy malo para la institución". Esto, aludiendo a las lealtades que existirían internamente en torno a Soto y, por otro al lado, las que aún mantendría el exdirector Villalobos.

En tanto, Chadwick fue consultado anoche en Canal 13 si Soto declinó renunciar voluntariamente, a lo que respondió que "él tiene el derecho legítimo de no prestar su renuncia voluntaria y pedir una solicitud de renuncia por el Presidente de la República".

El sucesor

En paralelo, el alto mando seguía reunido, y -dicen al interior de la institución- se enterarían por televisión de la salida de diez generales (ver página 4) al observar las declaraciones de Piñera en las que anunció esa determinación. De hecho, algunos de ellos sostienen que se presentarán de todas maneras a trabajar hoy desde las 7.30.

En La Moneda sostienen que Chadwick le comunicó ayer a Soto que debía dejar firmada la renuncia de los diez generales que le siguen. Con ello, se abre el camino para el sucesor al mando de la institución.

Entre los diez generales de Carabineros a los que se les solicitó la renuncia se encuentran el subdirector de la institución, Álvaro Altamirano, y el jefe de Personal, general Kurt Harmman, dos de los nombres que sonaban como las cartas fuertes para reemplazar a Soto. Así, en Palacio dicen que se optó por "renovar de raíz" el alto mando de la institución e intentar iniciar una nueva etapa para recuperar la "confianza" de la ciudadanía. Y la generación que quedó es del año de egreso de 1987. Además, dicen que el nombre del nuevo general director ya está zanjado.

En este este escenario, el nombre que comenzó a tomar las preferencias es el de Mario Rozas, quien se convirtió en general este año, como jefe de Tránsito. Posteriormente, en marzo, asumió como jefe de Bienestar, donde lideró los cambios en la Mutualidad de Carabineros, entidad cuestionada por la Contraloría y la fiscalía. Rosas subsanó las observaciones y eliminó los beneficios de los directores de la corporación. Antes, además, se desempeñó como jefe de Comunicaciones, pero el cargo que más lo acerca a la intención del gobierno es que fue edecán del Presidente Piñera en 2013.

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