Cómo sobrevivir en una oficina o espacio de trabajo muy frío

Portrait shot of a angry businessman having cold at office

¿Se te congelan los dedos sobre el teclado? ¿Ya no sientes los pies bajo el escritorio? Basados en nuestras recomendaciones y experiencias, hicimos una lista de productos para mantenerse tibio en la pega.




Qué deprimente es abrigarse para ir a trabajar. A menos que uno sea un profesor de esquí o empleado de una fábrica de helados, tener que ponerse guantes, bufandas o doble calcetín para sentarse en un escritorio resulta triste y poco estimulante. ¿Cómo concentrarse en lo que hay que hacer si al mismo tiempo se congelan los dedos sobre el teclado?

Muchos espacios de trabajo —en general los que se instalan en antiguas casas residenciales o en viejos edificios— no cuentan con buena aislación y tampoco con más calefacción que un par de estufas. Y para qué hablar de quienes se quedaron teletrabajando: muy cómodo es no tener que salir a la calle cuando afuera hacen 2º, pero estar todo el día bajo una manta bebiendo litros de té hirviendo no suena como el mejor ambiente laboral.

Basándonos en artículos que ya hemos publicado y también en nuestra experiencia trabajando en lugares heladísimos —como nuestras propias casas—, hicimos una lista con productos muy útiles para no terminar el día viéndote como un caminante blanco de Game of Thrones.

Ropa

1. Primera capa

Esta prenda, lo prometemos, será una de las mejores inversiones que podrás hacer para este y los futuros inviernos. Diseñada para deportistas o temerarios que gustan de salir cuando el clima dice “quédate acostado”, también es muy útil para quienes pasamos buena parte del día inmóviles frente al computador. “Permiten mantenerse abrigado y seco, y aunque está pensada para escenarios de deportes de invierno, para la vida urbana es una súper buena forma de abrigarse y ahorrar energía y calefacción”, nos dijo hace poco José Mena, montañista y presidente de Andeshandbook, la principal comunidad online de divulgación andina de Latinoamérica.

Con ella puesta, tu temperatura corporal se mantendrá más estable, y con un par de capas abrigadoras encima, tus brazos y tronco permanecerán a una temperatura confortable. Puedes ver más opciones de primera capa aquí.

Primera capa Lippi Skintec 1000 mujer


2. Calcetines

Bajo un escritorio es donde menos calor debe haber en toda la casa u oficina. Y ahí tienen que permanecer por largas horas nuestros tristes pies, quietos y entumidos, esperando a que te dignes a caminar aunque sea unos minutos con ellos y así darles algo de calor. Para mantenerlos a salvo del congelamiento, no queda otra que usar unos buenos calcetines de invierno.

La mejor tela, según los expertos que entrevistamos, es la lana merino, un material natural transpirable —o sea no retiene humedad— y con una enorme capacidad térmica. Son más caros, pero seguro te costarán menos que sacarte esos sabañones del dedo meñique.

Calcetines con lana merino Woven Pear


Otra opción son los materiales sintéticos, más preparados para mantener el calor corporal que el clásico algodón.

Calcetín térmico Top (80% acrílico)


3. Calentador de manos

Por más que uno se esfuerce, trabajar en el computador con guantes se parece más a un extraño método de tortura que a una eficiente forma de mantener las manos temperadas. Se hace difícil apuntarle a las teclas, manejar el mouse es complejo y ni hablar del trackpad: más fácil es firmar un cheque con la nariz que mover el puntero con guantes puestos.

¿Cómo calentar las manos, entonces? Son la parte del cuerpo que más rápido se enfría y que más cuesta calentar. Para no viajar a cada rato a la estufa más cercana, una buena solución son los calentadores de manos, unos pequeños aparatos —una especie de mini guateros sin agua— diseñados específicamente para subir la temperatura de nuestras palmas y dedos. Existen unos con carga USB y que al mismo tiempo funcionan como batería externa para celulares y otros dispositivos.

Este tiene tres niveles de temperatura —el más alto alcanza los 60º— y una tierna forma de gato.

Calienta manos USB y batería externa Dugu Store


4. Manta

Si el frío es mucho en tu oficina o teleoficina, ni la primera capa ni tus grosos calcetines serán suficientes para evitar que esa maldita fuerza invisible se te meta hasta los huesos. Ahí, además de un buen chaleco de lana o polerón de polar, conviene usar una cómoda manta.

Puedes ponerla sobre tus piernas, sobre tus hombros, sobre tu cabeza o sobre todo tu cuerpo, como un jedi oficinista. “Que el calor te acompañe”. Lo que sea con tal de no tiritar respondiendo correos. ¿Qué manta elegir? Acá hicimos una completa guía con distintos materiales y texturas.

Manta de microfibra Arredo Baby Skin 1,5 plazas


5. Manta eléctrica

Si tienes un calientacamas inutilizado o una frazada eléctrica que compraste en alguna oferta, una forma de sacarle más partido es usándola mientras trabajas. Puedes ponerla en el respaldo de tu silla, en el asiento o incluso bajo tus pies: regulando la temperatura o activándola cuando sientas más frío, será de gran ayuda para producir cómodamente.

Este modelo de Scaldasonno es más pequeño que una frazada y que un calientacama, por lo que será más sencillo de utilizar y gastará solo la energía necesaria.

Almohadilla Térmica Rectangular 40 x 35 cm Scaldasonno


Accesorios

1. Taza térmica

El frío se combate desde afuera pero también por dentro del cuerpo. Como los licores y destilados conviene dejarlos para después del horario laboral —un whisky con una planilla excel no hacen buena pareja—, lo mejor para mantener el calor es tomar bebidas calientes como infusiones, café o sopas.

La forma más eficiente de hacerlo es teniendo un buen termo y una confiable taza térmica. El primero, para tener agua caliente —o el líquido ya preparado que te guste beber— siempre a disposición. El segundo, para servirlo y tomarlo sin prisas ni miedo a que se vaya a enfriar.

En nuestra investigación sobre termos de comida descubrimos varios consejos para que el contenido se mantenga caliente por más tiempo: uno de ellos es llenar primero el termo con agua caliente y dejarla entre 5 y 10 minutos. Esto ayudará a precalentar el recipiente y que luego funcione de mejor manera.

Termo para líquidos Doite Max 1 litro


Vaso térmico Puur Onyx 240 ml


2. Pantuflas

Si bien es una prenda de vestir, lo incluimos como accesorio porque no todos pueden usarlas: si por ejemplo trabajas en una oficina de abogados —aunque de una oficina de abogados sin calefacción es mejor arrancar—, no podrás recibir a tus clientes en pantuflas.

Pero otras personas, sobre todo las que teletrabajan, sí pueden darse ese gustito, al menos mientras están en su escritorio. ¿Cualquier pantufla hace la pega? No. Después de investigar, ofrecemos dos opciones: una de Atakama Outdoors, que incluso es impermeable, ideal para salir a recibir un despacho o, por qué no, ir a comprar un café a la esquina; y otra de Rupestre, no tan aperrada pero hecha 100% de lana y cuero de oveja, muy, muy calientita.

Pantufla Atakama Outdoor Futaleufú


Pantuflas de oveja Rupestre


3. Calefactor eléctrico

Chiquititos, compactos, livianos, silenciosos: los calefactores eléctricos —o termoventiladores— sirven poco y nada para temperar casas o grandes habitaciones, pero tenerlos bajo el escritorio o cerca de la silla puede ser la salvación.

No son caros, tampoco consumen demasiada energía —ni contaminan el ambiente—, y se puede alternar su uso dependiendo de cuán baja esté la temperatura. Un aparato que de verdad puede mejorar las horas de trabajo.

Termoventilador eléctrico Somela 1800 W


*Los precios de los productos en este artículo están actualizados al 14 de julio de 2022. Los valores y su disponibilidad pueden cambiar.

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