De la construcción de obras a servicios de infraestructura

Carretera Desde Puente Huerfanos

"No basta con construir un camino que esté disponible para el tránsito de vehículos, sino que debe resolver las necesidades de los distintos usuarios, las cuales pueden ir desde el traslado de pasajeros, peatones, ciclistas o turistas".




En un contexto económico y social complejo a nivel nacional y mundial, Chile debe liderar la reactivación económica y retomar la senda del desarrollo para ser un país atractivo y competitivo. Un instrumento interesante para apoyar esta tarea es la inversión en obras de infraestructura pública y privada, las cuales no solamente promueven la reactivación económica, sino también su materialización, al contribuir a mejorar los indicadores laborales, la calidad de vida de sus habitantes y el crecimiento de los países.

La materialización de los proyectos debe tener sentido y responder a las necesidades de los usuarios durante toda su vida útil. Esto significa un importante cambio de enfoque, como es pasar de la cultura de materializar infraestructura a un concepto de servicio que la infraestructura va a prestar en su vida, porque esto último es lo que visualizan y experimentan los usuarios. Por ejemplo, en algunos sectores no basta con construir un camino que esté disponible para el tránsito de vehículos, sino que debe resolver las necesidades de los distintos usuarios, las cuales pueden ir desde el traslado de pasajeros, peatones, ciclistas o turistas.

En paralelo, es necesario generar mecanismos que permitan ir adecuando la infraestructura proyectada a la expectativa del nivel de servicio esperada. También hay que establecer estrategias adecuadas de entrega de información a los usuarios, para asegurar un mejor funcionamiento y entrega de los servicios que se pueden prestar con una infraestructura. Existen grandes desafíos que deben ser resueltos en materia de comunicación, agua potable, energía, redes viales y accesibilidad, entre otros.

Para avanzar en este camino es importante identificar factores positivos y negativos entre todas las partes, con el propósito de hacer efectivo el manejo de los riesgos de los proyectos, como los económicos, ambientales, políticos, técnicos o incluso de percepción. En el caso de los nuevos proyectos es necesario incorporar oportunamente los requerimientos y las inquietudes de la comunidad en la que se emplazará la infraestructura. Además, es necesario modificar los contratos, según sea el caso, para mejorar los servicios en iniciativas ya existentes.

El trabajo e interacción entre el sector público y privado es fundamental para lograr las metas planteadas, tanto en la creación de proyectos como en la materialización y operación de estos. A su vez, el dinamismo que ofrece el sector privado debe ser visto por los gobiernos de turno como una oportunidad de aumentar la calidad y seguridad de los servicios que entregan las obras a sus habitantes.

Para avanzar en estos acuerdos se requiere generar confianza, sobre todo en este rubro en que los proyectos requieren de tiempo, desde su concepción hasta su puesta en marcha, que generalmente exceden los periodos de los gobiernos.

El llamado es a mejorar lo ya construido y fortalecer la relación público-privada, haciendo los cambios de institucionalidad, procesos, normas y contratos necesarios para que pasemos de la construcción de obras a los servicios de infraestructura, en beneficio de los habitantes de Chile.

*El autor de la columna es Director de Clapes UC y Profesor Titular de Ingeniería UC

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