El ocaso de los protagonistas de la UP

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Con la muerte de Carlos Altamirano se va uno de los últimos fundadores de ese proyecto político. Hoy, dirigentes que jugaron un rol en esa época se mantienen en una segunda línea, pero aseguran que ciertas ideas de esa truncada experiencia siguen "vigentes".


El domingo falleció una de las figuras más icónicas del Partido Socialista: su exsecretario general, Carlos Altamirano. La muerte del histórico y controvertido dirigente, que jugó papel clave en la construcción de la Unidad Popular (UP), es para algunos el ocaso de una generación que marcó, en buena parte, el devenir de la política chilena.

"Con Altamirano se va uno de los últimos protagonistas principales de lo que fue la UP. Una generación de la izquierda que cumplió un papel muy central en la vida republicana, que intentó conciliar democracia y socialismo, libertad e igualdad, dos principios que estuvieron muy desencontrados en el siglo XX, pero que terminó en un drama", recuerda quien fuera uno de los principales dirigentes del MAPU, Jaime Gazmuri.

Con el regreso a la democracia, el ahora socialista se desempeñó como senador y luego como embajador. Hace unas semanas su partido lo confirmó como candidato al directorio de TVN.

Como él, varios de los que coprotagonizaron con Altamirano ese periodo siguen estando en política, pero ahora sus roles son secundarios. Si bien estas figuras reconocen su posición de reparto en el escenario actual, recalcan que las lecciones de esa época son clave para el presente y futuro del país.

"Los valores centrales que Allende intentó defender, yo creo que todavía están vigentes", agrega Gazmuri.

Para quien fuera ministro de Minería entre marzo y julio de 1973, Sergio Bitar, "el de la Unidad Popular es un periodo histórico que está físicamente enterrado, pero intelectualmente es la historia la que va a tener que hacer el balance".

Bitar, si bien tuvo un rol activo durante la transición a la democracia y los años de la Concertación -fue ministro de Educación en el gobierno de Ricardo Lagos y de Obras Públicas en la primera administración de Michelle Bachelet-, hoy no tiene ningún cargo en primera línea. Su última intervención de relevancia fue como asesor de la derrotada candidatura presidencial de Alejandro Guillier.

Otra de las figuras clave de la izquierda en esos años fue Jorge Arrate. Durante el gobierno de Allende se desempeñó como presidente ejecutivo de Codelco y luego fue ministro de Minería. De regreso a la democracia se desempeñó como ministro en los gobiernos de Patricio Aylwin y Eduardo Frei; fue presidente del PS e incluso candidato presidencial. Hoy sin embargo, reconoce que hace 10 años no milita en ningún partido político y dice que intenta influir desde su labor en la Fundación Nodo XXI y con sus columnas de opinión.

Para Arrate, la derrota de la Unidad Popular no implicó que hoy las ideas que sostuvo la izquierda en esa época hayan perdido vigencia, aunque remarca que "el pasado nunca es modelo del futuro".

"La izquierda hoy enfrenta uno de sus momentos más complejos. Estamos en un momento muy negativo, con una derecha que está avanzando en todo el mundo (…). Así es que la tarea es muy compleja. Pero si tengo que decir algo, diría lo que aprendí de Altamirano: la política es una lucha por ideas. Y nosotros seguimos sustentando, algunos por lo menos, la idea de que hay una manera distinta de vivir, un modo distinto de organizar la sociedad, que es más humano, más justo, más libre, más igualitario, que nosotros llamamos socialismo", afirma.

El dirigente, que se transformó tras el golpe de Estado, junto al propio Altamirano, en uno de los hombres más buscados por la junta militar, Óscar Guillermo Garretón, también perdió su protagonismo en la actual configuración política.

El hoy militante socialista es reconocido en su faceta de empresario y consultor más que por su rol activo en política, aunque sus columnas de opinión no dejan a casi nadie indiferente. Hoy plantea que una de las principales conclusiones del periodo de la Unidad Popular fue que "todo el país relativizó la democracia como fundamento", y eso no se puede repetir.

Otra de las figuras de esa época es José Antonio Viera-Gallo. Durante el gobierno de Allende, el entonces militante del MAPU se desempeñó como subsecretario de Justicia. Tras el régimen militar, el dirigente fue senador y luego se convirtió en ministro de la Segpres, durante el primer gobierno de Bachelet. En las últimas semanas ha intentado reactivar su vida partidista y postulará como candidato al comité central del PS en la lista de Maya Fernández, disidente a la del actual presidente Álvaro Elizalde.

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