Cómo saber cuando la inflación llega para quedarse

(Archivo) El edificio de la Reserva Federal en Estados Unidos, Washington, DC, Estados Unidos. La foto fue tomada el 19 de maarzo del 2019 (Photo by Daniel SLIM / AFP)

Hay que estar atento a la escasez de trabajadores calificados, las billeteras de los consumidores y las expectativas del mercado.




La inflación ya está aquí en EE.UU., y a largo plazo hay mucha presión alcista en los precios. Pero entre ahora y entonces hay una gran pregunta para los inversionistas y la economía: ¿Está en lo correcto la Reserva Federal al pensar que los aumentos de precios de ahora son solo temporales y que bajarán para el próximo año?

Algunos en la Fed ya están teniendo vagas dudas, empezando a hablar sobre cuándo discutir el remover algunos de sus extraordinarios estímulos, incluso mientras siguen impulsando la idea de que probablemente la inflación retrocederá por sí misma.

El argumento de que la inflación es temporal es simple. La demanda del consumidor ha sido impulsada masivamente por los estímulos y la reapertura de la demanda reprimida. La oferta es incapaz de seguir ese ritmo gracias al agotamiento de inventarios y capacidades cuando la demanda colapso durante las cuarentenas, a los trabajadores que se niegan a volver al trabajo y las restricciones por covid-19 que pesan en la producción. Como resultado, hay extraordinarias subidas de precios en ciertas áreas, como los autos usados, que están alcanzado números de titular de noticias. La subida de precios resultante disminuirá cuando el efectivo restante sea gastado y los negocios vuelvan a la normalidad.

Lo difícil es cómo probar si esto es correcto o no, porque muchos de los indicadores habituales están siendo afectados por la escala del repunte post-pandémico. Hay tres grandes áreas que observar: la fuerza laboral, la demanda del consumidor y las expectativas de inflación.

Los trabajadores pueden incorporar inflación a través del aumento de pagos. No hay suficientes trabajadores, así que los sueldos suben. Esos trabajadores tienen más dinero para gastar, así que el precio de los bienes y servicios sube, y así sucesivamente.

Hay bastante evidencia anecdótica de que los pagos están subiendo, especialmente para los trabajadores en el fondo de la escalera laboral. Con un número récord de vacantes, las empresas anuncian que subirán los sueldos y que entregarán bonos especiales por contratación, y varias grandes compañías, incluyendo Amazon y McDonald’s, han aumentado los sueldos en medio de la escasez de trabajadores.

La Federación Nacional de Empresas Independientes descubrió que la mayor preocupación general de los propietarios de pequeñas empresas en marzo y abril, era la calidad de la mano de obra, en un momento que ellos están contratando furiosamente. Del mismo modo, la encuesta de la Fed de Richmond sobre la industria manufacturera en mayo mostró la mayor escasez de personal cualificado desde que comenzó a preguntar sobre ello en 2010.

¿Pero esto es permanente? El caso de la inflación es que el conjunto de trabajadores ya no concuerda con las habilidades que necesitan los empleados, y que el aumento de sueldos al fondo filtraran hacia arriba, a medida que más empleados senior demandarán un aumento para mantener su paga más alta. La segunda parte de esto parece plausible, pero la primera es más difícil de entender. Claro, las cuarentenas aceleraron la adopción del método online y quizás incitaron a los trabajadores mayores a jubilarse, pero ¿la economía realmente ha cambiado tanto?

Es más probable que la escasez de trabajadores sea impulsada por una combinación temporal de miedo al covid-19 y mayores beneficios por desempleo que hacen que el trabajo sea menos atractivo, además que algunos padres tienen problemas con el cuidado de los niños mientras los colegios están cerrados. El miedo se desvanecerá con el despliegue de la vacuna, los beneficios federales adicionales expirarán en septiembre y las escuelas volverán a abrir. Cuando llegue septiembre, los 9,8 millones de desempleados y los 8,1 millones de puestos vacantes podrían coincidir, y la escasez de trabajadores con habilidades calificadas y la presión salarial acompañante desaparecerán.

Lo sabremos con seguridad solo en septiembre; si algunas personas desempleadas han optado por no trabajar, o por no cuidar de sus hijos, seguramente estarán deseosas por aceptar trabajos una vez que caigan los beneficios y vuelvan a abrir todos los colegios. Mientras tanto, observa las cifras de empleo de los estados republicanos que han optado por recortar los beneficios antes de tiempo para ver si más personas regresan a trabajar. En septiembre, busca en encuestas como la NFIB y la de la Fed de Richmond para confirmar que la escasez de trabajadores calificados está disminuyendo, y sigue escuchando cualquier cosa que las empresas digan sobre los márgenes, mientras luchan por absorber sueldos más altos o traspasarlos a los clientes.

Los consumidores salieron de las cuarentas llenos de dinero y han estado gastando frenéticamente desde que reabrieron tiendas, bares y actividades de ocio. La encuesta de gerentes de compras realizada por IHS Markit mostró que los nuevos pedidos en la economía alcanzaron el nivel más alto registrado en mayo, y todo está en auge.

No hay precedentes de que los ingresos de los hogares mejoren en una recesión de la forma en que lo hicieron el año pasado, por lo que debemos ser humildes al predecir lo que sucederá a continuación. Una posibilidad es que los hogares gasten parte de sus ahorros pero sigan ahorrando más que antes en caso de problemas futuros, mientras que los precios más altos hacen que la gente piense dos veces antes de gastar dinero. En ese caso, el aumento actual de la demanda se desvanecería y desaparecería.

Otra posibilidad es que los consumidores decidan que esto es una repetición de los locos años 20, y quieran divertirse, gastando toda la pila de ahorros; agrega aumentos de sueldos y tendrán aún más para gastar. Si esto sucede, la demanda podría mantenerse alta durante mucho tiempo, manteniendo la presión sobre la oferta y los sueldos. Sumando empresas invirtiendo para tratar de ponerse al día con la demanda, se crearán las condiciones para un auge, con inflación que continuará a menos que la productividad mejore o la fuerza laboral se expanda.

Observa el gasto y el ahorro de los consumidores para medir el estado de ánimo, y la inversión corporativa como un indicador bruto aproximado de la productividad futura.

Las expectativas de inflación pueden volverse autocumplidas y la Fed las vigila de cerca. Las expectativas de inflación al consumidor a un año alcanzaron el 4,6% en mayo, según la encuesta de la Universidad de Michigan, la más alta desde el auge de las materias primas en China en 2011. Sin embargo, las expectativas a largo plazo del 3% siguen siendo solo las más altas desde 2013 y es poco probable que eso moleste mucho a la Fed, mientras que la tasa de inflación de equilibrio a largo plazo del mercado del Tesoro sigue estando cerca del objetivo de la Fed del 2%. Estos, junto con los pronósticos de los economistas, deben vigilarse de cerca. Si las expectativas dejan de estar ancladas al objetivo de la Fed, los responsables políticos se preocuparán mucho.

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