Los complejos 100 días del Frente Amplio en el Congreso

Parte de la bancada del Frente Amplio en la sala de la Cámara de Diputados.

El fracaso de la acusación constitucional contra el ministro Emilio Santelices y el conflicto por el que atraviesan Revolución Democrática y el Movimiento Autonomista han marcado la última semana del bloque de izquierda. Sin embargo, los altos y bajos se han dado desde el principio. Aquí, los hitos y el balance de los poco más de tres meses del conglomerado en el nuevo ciclo político del país.


“El cambio viene para quedarse”. Con esas palabras, la excandidata presidencial del Frente Amplio Beatriz Sánchez festejaba el resultado de la elección parlamentaria de noviembre de 2017, que permitió que 20 diputados y un senador de las filas de la coalición llegaran al Congreso, tras el fin del sistema binominal.

Si bien muchos dirigentes del bloque anunciaron que el Congreso se enriquecía con la llegada de 18 nuevos parlamentarios -Giorgio Jackson (RD), Gabriel Boric (MA) y Vlado Mirosevic (PL) suman su segundo periodo-, a cien días del nuevo ciclo legislativo, en la bancada del conglomerado reconocen que las cosas no se han dado tan fáciles.

Una difícil instalación y falta de organización es lo que acusan varios de los diputados frenteamplistas, quienes durante los primeros meses de gestión se entramparon en discusiones como la situación de Venezuela o la demanda marítima de Bolivia, ambos temas que dividen el sector.

La primera discusión, incluso antes de asumir, fue sobre las comisiones de la Cámara de Diputados y la presidencia de la mesa de la corporación. Un debate que marcó la primera negociación del Frente Amplio con el resto de la oposición.

Pese a que en un principio hubo quienes apostaban porque el bloque liderara la testera alguno de los años del periodo legislativo, finalmente el balance fue positivo. Obtuvieron espacio en todas las comisiones -menos en Agricultura- y 22 presidencias de esas instancias hasta 2022.

Roces y falta de coordinación

Una vez instalados en sus oficinas parlamentarias, la contingencia se apoderó de la agenda de la coalición. El diputado Raúl Florcita Alarcón (PH) se manifestaba a favor de darle mar a Bolivia en medio de la discusión que se daba en La Haya. Esto generó molestias tanto en la bancada como en las bases del Frente Amplio, produciendo uno de los primeros roces entre los parlamentarios.

A lo anterior se sumó una de las discusiones que marcó a la coalición durante estos meses: el gobierno anunció los primeros días de abril la comisión nacional de infancia, y entre sus integrantes estaban Gabriel Boric (MA) y Natalia Castillo (RD).

Esto tensionó la relación entre los parlamentarios, especialmente luego de las críticas de Pamela Jiles (PH), quien acusó públicamente a sus compañeros de ser cómplices de “la cocina de Piñera”.

Por otro lado, la mesa nacional, que hasta antes de que asumieran los diputados era la única instancia resolutiva del bloque, se dividía y acusaba que los parlamentarios asistieron a la instancia de gobierno sin consultarlo colectivamente con el resto del sector. Falta de coordinación que sigue siendo un tema de discusión al interior del bloque y que es percibido por algunos analistas como uno de los factores que inciden en una eventual evaluación negativa del sector.

De hecho, desde que asumieron los diputados se ha analizado como regular la relación entre la mesa y la bancada, sin tener aún una propuesta definitiva.

Una muestra de esto se vivió esta semana, tras el congelamiento de relaciones que se produjo en los últimos días entre RD y MA, luego del conflicto vivido en la Fech.

Impulso legislativo

A las diferencias internas por la contingencia durante la instalación en el Congreso, pronto se sumó otro factor: a un mes de su arribo al Parlamento, el Frente Amplio como bloque no había presentado ningún proyecto, lo que complicó a varios diputados, que pedían que existiera una mayor cohesión como conglomerado.

Eso, hasta el 10 de abril, cuando los diputados Diego Ibáñez (MA) y Gael Yeomans (IL) anunciaron, a nombre de la bancada, el primer proyecto de ley: una reforma al Tribunal Constitucional. Esta tuvo buena recepción en la oposición y hoy está alojada en la Comisión de Constitución. Dos días después, la diputada Camila Rojas anunciaba el ingreso de una comisión investigadora sobre el Crédito con Aval del Estado, que fue respaldada unánimemente por la Cámara. Este espacio es presidido por la propia diputada.

A estas iniciativas se fueron sumando otras medidas presentadas por diputados frenteamplistas, como el proyecto “antipitutos” de RD y el proyecto de Ley de Urgencia Ciudadana, de Tomás Hirsch (PH), con el apoyo de Claudia Mix (Poder).

Además, teniendo mayores respaldos en el Congreso, los antiguos diputados del Frente Amplio reimpulsaron dos de sus proyectos icónicos. Vlado Mirosevic (PL) logró que se pusiera en tabla de la Comisión de Salud el proyecto que despenaliza la eutanasia. Por otro lado, Giorgio Jackson y Gabriel Boric volvieron a posicionar su iniciativa que rebaja la dieta parlamentaria, incluso consiguiendo que se aprobara un proyecto de resolución que pide al Presidente Sebastián Piñera que le ponga urgencia a la materia.

“Lo bueno es que en el Frente Amplio hay capacidad de acción, de iniciativa. El problema es que hace falta más coordinación y afinar puntería con las causas ciudadanas”, dice Mirosevic, quien en los últimos días anunció la presentación de un proyecto de aborto libre en los próximos días. Iniciativa que desató molestia al interior del bloque, particularmente de las parlamentarias mujeres, que trabajaban en una iniciativa similar.

Junto a esto, dos anuncios descolocaron a la bancada en los últimos meses.

Antes de que terminara el mes de abril, la diputada Mix informó que tras los dichos del fiscal nacional, Jorge Abbott -en los que aseguró que las investigaciones contra políticos podrían afectar los quórum parlamentarios-, llevaría una solicitud a la Corte Suprema para que Abbott sea destituido y deje de estar a la cabeza del Ministerio Público.
Esto no fue apoyado internamente por el Frente Amplio y, de hecho, aún no se ingresa la solicitud.

Por otro lado, sin una discusión previa, el mismo día que Contraloría declaraba ilegal el protocolo de aborto dictado por el ministerio de Salud, un grupo de parlamentarios del bloque informó que se estudiaría presentar una acusación constitucional contra el ministro Emilio Santelices. Al día siguiente sellaron la decisión y comenzaron a elaborar el sustento jurídico. La historia es conocida: la sala de la Cámara respaldó la cuestión previa y la acusación nunca llegó a puerto.

Ambas situaciones generaron en la bancada del Frente Amplio una fuerte autocrítica. “Nos apresuramos”, señalaron varios, especialmente luego de la derrota que sufrieron este miércoles en el hemiciclo.

“Hemos impulsado iniciativas perfilándonos como una oposición responsable, que le habla a la ciudadanía y lleva los debates al Congreso. Hemos sido capaces de levantar iniciativas en conjunto con otros sectores de oposición y nos hemos sentado a dialogar con el gobierno también cuando ha sido necesario. Hemos tenido triunfos y caídas, pero, sobre todo, muchos aprendizajes propios de una bancada que llega a instalarse con 20 diputados/as y un senador”, planteó la vocera de la bancada RD, Catalina Pérez.

La evaluación

Son varios los parlamentarios de oposición quienes, en privado, hacen un negativo balance del Frente Amplio en sus primeros cien días en el Congreso. Sin embargo, aseguran que no quieren dañar las relaciones con ellos, porque serán aliados fundamentales en próximos desafíos electorales.

Hace un poco más de un mes, el senador Guido Girardi (PPD) deslizaba una crítica en una entrevista con La Tercera. “El Frente Amplio tiene algo atractivo, que es la novedad, pero tienen que cuidarla, porque no dura toda la vida (…), van a tener que entrar en la lógica de tener que enfrentarse a la realidad; y más allá de la novedad, ofrecer propuestas concretas a los problemas que vienen. Siempre en la cultura tipo Twitter es más fácil decir lo que no nos gusta que tener la capacidad de proponer soluciones a aquello que no nos gusta”, señaló.

Entre las críticas de expertos y políticos, se plantea el impulso de proyectos sin respaldo de otros sectores para su viabilidad. Además, otros apuntan a que la desorganización interna del sector dificulta encontrar interlocutores válidos.

Desde el Frente Amplio, en tanto, valoran su gestión. Natalia Castillo (RD), de hecho, asegura que en “estos primeros 100 días no nos hemos quedado solo en la reacción a las iniciativas que ha propuesto la derecha y hemos logrado instalar temas en el debate”.

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