5 claves para escoger un paraguas

Foto: Erik Witsoe.

Aunque cada año llueve menos en la zona central de Chile, este accesorio sigue siendo irremplazable para caminar bajo las precipitaciones y no llegar a destino hecho un trapo. ¿Aburrido de comprarlos en la calle y que duren solo dos veces? Acá enseñamos las claves distinguir un buen paraguas de uno malo y cómo elegir el apropiado.




En ciudades donde el viento es más bien moderado, el paraguas es la herramienta clave para llegar seco a tu destino, ya sea el trabajo, la universidad o el regreso a casa. Como en la zona central cada vez llueve menos, la costumbre de contar con un buen paraguas se ha diluido, y mucha gente, desconfiada de los pronósticos meteorológicos, simplemente los adquiere en la calle cuando comprueba que las gotas realmente están cayendo. Sin embargo, los paraguas de cuneta tienen una merecida mala fama: tienden a morir en unos pocos usos, sus varillas se rompen cuando el viento es mucho y si se trata de un diluvio la tela incluso puede rajarse.

Los paraguas, por poco que los usemos, no deberían ser desechables. Menos en estos tiempos, cuando estamos cada vez más conscientes de la basura que generamos. Por eso reunimos una serie de criterios a considerar antes de comprar un paraguas duradero y confiable. De esta manera nos aseguramos de que tenga una vida larga y nos acompañe en los escasos pero siempre intensos días de lluvia.

El origen del paraguas

Este utensilio portátil, como bien sabemos, es usado para resguardarse de la lluvia. Está compuesto de un eje y de un varillaje cubierto de tela u otro material, que puede extenderse y plegarse.

Según Fundación Aquae, el primer registro de sombrillas protectoras proviene del Antiguo Egipto, hace más de 3500 años. En un comienzo eran simples hojas de palma unidas a un palo. Con el tiempo, se transformaron en un objeto que fue utilizado por nobles y líderes religiosos.

Durante el Renacimiento, el paraguas tuvo un resurgimiento entre la nobleza y la realeza, aunque aún no contaba con la tecnología para repeler eficazmente la lluvia. En los siglos XVI y XVII, en Francia, Italia e Inglaterra, los paraguas estaban hechos de seda y otros materiales costosos. Su diseño, que ya se podía abrir y cerrar más fácilmente, se parecían mucho a los que usaban las mujeres romanas y griegas en el siglo IV AC.

Pero las innovaciones que causaron un gran impacto en este accesorio fue la introducción de los paraguas de bolsillo, por Hans Haupt en 1928, y el mecanismo de plegado moderno, desarrollado por Bradford E. Phillips en 1969.

Ahora bien, después de tantos siglos, ¿qué características debe tener un buen paraguas? ¿Hay manera de saber si, además de evitar que nos mojemos, podrá durar muchos años? Para saberlo, establecimos cinco criterios a tener en cuenta.

1. Protección contra el clima

En términos generales, cuánto más grande sea el toldo de un paraguas, más será capaz de cubrirte de la lluvia. Al mismo tiempo, entre más diámetro tenga, más susceptible será al viento, que podrá si es muy fuerte provocarle daños en su tela o sus varillas.

En algunos lugares del país, como Punta Arenas o algunas ciudades costeras, los vientos son tan fuertes —pueden alcanzar los cien kilómetros por hora— que nadie usa paraguas. La gente simplemente confía en sus parkas o impermeables.

Para ciudades más centrales, es menos probable que el viento cause estragos en los paraguas. Sin embargo, si estás pensando en hacer una inversión para varios años, el paraguas igualmente debe ser resistente ante eventuales tormentas. Si tiene una cubierta de teflón compacta, seguro tendrá un mejor rendimiento en cuanto a su capacidad de repeler la lluvia.

2. Tamaño

Hay paraguas de distintos diámetros. Algunos son capaces de cubrir hasta a dos personas, pero la mayoría son solo para una y algunos apenas protegen a alguien muy delgado. Al momento de comprar, la idea es asegurarte antes de su tamaño sea el adecuado tanto para ti como para tu estilo de vida.

En general, se recomienda un diámetro de dosel de al menos 38 pulgadas —un poco menos de un metro— para cubrir de buena forma a una persona. Pero si tienes hijos o te gusta pasear en pareja, también existen paraguas de diámetros más amplios.

3. Materiales

A estas alturas, existen varias innovaciones en cuanto al material de los paraguas. Por supuesto, su tela debe ser impermeable, pero ahora también las hay resistentes a los rayos UV y algunas capaces de sortear las fuerzas del viento. Normalmente, los buenos paraguas indican en su descripción el material con el que están hechos, ya sea de tela pongee —liviana e impermeable—, de vinilo —más pesada pero resistente— o de poliéster reforzado (algunos cuentan con revestimiento perlado de poliuretano, que los hace aún más resistentes).

4. Estructura

La estructura de la sombrilla está formada por un esqueleto compuesto de varillas, las que al abrirse forman la capota. Sitios especializados recomiendan buscar aquellos que tienen al menos ocho varillas, ojalá de fibra de vidrio, un material liviano pero más fuerte, flexible y resistente al viento que el aluminio.

Cuando en las descripciones se habla de 10 u 8 piezas a lo que se refieren es a la cantidad de varillas que tiene el paraguas. Las de ocho son habitualmente el mínimo para paraguas medianos o de bolsillo. Existen paraguas mini, que están compuestas por seis, pero si la idea es irse a la segura lo mejor es contar con un paraguas más robusto, que ojalá supere las 10 varillas. Lo mejor, aunque algo más pesado, es tener uno de 16.

5. Durabilidad

Es un error común asumir que mientras más pesado y grande sea el paraguas, más fuerte y resistente será. Es la fuerza de soporte de la capota del paraguas —determinada por la calidad y cantidad de sus varillas— la que dirá qué tan bien funcionará y si fallará o no mientras está en uso. A su vez, esto está relacionado con los materiales con los que esté confeccionado. Un paraguas pequeño y ligero, pero de buena calidad, y soportar mucho más que uno grande pero comprado en la calle.

Algunos tipos de paraguas

A simple vista, se ven todos parecidos. Sin embargo, cada paraguas tiene su particularidad. Estos son algunos tipos que destaca European Umbrellas.

Paraguas de bolsillo

Plegables y cómodos, estos paraguas de bolsillo son los más prácticos para acarrear en bolsos, mochilas y carteras. Perfectos para ciudades lluviosas, para llevarlo en viajes o para cuando se anuncia lluvia para la tarde. El primer paraguas de bolsillo de la marca Knirps salió al mercado hace más de 80 años.

Paraguas verde de mango transparente Bimba y Lola


Paraguas largo o Long

También son conocidos como los paraguas no plegables. Las cubiertas de estos paraguas son mucho más grandes que las de bolsillo. Más estilosos, funcionan bien para quienes aprovechan de usar el paraguas como bastón una vez que se detiene la lluvia.

Totes Bubble Paraguas


Paraguas de golf

Estos son más cortos y menos profundos, ideales para usarlos en trayectos cortos o momentos específicos. Se caracterizan por ser livianos y de rápido plegado, y como particularidad su mango es recto y no doblado, para distinguirse de los palos de golf una vez que se meten en el carro. Perfecto para tenerlo en el auto.

Paraguas de golf Inesis Profilter Small


Paraguas “Portier”

Es un sinónimo de “paraguas de visita”, que adquirió su nombre por los porteros de hotel, que los llevaban para recibir y dejar a los pasajeros. Al contrario que el paraguas de golf, éste lleva un mango curvado.

Paraguas Pluvia 16 varillas


Piccolo

Piccolo significa pequeño en italiano, y así se les llama a los paraguas de bolsillo, los que en estado plegado miden menos de 20 cm de largo. Buenos para los niños, para llevarlos en la guantera o incluso en la cartera.

Parguas Knirps piccolo plegable 20 cm


*Los precios de los productos en este artículo están actualizados al 11 de mayo de 2022. Los valores y su disponibilidad pueden cambiar.

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