Investigador del área de Estudios de ComunidadMujer, Nicolás Aros, Chile: "Las asalariadas que han sido madres tienen sueldos 7% más bajos"

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El investigador del área de Estudios de ComunidadMujer Nicolás Aros explica que en Chile no se ha realizado un estudio tan detallado como el de Dinamarca, no obstante, admite que la realidad no debiera estar tan distante de los datos que exhibió ese país.




¿Hay otros lugares donde extraer información de ese tipo?

Hay datos sobre el impacto de la maternidad. Un ejemplo es la Encuesta Casen 2015, en la cual una de las preguntas se refiere a las razones para estar fuera del mercado del trabajo. En este indicador hay una gran diferencia de género, pues mientras un 65,7% de las mujeres inactivas se encuentran fuera del mercado del trabajo por no tener a quién dejar el cuidado de sus hijos o hijas, sólo un 0,3% de los hombres menciona esta razón. En este sentido, el nacimiento de los hijos e hijas sólo impacta en la tasa de participación en la fuerza de trabajo de mujeres, y es inocua en el caso de los hombres.

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¿Hay diferencias salariales o de oportunidades entre las mujeres con hijos y las sin hijos en nuestro país?

-Según los datos de la misma Casen 2015, las mujeres asalariadas de entre 25 y 59 años que han sido madres tienen sueldos 7% más bajos que aquellas que no han sido madres. Por tanto, sí se puede asegurar de manera agregada que existe un castigo a los salarios de quienes han sido madres. De todas formas, sería pertinente controlar por más variables para determinar de manera más precisa el peso de la maternidad en la brecha salarial.

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¿A qué atribuye esta diferencia, sólo a factores culturales?

El castigo a la maternidad no es algo que sufran sólo las mujeres que son madres, sino que es asumida por todas las trabajadoras, ya que la legislación chilena sigue considerando que los derechos laborales destinados para el cuidado de niños y niñas son exclusivos para las mujeres. De esta manera, el espíritu de la ley perpetúa la distribución de roles de género tradicionales que establecen que las mujeres son las cuidadoras y los hombres los proveedores. Además, la legislación vigente propicia condiciones para que las mujeres tengan un mayor costo de contratación para las empresas, lo que se traduce en una menor incorporación de ellas al mundo del trabajo remunerado, y también menores sueldos.

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