Volatilidad en niveles récord y caídas históricas en las bolsas: ¿qué tienen que ver los algoritmos?

Wall Street Que Pasa

Las órdenes ejecutadas por computadoras hacia el final de la jornada, los fondos pasivos saliendo de los mercados y las AFP que ya no son un sustento de las acciones locales, son las causas del desempeño de los mercados.


Con una velocidad no vista desde la crisis subprime, los mercados entraron en pocas sesiones en una tendencia bajista, recortando más de una década de ganancias. Sin embargo, la volatilidad en niveles récord de EEUU, e incluso el IPSA, ha levantado dudas respecto del rol que los algoritmos automatizados manejados por computadores están jugando en esta racha bursátil.

El fin al mercado alcista más largo en la historia de Wall Street no fue lo único que llamó la atención de los inversionistas. Mientras la volatilidad subía a niveles sin precedentes, la ejecución de órdenes justo antes de la campana de cierre en Wall Street puso a los algoritmos en el centro de la atención.

En los últimos 30 minutos de operaciones se incrementaron las fluctuaciones del S&P500 y, de hecho, un reporte de Goldman Sachs indica que las métricas de volatilidad del índice bursátil difieren en forma significativa al tomar distintos momentos del día.

“Si los precios se recogen en otros momentos del día, la volatilidad realizada puede ser hasta 30 puntos menor desde que comenzó la reducción actual el 20 de febrero”, dice un reporte del banco de inversión.

A raíz de lo anterior, los analistas de Goldman concluyeron que el S&P500 invirtió sus movimiento al final de la jornada durante 10 días consecutivos.

“Aunque ha habido un flujo sustancial de noticias mientras los mercados han estado cerrados, la consistencia de este efecto apunta a que los participantes del mercado ven los movimientos de precios al final del día como injustificados en términos fundamentales”.

¿La razón? Según Goldman, en medio de la baja liquidez en los mercados, los flujos vinculados a los precios de cierre pueden generar “impactos descomunales”. (Ver gráficos)

Dichos movimientos de explican por tres principales estrategias, las cuales denominan como “no económicas”: derivados de acciones como swaps, creación y destrucción de cuotas de ETF (fondo de inversión cotizado) y Fondos Mutuos, los cuales justamente ocurren al cierre de las operaciones, además de productos de inversión apalancados (en base a deuda), que en el caso de metales como el oro, son particularmente volátiles, según Goldman Sachs.

Los impactos en Chile

En el mercado local, las dudas se instalaron por el fuerte castigo con el que transa la Bolsa de Santiago, pero también sobre las variaciones en algunas jornadas, esto en un escenario en el que justamente los extranjeros no pertenecientes al MILA explicaron el 22,28% de las operaciones realizadas entre octubre y diciembre de 2019.

En lo que va del mes, el Dow Jones sólo ha registrado alzas en 5 sesiones, y si bien el IPSA se ha acoplado, las magnitudes son distintas. Así, el 10 de marzo, cuando el Dow Jones trepó 4,89%, el IPSA sólo subió 0,86%, mientras que el Bovespa escaló 7,1%. Una tendencia similar se observó el 13 de marzo, pues el Dow Jones subió 9,36%, el Bovespa 13,91%, pero el IPSA sólo 0,96%.

Fuentes del mercado comentan que los fondos pasivos, en general extranjeros, están jugando un papel relevante en los desplomes, acelerando la caída del índice de referencia.

Pero, en paralelo, las AFP no estarían actuando como soporte. En el contexto de aversión al riesgo, no existen grandes compradores como los inversionistas institucionales, ya que los cambios de fondos impiden a las AFP, aumentar su exposición en acciones locales, lo que estaría llevando a que el IPSA no se acople a las alzas en EEUU.

Pero las órdenes de venta impulsadas por algoritmos no solo acentúan las caídas, también disparan la volatilidad en el corto plazo.

Esto último sorprende en el mercado local, pues la semana pasada, la Bolsa de Santiago registró niveles de volatilidad no vistos ni siquiera en medio de la crisis subprime.

Según datos de Bloomberg, la volatilidad del IPSA a 30 días se disparó hasta 68%, su mayor nivel en los últimos diez años. En la misma línea, el VIX, conocido como el índice del miedo, despidió la semana en 66 puntos, pero el 16 de febrero escaló al máximo histórico de 82 puntos.

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