Fin de los tiempos

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"Nada en la vida es tan importante como tú crees que es mientras estás pensando en ello". Es lo que escribió el famoso psicólogo y premio Nobel de Economía, Daniel Kahneman, cuando le pidieron, nada menos, que identificar el concepto científico que, de ser comprendido adecuadamente, tendría el mayor impacto sobre nuestro entendimiento del mundo. A esta idea se le conoce como la Ilusión del Foco.

¿Cómo funciona esta ilusión? Basta con que usted por cualquier motivo trascendente (o no) se le venga una idea a la cabeza (o alguien se la ponga en la cabeza) y automáticamente su cerebro lo traiciona y le dice: "Uhhh, esto es muy importante". Es una especie de referencia circular en la que su mismo cerebro le dice: "Si no fuera importante no estaría pensando en ello". Kahneman le dice, sin embargo, que jamás nunca eso es tan importante en la realidad como usted cree que es mientras piensa en ello.

La prensa en general, y financiera en particular, es especialista en ponernos el tema de la semana o del mes dentro de nuestro cabeza. El Brexit, la inversión de la curva de rendimientos, el acuerdo/no acuerdo entre Estados Unidos y China, las tasas negativas, la burbuja en startups, incluso la crisis social de Chile; todo es menos importante que lo que usted cree que es mientras lo está pensando. Acuérdese de Kahneman la próxima vez que se esté dando vueltas de un lado al otro de la cama porque vio en el noticiario el fin de los tiempos.

Y hablando de fin de los tiempos, el también psicólogo, Daniel Gilbert, patentó una ilusión que también me parece muy contingente: la Ilusión del Fin de la Historia. Efecto curioso, en que si bien todos, independientemente de la etapa de la vida en que estamos, reconocemos que hoy no somos quien éramos hace 10, 20, o 30 años, al mismo tiempo nos cuesta creer que en los próximos años vayamos a cambiar tan sustantivamente. Es como si nuestro presente siempre representara un estado de régimen de aquí hacia adelante, el new normal, o como quiera llamarlo, cuando la vida personal y colectiva es solo un permanente "work in progress". Usted ya sabe a lo que voy.

En estos momentos (e insisto con la palabra "momentos") de agitada efervescencia, tanto pacífica como violenta, le puedo comentar que hay interesantes oportunidades en la bolsa local. Y si tiene guata, el órgano más importante para un inversionista según Peter Lynch, le recomiendo aprovecharlas. Las malas noticias pasan, el precio al que compró queda.

A Warren y Charlie les encanta decir que no hay nada mejor que comprar cuando el mundo se va a acabar, porque si no se acaba, te haces rico, y si se acaba, poco importa si eres o no rico.

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